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“El fin de la pobreza”, de Jeffrey Sachs (2005)

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Scciología, estructura social, estructura económica, cambio social

 

Resumen con anotaciones de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

 

Título: “El fin de la pobreza”

Autor: Jeffrey Sachs

Fecha de publicación: 2005

 

[Nota del lector: El interés por Jeffrey Sachs surge de la mención que hace Naomi Klein en su libro La doctrina del shock. Esta relata que el gobierno boliviano contrató a Sachs para borrar de un plumazo la hiperinflación, lo que consiguió subiendo los precios (al dejarlos libres) y otras reformas de la seguridad social. Sachs venció a la hiperinflación pero su receta provocó miles de despidos. Klein lo cataloga como un neoliberal al estilo de Friedman pero él se presenta en su libro "El fin de la pobreza" como un tipo sencillo que viaja con vaqueros y camiseta a visitar poblados míseros de Africa junto a Bono, el cantante de U2. ¿A quién creer? La lectura del libro nos sacára de dudas]

 

Otros críticos de Sachs son Banerjee y Duflo, en 2012, que cuestionan los grandes y millonarios programas Millenium de Sachs en los que invierte un millón de dólares en una aldea africana a la que dotan de vacunas, ordenadores o fertilizantes y electricidad. Banerjee se pregunta si realmente estas inversiones eliminan la llamada trampa de la pobreza de gente que vive con un dólar al día o si es necesario ver si los afectados pueden progresar con un poco de fertilizante extra y un poco de ahorro.

 

 

Sachs empieza su libro diviendo los países en cinco categorías: los de extrema pobreza (1.000 millones de personas), los pobres (2.000 millones), la clase baja (2.000 millones) y la clase media y rica (1.000 millones).

De extrema pobreza pone como ejemplo a Malawi, cuya población sobrevive debilitada por el sida. El presidente quiso conseguir 200.000 vacunas contra el sida pero los organismos internacionales, según Sachs, regatearon hasta concederle 25.000, una victoria pírrica.

 

De país pobre el ejemplo es Bangladesh, castigado por guerras y catástrofes naturales pero que ha sobrevivido con el trabajo asalariado en talleres textiles. Aunque cobran poco y trabajan mucho, las mujeres encuestadas, dice Sachs, están muy contentas de haber huido de una vida en el campo sometidas. Tienen menos hijos. Reciben microcréditos colectivos, con escasa morosidad.

 

De pais de clase baja, pone la India, donde muchos hindús han logrado empleos en sector de las nuevas tecnologías. Cobran un salario que les da para alquilar una casa y comprarse un scooter. Ellos pueden soñar con ahorrar y mejorar su suerte.

 

De país de clase media baja, está China, que ha logrado generar mucha riqueza en 25 años y ya cuenta con asalariados que disponen de lo último en teléfonos mòviles y que compiten por buenos trabajos.

 

De país de clase media y alta, estaría los países del Oriente Próximo y Europa y América. Es una sexta parte de la población privilegiada. Sachs admite que parte de la riqueza proviene del colonialismo pero también de su sistema generador de riqueza, algo que es un fenómeno global que continúa en ascenso desde hace siglo y medio.

Segun las estadísticas, la mayoría de las poblaciones del mundo han incrementado su población pero también su riqueza desde 1800. El crecimiento es del 0,7% en África y del 1,7% en Estados Unidos, lo que explica que un africano gane 1.200 dólares al año y un americano 25.000 o más. Esto se debe a que Norteamérica y otros países europeos experimentan un elevado crecimiento anual desde hace 150 años.

 

Luego, pasa a buscar las causas de la pobreza en los paises.

Por un lado, algunos países viven en zonas apartadas geográficamente que dificultan el comercio, otros están asolados por graves enfermedades como la malaria, otro tienen economías cerradas…

 

[Nota del lector: Sachs insiste mucho en atribuir a las condiciones geográficas o el clima como causa de la pobreza pero, como sociólogo, creo que este es un error típico de quienes no han estudiado sociología. La idea general es que los países calurosos o montañosos están más subdesarrollados que los costeros o llanos, que facilitarían el comercio, pero la teoría sociológica de manual dice que hay factores mucho más importantes que el clima o la orografía y que están relacionados con la estructura social, la propiedad de la tierra y los recursos, etc...]

 

 

Bolivia

Sachs cuenta su papel en la lucha contra la hiperinflación en Bolivia en 1985.

Estudió a Keynes y llegó a la conclusión de que la hiperinflación en Alemania se eliminó en un día. En Bolivia, los partidos gobernantes le pidieron consejo y lo que hizo fue liberalizar el precio del petróleo, que subió de golpe y llenó los ingresos de las arcas del Estado, que pudo afrontar sus pagos de préstamos. En una semana, no había hiperinflación aunque le siguió una grave crisis por el cierre de minas de estaño por un bajón en la demana y más pobreza. Estonces se reunió con el FMI y les dijo que Bolivia no iba a pagar su deuda externa a lo que el FMI respondió que iban a hablar con su jefe, que era un directivo de un gran banco. Ante la amenaza de revelar a Bolivia que el FMI obraba al dictado de la gran banca, el FMI se hizo el sueco cuando Bolivia dejó de pagar. Luego, se dedicó a exportar productos, incluso convenció a los terratenientes de que tenían que pagar impuestos y relanzar la economía, aunque el crecimiento fue un poco flojo.Como dice Sachs, había muchas goteras.

 

Polonia

 

Su siguiente misión fue liberalizar la economía de Polonia en 1989, tras el ascenso de Solidaridad. Su idea era convertir a Polonia en país europeo “normal” y tomó como ejemplo a España, que pasó de un régimen autártico con Franco a una economía moderna ya en los años 70 y profundizó en sus reformas. En 1955, la renta per cápita de Polonia era de 700 dólares y la de España de 400. En 1989, España estaba dentro de la UE y cuatriplicaba la renta polaca.

En los siguientes capítulos, Sachs describe su experiencia en 1989 para implantar el libre mercado en Polonia, lo que fue aceptado por los políticos, como Walesa. Eso llevó a que en 1992 la economía volviese a estar en marcha.

 

Rusia

No ocurrió lo mismo en la URSS de Gorvachov, luego independizada como Rusia. Dice Sachs que Rusia era un país o un imperio tremendamente complejo, inmensamente más complicado y con decenas de variables más que en Polonia. Su industria era obsoleta e incompatible con la Occidental, el personal no estaba cualificado como otros países del Este. Además, Rusia duplicó su deuda externa en los años 90 y estaba al borde del colapso. El presidente Yeltsin logró convertir al país en una democracia pero cuando Sachs propuso sus reformas para liberalizar los mercados fueron rechazadas o ignoradas por el ala contraria a las reformas liberales. Dice que en Rusia, la posterior privatización de las empresas públicas fue desastrosa porque los bienes estatales acabaron en manos de oligarcas y que las reformas democráticas fueron nominales porque lo que funcionaba era el colegueo entre empresarios y funcionarios que malvendían las empresas públicas a sus amiguetes a cambio de financiar su campaña electoral. Sachs cuenta en su libro que quedó escaldado de su mala experiencia y sus consejos de una liberalización del mercado no fueron seguidas por los políticos rusos. En tiempos de Gorbachov, este no logró apoyo económico del G-7 y, según Sachs, porque Occidente prefería un país con crecimiento estancado porque Rusia no iba a entrar en la OTAN ni la UE. El resultado de la mala gestión rusa es un estacamiento económico durante los años 90 y 2000.

 

[Nota del lector: para tener otra versión de la transición del comunismo al capitalismo en Rusia entre 1989 y 2000 se puede leer "El malestar en la globalización", de Joseph Stiglitz].

 

China

 

Sachs trata en el siguiente capítulo el regreso al capitalismo de China tras la muerte de Mao y a partir de 1978. Dice que esta gran nación aventajaba tecnológicamente a Occidente en el medievo pero que se estancó durante 500 años, tras la exitosa flota de 1435, y cerró sus puertos que abrió en la década de 1840 por la presión de Inglaterra durante la guerra del opio. “Es como si Colombia declara la guerra a Estados Unidos para que le deje vender cocaína en su territorio”, comenta en su libro. El caso de China es el ejemplo del rápido crecimiento. Primero, reformó las tierras de labranza para que los labriegos tuviesen un espíritu capitalista y produjesen más alimentos. Luego, fomentó la emigración a las ciudades, un viejo truco para estimular el crecimiento. En los años 80, ya estaba creciendo al 8-10%, tendencia que se mantuvo en los años 90. El siguiente paso fue la privatización de empresas públicas pero, al contrario que en Rusia, China se reservó las empresas estratégicas y otras solo las privatizó parcialmente, de forma que continuó ingresando dinero. Respecto a la deuda externa, China apenas se endeudó. En el año 2000, China se había convertido en una nueva potencia industrial y Sachs cree que al igual que Corea y Taiwan acabará por convertirse en un país democrático que respeta los derechos humanos. La razón es que en Tianamen, en 1989, los ciudadanos que protestaban no estaban en contra del sistema comunista de partido único sino que querían tener el mismo bienestar que en Occidente, lo que poco a poco, se ha logrado y China ha sacado a millones de personas de la pobreza.

 

India

 

El siguiente país en analizar es India. En este caso, Sachs recuerda que fue el único país conquistado por una multinacional (la compañía británica de las indias orientales) en el siglo XVIII y cuya administración corrió a cargo de la corona británica hasta 1945. Tras la independencia, Nehru optó por una política planificada socialista que le llevó al estacamiento, según Sachs. Pero en los años 60, la India se benefició de la revolución verde que disparó la produción de alimentos y libró al país de las hambrunas aunque no de la extrema pobreza de la población. Sachs reconoce que hubo una sorpresa: la India apostó por la educación y logró crear núcleos de desarrollo informático y tecnológico, el más conocido es Bangalore, que, en los años 90 y 2000 atrajeron a multinacionales como Microsoft para reducir costes. La India, gracias a sus conocimientos de inglés, se benefició de la deslocalización y, tras abrir sus mercados, comenzó a crecer al 8 y 10%, lo que ha creado incluso una clase media.

 

Africa

 

En la parte final del libro, Sachs se centra en los países africanos, la mayoría sumidos en la extrema pobreza. Este rechaza las acusaciones de que sus gobiernos son corruptos o ineptos y que las ayudas del FMI o Banco Mundial se pierden, o que las condiciones geográficas desaconsejan las inversiones. Sachs cree que hay otras razones de mucho más peso como las enfermedades, como la malaria y el sida, que acaban con poblaciones enteras y a los supervivientes, los sumergen en la trampa de la pobreza, un ciclo por el que los rendimientos e ingresos son más escasos, lo que conlleva menos inversiones y por tanto, al año siguiente, menos producción e ingresos. Para salir de esta trampa de la pobreza solo hace falta…una inyección de capital. Según los cálculos que hizo Sachs, un país de un millón de habitantes cuya renta per cápita sea de 300 dólares está condenado a la trampa de la pobreza pero si recibe una ayuda suplementaria del FMI de 300 dólares más, habrá conseguido ahorrar.

 

Proyecto Objetivos del Milenium

 

Sachs habla del proyecto Objetivos del Milenium, un proyecto de la ONU para erradicar la extrema pobreza en el 2025 y evitar millones de muertes por hambre y enfermedades que en Occidentes ya están eliminadas. Pero el problema es que el FMI y el Banco Mundial no cuentan con donantes suficientes o son reacios a dar más dinero a los países africanos para combatir estas enfermedades, según los reproches de Sachs. Este sostiene que el FMI no debe dar la ayuda que piden los países con extrema pobreza sino la que necesitan, que posiblemente sea más. Y, al puro estilo keynesiano, recuerda que todo dólar invertido en infraestructuras tiene un efecto multiplicador.

 

Aldea de Kenya

 

Habla de su experiencia como asesor en una aldea de Kenya, donde faltaban mosquiteras para combatir la malaria y un médico para aconsejar sobre el sida, tampoco había pozos para el agua ni escuelas. Esos cinco factores son clave para salir de la pobreza: eliminar las enfermedades que debilitan o matan a la población (usando métodos baratos como las mosquiteras), dotar a las aldeas de un experto en sanidad, letras o mecánica que haya sido formado durante un año, hacer obras hidráulicas e invertir en infraestructuras que impliquen a varios países para acercar los productos del interior a los mercados de la costa. La concesión de microcréditos a las mujeres, como prestar un teléfono móvil a una aldeana para que cobra cuotas para amortizar su compra.

 

Sachs advierte que someter a la población a copagos en la sanidad o educación, o las mosquiteras, no funcionará porque quienes viven en extrema pobreza carecen de dinero para comer, por lo que mucho menos lo van a gastar en mosquiteras o anticonceptivos contra el sida, por lo que al final caen enfermos y mueren.

 

En los últimos capítulos menciona las soluciones que dieron los bondadosos ilustrados del siglo XVIII, Adam Smith o Kant, entre otros.

También habla de lo que debería hacer EEUU y dice que el gasto militar es 30 veces más que la ayuda exterior y asegura que la pobreza extrema es un peligro para la seguridad exterior de EEUU porque esa población depauperada suele ser caldo de cultivo para los extremismos. Por tanto, el contribuyente quizás estuviese dispuesto a pagar más impuestos a cambio de resolver el hambre en el mundo y mejorar su seguridad exterior.

También echa por tierra las excusas que dan algunos países ricos o el FMI para justificar su tacañería en base, según Sachs, a falsos mitos como la mala gestión de esos países pobres por culpa de sus corruptos gobernantes o el despilfarro de los recursos que ponen a su disposición.

 

Objetivos 2025

En los capítulos finales, Sachs propone que en el año 2025 se termine con la extrema pobreza en el mundo. Para ello, propone reformar el FMI y el Banco Mundial, para que vuelvan a ser lo que eran en sus inicios, aumentar las ayudas, potenciar la ONU y otras cuestiones ya tratadas en el resumen como la eliminación de enfermedades (con vacunaciones masivas) o la concesión de microcréditos.

 

[Nota del lector: casualmente estoy leyendo simultáneamente a Malthus que también habla de resolver la pobreza pues nadie se explica a dónde se va todo ese dinero que donan los ricos, pero Malthus dice que si a todos los pobres de Inglaterra les dan 3 chelines diarios (una pequeña fortuna) no habría suficiente carne y trigo para todos los habitantes del país, los precios subirían y solo comerían bien los que pagasen más]

 

[Nota del lector: leí a Sachs tras tener noticia de él a través de los textos de Naomi Klein, quien dice que allí donde asesora a un gobierno se instaura un régimen neoliberal que empobrece a la población, pero los argumentos que da en su libro parecen razonables y bienintencionados.]

 

[Nota del lector: alguna tormenta de ideas que se me ha ocurrido tras leer este libro. Si los médicos tienen un juramento hipocrático en el que se comprometen a velar por la salud de su paciente, los economistas deberían tener otro en el que se comprometen a destinar parte de sus esfuerzos teóricos a buscar formas de paliar el hambre en el mundo].

 

(fin del resumen)

 

Lecturas complementarias

Además de La doctrina del shock, que critica a Sachs, existen otros libros que mencionan al autor y analizan sus teorias.

 

“Economía Mundial”, de Jaime Requeijo. (pp. 164) Este dice que hay tres tipos de opiniones sobre la ayuda 1) La ayuda es necesaria, y sin ella, no será posible superar la pobreza. En ella, Requeijo encuadra a Sachs, dirigentes de paises desarrollados, Bush y Kouzimi, artistas como Bono o Geldof y la ONU.

Las otras dos son: 2) la ayuda se pierde en el laberinto democrático (Easterly: El cártel de las buenas intenciones) 3) la ayuda no ha servido para impulsar el desarrollo de las zonas más pobres (Peter Boone (dilató el tamaño del servicio público) y Fredik Erixon (los países no destinan el dinero a inversiones adicionales sino que mantienen su nivel de inversión).

 

Requeijo también menciona dos conceptos: la trampa de la pobreza (por sí solos, los países no podrán superar su condíción de subdesarrollados, porque el nivel de subsistencia no permite ahorrar ni invertir, solo la ayuda externa podrá superar ese estadio y mejorar de forma continuada los niveles de vida). Implica bajas tasas de ahorro, escasa recaudación fiscal, poca inversión extranjera, conflictos violentos, éxodo de cerebros, rápido crecimiento demográfico, degradación ambiental y escasa innovación.

 

El Proyecto del Milenio de la ONU, cuyo director es Sachs: quiere reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas con renta inferior a un dólar por día y también las personas que padecen hambre.

Los países colaboradores adoptarían un triple compromiso: 1) aumentar la ayuda oficial al desarrollo hasta alcanzar el 0,7% del PNB en 2015, 2) abrir sus mercados a la exportación de los paises en desarrollo en el marco de la Ronda Doha y 3) apoyar la investigación científica que permita atender las necesidades de los países más pobres (salud, agricultura, medio ambiente).

 

[Nota del lector: tras la recesión del 2008-2014, supongo que será dificil que los paises desarrollados mantengan sus compromisos de ayuda y mucho menos que abran sus mercados a la importación]

 

 

Críticas a Sachs de otros autores

 

Sobre su proyecto “Milenium”

En el libro “Adáptate”, de Tim Harford.

En su libro Adaptate, Harford analiza diversos proyectos de desarrollo para ayudar a las comunidades tribales de África. Cuestiona ideas como el proyecto Milenio de Sachs y su teoría de las “sinergias” porque Harford apuesta por los estudios experimentales que mide el grado de corrupción de una sociedad o la influencia de los libros de texto, las pizarras y las medicinas antiparasitarias (las enfermedades generan absentismo escolar). Es el modo científico de ensayo y error que permite saber qué proyecto va a resolver realmente un problema determinado sin dar palos de ciego ni despilfarrar las donaciones.

 

Críticas a Jeffrey Sachs

En el libro “¿Por qué fracasan los países?”, de Daron Acemoglu y James. A Robinson

 

La teoría de que los países cálidos son intrínsecamente pobres a pesar de contradecirse por el reciente y rápido avance económico de países como Singapur, Malasia y Botsuana todavía es defendida enérgicamente por algunas voces como la del economista Jeffrey Sachs. La versión moderna de esta idea hace énfasis no en los efectos directos del clima en el esfuerzo a la hora de trabajar o pensar, sino en dos argumentos adicionales: en primer lugar que las enfermedades tropicales sobre todos malaria tienen consecuencias muy adversas para la salud y productividad del trabajo. además el suelo tropical no permite desarrollar una agricultura productiva. Pero la desigualdad mundial no se puede explicar mediante climas o enfermedades. Pone como ejemplo la frontera que divide Nogales en México y EEUU.

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