El economista vago / libros de Economía

Just another WordPress.com site

Libros sobre el debate entre libre mercado y estado de bienestar, neoliberalismo y keynesianismo

leave a comment »

“Libre mercado: los libros más influyentes sobre neoliberalismo y keynesianismo”.

Resúmenes de E.V.Pita (2013)

 

Un compendio de los libros más influyentes sobre el libre mercado, desde clásicos como Adam Smith o David Ricardo hasta teóricos de la talla de Keynes, Hayek, Milton Friedman, Galbraith, Klein o Chomsky.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith (1776)

 

Sociología, estructura económica, estructura social, economía política

 

Autor de comentarios y resumen: E.V.Pita , licenciado en Derecho y Sociología.

 

Texto original del resumen en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/11/la-riqueza-de-las-naciones-de-adam.html

 

Título: “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith (1776)

 

INTRODUCIÓN

Adam Smit procede de Escocia, en un mundo donde imperaban las teorias fisiócratas sobre la productividad de la tierra.

 

Los capítulos de mayor interés son el primero, sobre la división del trabajo, y el cuarto, donde menciona una única vez “la mano invisible” que rige el mercado de la oferta y la demanda de forma que se autoregulan.

 

Notas del lector:

 

Tras la lectura de la mitad del libro, puedo indicar varias cosas. Adam Smith cree que los salarios se equilibran en función de las épocas buenas y las malas, dado que existe un salario mínimo a partir del cual ya no compensa trabajar y que es el doble de la subsistencia, lo justo para alimentar a una familia. A partir de ahí, el salario oscila. Si un país afronta una época de crecimiento y hacen falta trabajadores, los salarios suben y se produce una época de prosperidad y de aumento de la natalidad. Es lo que ocurría en Norteamérica en 1776.

 

Muy en la línea de Malthus, si luego hay más trabajadores que trabajos, el precio del salario disminuye porque siempre habrá alguien dispuesto a trabajar por un poco menos. Por mucha presión sindical que haya, dice Adam Smith que al final imperará la ley natural del salario que busca un equilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo y salarios. Hay algo que destacan otros autores posteriores (incluso del siglo XXI) y es que Adam Smith dice que los patronos pactan en secreto una reducción a la baja de los sueldos.

 

Luego, también estudia los tipos de interés como modo de saber si un país crece o no. Por ejemplo, el 3% rebela una envidiable economía mientras que un interés del  12 al 40% señala que hay problemas en ese país porque los acreedores ven riesgos.

 

 

En la introducción, Adam Smith  da con la clave sobre lo que la riqueza supone para un país: se mide por el  producto de su trabajo y  el numero y proporción  de empleados. [nota del lector: Actualmente, se toma como referencias el PIB y el PIB Per Capita].  Por ello, mientras una sociedad de salvajes malvive en una civilizada el más pobre tiene sus necesidades cubiertas y puede adquirir productos que le faciliten la vida.

 

 

 

Proyecto de webcomic: “La Riqueza de las Naciones”, de Adam Smith (1776)

Versión en comic de E.V.Pita (2013)

Página 1

 

 

Las primeras páginas son dedicadas a la división del trabajo, de cómo una persona puede tardar un día en hacer un único alfiler mientras que una cadena de empleados especializados consigue producir 4.180 al día. La especialización industrial es más fácil que la agrícola de ahí que la productividad del primer sector sea mayor que la del segundo.

 

Un concepto clave es el valor, que es definido en el capítulo 4 Del origen y uso del dinero, en el primet libro. El concepto de valor de uso y de cambio será revisado por Malthus, Ricardo y Marx a lo largo de un siglo de debates. Adam Smith define así el valor:

“el valor tiene dos significados distintos. A veces expresa la utilidad de algún objeto en particular y a veces el poder de compra de otros bienes que confieren la propiedad  de dicho objeto. Se puede llamar a lo primero valor de uso y a lo segundo valor de cambio. Las cosas que tienen un gran valor de uso con frecuencia poseen poco o  ningún valor de cambio. No hay nada mas útil que el agua pero con ella no se puede comprar nada, casi nada se obtendrá a cambio de agua. Pero un diamante, por el contrario, apenas tiene valor de uso pero a cambio de él se pueden conseguir generalmente una gran cantidad de bienes”.

Adam Smith se propone demostrar 1)  el precio real de todas las mercancías 2) las partes de ese precio real 3) por que algunos precios se elevan por encima o disminuyen por debajo de su tasa natural o porque el precio de mercado no coincide con el natural.

 

 

Al analizar los salarios, Smith estudia la peligrosidad de los mismos, la formación necesaria, la temporalidad, o lo ingratos que son los oficios. Por ejemplo, dice que un artesano debe cobrar más que un granjero y un minero, más que los demás. [Nota del lector: sobre el tema de la formación, es estudiado por Max Weber en La ética protestante]. También explica los altos ingresos de un boticario que no se deben a que este exprima altos beneficios a sus baratos productos sino que ahí va incluido su salario por la responsabilidad. En el caso de abogados o médicos, solo uno de 20 logra culminar la carrera, por lo que cobra lo de 20.

 

Posteriormente, estudia los ingresos obtenidos por los tenderos de Londres y de otras localidades, para explicar por qué en Londres los productos son más baratos si el transporte al medio rural cuesta más o menos lo mismo.

 

Sobre los gremios

En otro de los apartados del libro, examina los grandes obstáculos a la libertad de comercio que suponen las reglas y ordenanzas de los gremios, que limitan el número de aprendices de cada artesano o establecen que las universidades de herreros o canteros, artesanos en general, durarán siete años de formación. Lo único que se consigue así, dice Smith, es que los aprendices sean perezosos ya que trabajarán siete años gratis para su maestro pudiendo trabajar y aprender desde el principio, lo que sería más productivo para la economía en general pero no para los gremios, que verían reducir sus beneficios.

 

Tal y como está montado el sistema de gremios, un fabricante de coches (carruajes) no puede fabricar las ruedas sino comprarlas a un artesano cualificado del gremio, artesano que no tiene prohibido fabricar coches.

Smith dice que un campesino necesita mucha más habilidad y sesera para producir una cosecha que un artesano u obrero, que se aplica intensivamente a una o dos destrezas. Entonces, ¿por qué el salario de un campesino es menor que un jornalero de ciudad? La razón, dice, es que el sistema de reglamentos de los gremios encarece los precios en la ciudad porque la idea es sacarle dinero al campesino que va a comprar a la ciudad.

 

Para Smith todas estas regulaciones que quieren asegurar la calidad del producto son redundantes porque es el cliente quien dice si un artículo es de calidad y no le interesa saber si el aprendiz ha estudiado 7 años o 5. Y de hecho, tales regulaciones solo son aplicadas en la ciudad, dado que en el campo no se cumplen porque la economía del día a día obliga a los aprendices a estar operativos en el más corto plazo de tiempo para ser productivos.`

[Nota del lector: inevitablemente, os gremios traen el recuerdo de las universidades como fábrica de parados  y la desmotivación de los alumnos, así como las famosas regulaciones de denominación de origen y otras normas sobre el comercio]

 

Sobre economía política y “la mano invisible”

El famoso párrafo dice:  ” todo individuo necesariamente trabaja para hacer que el ingreso anual de la sociedad sea el máximo posible. Es verdad que por regla general él ni intenta promover el interés general ni sabe en que medida lo está promoviendo. Al preferir dedicarse  a la actividad nacional mas que a la extranjera él solo persigue su propia seguridad  y al orientar esa actividad de manera de producir un valor máximo él solo busca su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en sus propósitos. ”

 

Sobre la libertad de comercio

Smith defiende la libertad de comercio porque estontería fabricar algo que cuesta menos comprarlo en el extranjero. No obstante, para no arruinar al comerciante del propio país propone que la entrada de productos extranjeros sea paulatina. [nota del lector: años despues David Ricardo hablará de la ventaja competitiva de las naciones, concepto que ha sido rescatado por los defensores de la globalizacion como Thomas L. Friedman en La Tierra es plana]. Smith excluye del libre comercio al sector de la Defensa, al considerar  que la defensa nacional es más importante que los intereses comerciales.

 

 

Sobre la emisión bancaria

Smith critica al banco de Escocia porque hacía favores a sus dueños, que sacaban dinero de la caja para volverlo a ingresar y obtener intereses, o porque concedía grandes créditos para proyectos de cultivos que tardarían mucho en generar rentas.

 

Sobre la inflación y los precios

Gran parte de la obra de Smith está dedicada a analizar la evolución de los precios y del coste de la plata desde tiempos de Julio César, la Edad Media y la conquista de América, y compararla con el precio del trigo. Dice que en ciudades ricas como Génova es caro porque lo importa.

 

Sobre China

Admite que en el siglo XVIII, China es el país más rico del mundo pero que está estancado, por lo que los salarios reales son más bajos que en Inglaterra y el resto de Europa, economías emergentes y en crecimiento.

 

Utilitarismo

¿Cuál es el valor real de una cosa? Smith dice que el precio real, la cantidad de trabajo que pueden comprar o comandar, sube en epocas de pobreza y depresión y se hunde en tiempos de riqueza y prosperidad, que siempre son tiempos de copiosa abundancia, puesto que en caso contrario no lo serían de riqueza y prosperidad. El cereal es algo necesario mientras que la plata es supérflua. Por eso, los países míseros (los pueblos salvajes, los más pobres, dice) no le dan valor a los metales preciosos.

 

Establece que el precio real es la cantidad de trabajo que exige hacer algo para comprarlo. [Nota del lector:  el economista Karl Marx hizo una matización a esta formulación, ya que dijo que hay que descontar una parte del valor del trabajo total pues corresponde al beneficio o plusvalía que obtiene el empleador].

 

 

Evolución del precio de los metales preciosos

[Nota del lector: este apartado es importante, porque la evolución del precio de la plata tiene relación directa con la economía de Castilla y la conquista de América]

Por consiguiente, cualquiera que haya sido la expansión en la cantidad de metales preciosos que derivó, en el periodo entre mediados del siglo XIV y XVI, del incremento de riqueza y el progreso, no pudo haber influido en la caída de su valor, ni en Gran Bretaña ni en parte alguna de Europa.

En una segunda fase, de 1570 a 1640, el valor real de la plata se hundió y el precio nominal del grano subió. El descubrimiento de los ricos yacimientos de América parece haber sido la causa.

Tercera época: de 1630 a 1640, se hundió completamente el precio de la plata, que no se recuperó hasta 1700 mientras el trigo creció algo, en parte fomentado por leyes y subvenciones.

Ya en 1776, Smith rechaza la conjetura de que sigue cayendo el valor de la plata pese a la creencia general de que el aumento de la riqueza en Europa y la idea popular de que cuando la cantidad de metales preciosos se eleva con el incremento de riqueza su valor disminuye.

Smith cree que no: que el oro y la plata fluyen hacia un país rico por la misma razón que acuden al mismo toda clase de lujos y rarezas; no porque allí son más baratos que en países más pobres sino porque son más caros, o porque se obtienen más de ellos.

Añade que con la excepción del cereal y otros vegetales cuyo cultivo deriva solo del trabajo humano, todas las clase de materias primas se vuelven más caras a medida que la sociedad avanza hacia la riqueza y el progreso. Esto es síntoma de que las mercancías se han vuelto más caras o que compran más trabajo que antes. Con el progreso y los adelantos, lo que aumenta no es sólo su precio nominal sino también su precio real.

 

Evolución del precio real en las materias primas

Smith estudia la evolución desde tiempos de Roma del precio de las materias primas como el trigo, la carne, la lana, cuyos precios fluctúan según la competencia que haya para obtenerlas.

Por ejemplo, dice que el precio del ganado sube tanto que resulta tan rentable cultivar tierra para obtener alimento para el ganado como para el hombre, ya no puede subir más. Si lo hiciera, entonces se destinarían los campos cerealeros para pastos. Muchos países y regiones aún no han alcanzado ese precio limite, dice.

 

Los tipos de interés

Estudia las politicas monetarias y las inversiones rentables de capital. Acusa de falaces a quienes como Locke, Law, Montesquieu conjeturan que el incremento en la cantidad de oro y plata traído por España fue la causa real de la disminución del tipo de interés en toda Europa. Es una falacia, dice, pensar que al reducirse el valor de esos metales, también debería haberlo hecho el valor del empleo de cualquier porción de los mismos y por ello el precio que debería pagarse por ese empleo. Smith contraargumenta que antes del descubrimiento de América, el tipo de interés era del 10% y ahora se ha reducido al 6,5,4 y 3%. Dice que es imposible que la reducción en el valor de la plata tenga la más minima tendencia a reducir el tipo de interés.

 

La última parte del libro la dedica a la historia económica de Roma hasta el siglo XVIII

 

Sobre los impuestos

Dedica el último apartado a ver cómo se recaudan los impuestos y cual es su valor límite. Es especialmente crítico con los impuestos recaudados en las colonias ya que considera que no compensan el gasto que genera su defensa. “El imperio británico es una fantasía que se ha vendido al pueblo y que solo ha existido en nuestra imaginación”, dice.

 

El último párrafo del libro.

El libro fue publicado durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Smith dedica las últimas líneas de su libro a lo siguiente: “Los efectos del monopolio del comerco colonial, como se ha demostrado, son para el grueso de la población una pura pérdida en vez de un beneficio. […] Si el proyecto no puede llevarse a cabo, entonces debe ser abandonado. Si no se puede lograr que cualquier provincia del Imperio británico contribuya al sostenimiento de todo el imperio, está claro que ha llegado el momento de que Gran Bretaña se libere del gasto de defender a esas provincias en tiempos de guerra o militares en tiempos de paz, y que en el futuro procure ajustar sus ideas y sus planes a la mediocridad real de sus circunstancias”.

 

 

[Nota del lector: Recomendaciones: el libro es un auténtico manual de Economía que ayuda a razonar sobre la evolución de los precios, los tipos de interés o los impuestos. Posteriores autores lo han criticado pero la forma de razonar del libro es válida para entender el funcionamiento de una economía. A día de hoy, es un autor que casi todos los economistas mencionan, generalmente para rebatir algún matiz de su discurso. Su famosa frase “la mano invisible del mercado” es un dogma a día de hoy para los neoliberales]

 

 

CRÍTICAS Y COMENTARIOS A “LA RIQUEZA DE LAS NACIONES”

 

LOS FALLOS DE MERCADO (STIGLITZ, 2012)

 

Stiglitz y sus comentarios sobre “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith, y los fallos de mercado.

 

[Nota del lector: Tiene el interés de que es la interpretación más contemporánea del libro, escrito hace casi dos siglos y medio.]

 

Stiglitz recuerda que Adam Smith, el padre de la teoría económica moderna, sostiene que la búsqueda privada del interés propio daría lugar, como a través de una mano invisible, al bienestar de todos.

[Nota del lector: ojo, solo menciona “mano invisible” una vez en todo el libro]. A ello replica Stiglitz que, hoy día, con esta crisis, nadie sería capaz de argumentar que la búsqueda de su propio interés por parte de los banqueros haya conducido al bienestar de todos. Ni siquiera es un juego de suma cero (lo que gana uno, lo pierde el otro).

Stiglitz dice que, de la fórmula postulada por Adam Smith, cuando los mercados funcionan bien, es porque la rentabilidad privada y los beneficios sociales están bien alineados porque las recompensas privadas y las contribuciones sociales se igualan tal y como suponía la teoría de la productividad marginal (las personas con una productividad más alta reciben un salario más alto). La divergencia entre rentabilidad privada y social estribaría, según Adam Smith, en que por sí mismos los mercados no producen resultados eficientes ni deseables (por ejemplo, decidiendo los fabricantes aumentar los precios a la vez) y ahí el Gobierno tiene el papel de corregir esos fallos de mercado mediante impuestos y normativas que vuelvan a alinear los incentivos privados y las rentabilidades sociales.

Si no están alineados esos incentivos privados y sociales, dice Stiglitz, hay:

1)  competencia imperfecta

2) existen externalidades [Nota del lector: Ver “El economista camuflado”, lo explica bien, se refiere a la contaminación que causas las empresas]

3) imperfecciones o asimetrías de información [NdL: Stiglitz recibió el Nobel por estudiar esas asimetrías]

4) cuando no existen los mercados de riesgo o de seguros.

 

Segun Stiglitz, el Gobierno debe corregir estos fallos de mercado mediante regulación pues lo contrario lleva a que la rentabilidad privada sea mayor que la social y eso genere desigualdad como ocurre desde que subió Reagan al poder en 1980 hasta la actualidad.

 

 

EL MITO DEL TRUEQUE (GRAEBER)

 

Libro “En deuda” / capitulo 2 – El mito del trueque

 

Graeber, como antropólogo, cuestiona el mito del trueque como antecesor de la economía. Dice que surge de un capítulo de la riqueza de las naciones de Adam Smith donde dice que el dinero es anterior al crédito y los préstamos y surge como medio de pago para facilitar los intercambios que eran difíciles con el primigenio sistema de trueque ya que siempre tendrías que encontrar a alguien que quiera lo que tu ofreces por lo que buscas. Sin embargo, Graeber sostiene que Adam Smith se ha inventado lo del trueque porque las sociedades del neolítico y de cazadores-recolectores  ya tienen otros sistemas más funcionales que consisten en el “me llevo esto y ya te lo pagaré” o “cógelo del fondo común” o “tienes un collar o unos zapatos muy bonitos, me los llevo”. El trueque no se usa porque, efectivamente, no vale para los intercambios salvo excepciones (cambio de sal por pieles, tabaco por vestidos, donde la sal y el tabaco funcionen como moneda).

 

A donde quiere llegar Graeber es a que estos intercambios primigenios funcionan mediante el préstamo y el crédito, en la confianza de que lo que hoy se lleva uno lo apunta el otro para cobrarselo algún día. Y, según Graeber, nadie prestó atención a que la deuda y el préstamo son mas antiguas que el dinero  ( un medio de pago aceptado por todos).

 

COMENTARIOS DE NOAM CHOMSKY SOBRE ADAM SMITH

 

El autor Noam Chomsky en “Estados Fallidos” (2006) dice que Adam Smith fue un hombre honesto que comprendió las supuestas injusticias de la política económica del gobierno británico en la India y su propio país. Dijo que quienes dirigían la política eran los financieros y comerciantes y que las politícas de Gran Bretaña lógicamente perseguían el interés de estos a su conveniencia. Chomsky dice que este párrafo en la obra de Smith lo catalogó como un “teórico de la conspiración”.

 

 

 

OTROS RESÚMENES DE “LA RIQUEZA DE LAS NACIONES” EN INTERNET

 

 

http://apuntes.rincondelvago.com/la-riqueza-de-las-naciones_adam-smith.html

http://www.altillo.com/examenes/uba/economicas/ciclogeneral/economia/econ2009resadamsmith.asp

http://www.cee.usb.ve/La%20riqueza%20de%20las%20naciones.htm

http://www.eumed.net/tesis/jcrc/RESUMENFINAL.pdf

http://www.buenastareas.com/ensayos/Adam-Smith-La-Riqueza-De-Las/378409.html

http://www2.uah.es/econ/hpeweb/HPE983.html

http://www.elortiba.org/smith.html

http://es.wikipedia.org/wiki/La_riqueza_de_las_naciones

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “Principios de Economía Política y Tributación”, de David Ricardo (1817)

 

Aviso importante: el resumen es incompleto y los capítulos que faltan tardarán varios meses o más. Sólo esta disponible el resumen que aparece aquí. Ánimo a los más interesados a leer por sí mismos esta obra cumbre de la Economía.

 

Sociología, economía política, estructura económica

 

Resumen, anotaciones y comentarios de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

 

Título: “Principios de Economía Política y Tributación”

Título original: “On the Principles of Political Economy and Taxation”

 

Autor: David Ricardo

Fecha de publicación: 1817

 

En español: Fondo de Cultura Económica, 1959, 1973

 

 

 

Texto de la contraportada:

“Principios de economía politica y tributación constituyen el núcleo central de la obra de David Ricardo (1772-1823), pues en sus páginas estudia sistemática y ordenadamente los diversos temas que integran la Economía Política. Su importancia fue reconocida desde el primer momento; reeditada dos veces en vida del autor, en 1819 y 1821, desde su aparición suscitó numerosos comentarios en su país y en el extranjero. Sus análisis de valor, de la renta, de la oferta y la demanda, de la mano de obra, del comercio exterior, en suma, de los capítulos que integran la Economía Política clásica, han sido considerados desde entonces no sólo como un tamiz de todo conocimiento previo sino como culminación teórica de una época entera de la historia económica. El brillante grupo de economistas que integraba su círculo – Malthus, Mill, McCulloch, Torrens, Tooke y Trower figuran entre los sobresalientes- a veces discrepa de sus opiniones pero siempre lo reconoce como su portavoz y lo alienta a poner por escrito su pensamiento; así nacen, partiendo de un Ensayo inicial que tiene por objeto estudiar la influencia del bajo precio de los cereales sobre las utilidades del capital (1815); los Principios de economía política y tributación (1817), después de dos años de esfuerzo, meditación y dedicación constantes.”

 

ÍNDICE

 

Capítulo 1. Sobre el valor.

Capítulo 2. Sobre la renta.

Capítulo 3. Sobre la renta de las minas.

Capítulo 4. Sobre el precio natural y el precio de mercado.

Capítulo 5. Sobre salarios.

Capítulo 6. Sobre las utilidades.

Capítulo 7. Sobre comercio exterior.

Capítulo 8. Sobre los impuestos.

Capítulo 9. Impuestos sobre materias primas.

Capítulo 10. Impuestos sobre la renta de la tierra.

Capítulo 11. Diezmos

Capítulo 12. Impuesto predial

Capítulo 13. Impuestos sobre el oro.

Capítulo 14. Impuestos sobre viviendas.

Capítulo 15. Impuestos sobre las utilidades.

Capítulo 16. Impuestos sobre salarios.

Capítulo 17. Impuestos sobre artículos distintos de la materia prima.

Capítulo 18. Impuestos de pobres.

Capítulo 19. Sobre los cambios repentinos en los canales de comercio.

Capítulo 20. Valor y riqueza, sus propiedades distintivas.

Capitulo 21. Efectos de la acumulación sobre las utilidades del interés.

Capítulo 22. Primas a la exportación y prohibiciones a la importación.

Capítulo 23. Primas sobre la producción.

Capítulo 24. Doctrina de Adam Smith acerca de la renta de la tierra.

Capítulo 25. Del comercio colonial.

Capítulo 26. Del ingreso bruto y del ingreso neto.

Capítulo 27. De la moneda y de los bancos.

Capítulo 28. Del valor comparativo del oro, de los cereales y del trabajo en los paises ricos y pobres.

Capítulo 29. Impuestos pagados por el productor.

Capítulo 30. De la influencia de la oferta y la demanda sobre los precios.

Capítulo 31. De la maquinaria.

Capítulo 32. Opiniones del señor Malthus sobre la renta.

 

Comentarios previos del lector.

 

El interés de David Ricardo es que, además de ser un importante teórico del mercado del siglo XIX, es un autor que sigue vivo o lo han resucitado. En libros tan recientes como “La Tierra es plana”, de Thomas L. Friedman, (2005) sobre cómo competir en un mundo globalizado, las recetas de Ricardo vuelven a la palestra. Por ejemplo, Friedman resalta su teoría de la ventaja competitiva para exportar lo que mejor sabe hacer un país e importar lo que mejor saben hacer otros países, algo que se puede aplicar en un mercado libre y global.

 

RESUMEN

 

Capítulo 1

 

David Ricardo resume en unas líneas el trabajo de sus dos antecesores, Adam Smith y Malthus. La economía que estudiaron se basaba en la agricultura y sus frutos. Había un propietario de la tierra ( renta), un capitalista ( utilidad) y un trabajador ( salario ). Sin embargo, Ricardo cree que sus antecesores no entendieron la materia de la renta, que sería la palanca de la riqueza de los otros factores ( utilidad y salarios).

También estudia el valor y la utilidad de un objeto, y concluye que la utilidad en sí (como el agua) no genera valor pero sí su escasez o las horas de trabajo que requiere conseguir tal producto.

 

Posteriormente, Ricardo habla de que el valor tiene relación con las horas de trabajo y la técnica más moderna o habilidad para hacer una tarea. El autor explica que en algunos países require menos horas de trabajo la elaboración de una misma tarea por lo que a unos países les interesa exportar productos fáciles de hacer e importar los difíciles [ Nota del lector: vemos que ya en las primeras páginas del libro Ricardo introduce el concepto de ventaja comparativa que todavía es usada por autores del siglo XXI para explicar la globalización].

El autor estudia también el valor de los salarios en dos épocas distintas para ver si un trabajador que cobraba bushel y medio de cereal cobrará más si luego le pagan un bushel solo pero en un momento que se cotiza a mayor precio o con el que se pueden compra más cosas.

Ricardo también estudia los efectos en el capital entre un agricultor y un fabricante de paños y del algodón, que emplean al doble de trabajadores. Pero el valor del paño debe ser mayor del doble que el del maíz porque necesitan varios años para amortizar las maquinarias(lo que aumenta los precios de un año a otro).

Uno de ellos puede reinvertir sus beneficios y obtener renta de su capital mientras que el otro debe destinarlo a gastos, incluidos el pago de intereses y amortización de la maquinaria. La conclusión a la que llega es que la subida de los salarios no puede superar el 7% porque eso rebajaría un 10% las utilidades correspondientes al capital fijo y reduciría el precio. Lo que quiere decir que aquellas actividades que requieren maquinaria costosa y largos periodos de producción antes de llevarlos al mercado disminuirán en su valor relativo mientras que los bienes que fueron obtenidos mediante el trabajo y rápidamente colocados en el mercado verán aumentado su valor relativo.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

“Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero”, de John Maynard Keynes (1935)

 

Sociología, estructura económica

 

Resumen con anotaciones de E.V.Pita, licenciado en Derecho y Sociología.

 

Título: “Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero”

Título original: “The General Theory of Employment, Interest and Money”

Autor: John Maynard Keynes

Año de publicación: 1935

Ediciones posteriores de 1973, 2001 y 2011 (Ciro Ediciones, SA)

 

Texto de la contraportada: “Escrito durante la Gran Depresión y publicado en 1936, es la obra que revolucionó las teorías economicas, creando una ola de seguidores y críticos hasta la actualidad. Economista, intelectual y asesor de gobiernos, al mismo tiempo que uno de los mayores especuladores e inversores financieros de su época, Keynes defiende la influencia de la demanda agregada de dinero en la creación de empleo. Keynes desarrolla sus teorías sobre la competencia y los instrumentos que debe tener en sus manos el Estado para intervenir en situaciones de grave crisis económica para resucitar el consumo y la inversión [nota del lector: economía de la demanda]. Como él mismo dice en el prefacio: “Este libro está principalmente dirigido a economistas, pero espero que pueda ser entendido por todos”.

 

Nota del lector: las teorías de Keynes tuvieron gran predicamento desde 1936, con el plan New Deal, hasta 1973. Pero tras la crisis del petróleo acabó con el Estado de Bienestar y las recetas keunesianas dejaron de funcionar en un contexto de alta inflación. La fórmula de superar una recesión o depresión mediante políticas de expansión de la demanda, con crecimiento, estimulación del consumo y pleno empleo fue desbordada por el problema de las altas tasas de inflación. Muchos gobiernos cambiaron de estrategia y adoptar las recetas monetaristas de Milton Friedman. A partir de 1980, como relata Alan Greenspan en “La era de las turbulencias”, el objetivo número 1 fue controlar la inflacción sin importar la tasa de desempleo. Las teoría keynesianas volvieron a ser desenterradas

 

ÍNDICE

Libro I: Introducción

-La teoría general

-Los postulados de la economía clásica

-El principio de la demanda efectiva

 

Libro II: Definiciones e ideas

-La elección de unidades

-La previsión como elemento determinante de la produción y la ocupación

-La definición del ingreso, ahorro e inversión

-Apéndice sobre el costo de uso

-Otras consideraciones sobre el significado de ahorro e inversión

 

Libro III: La propensión a consumir

-Los factores objetivos

-Los factores subjetivos

-La propensión marginal a consumir y el multiplicador

 

Libro IV: El incentivo para invertir

-La eficacia marginal del capital

-El estado de las previsiones a largo plazo

-La teoría general de la tasa de interés

-La teoría clásica de la tasa de interés

-Los incentivos psicológicos y de negocios para la liquidez

-Algunas observaciones sobre la naturaleza del capital

-Las propiedades esenciales del interés y el dinero

-Nuevo planteamiento de la teoría general de la ocupación

 

Libro V: Salarios nominales y precios

-Modificaciones en los salarios nominales

-La teoría de la desocupación del profesor Pigou

-La función del empleo

-La teoría de los precios

 

Libro VI: Breves consideraciones sugeridas por la teoría general

-Notas sobre el ciclo económico

-Notas sobre el mercantilismo, las leyes sobre la usura, el dinero sellado y las teorías del subconsumo.

-Notas finales sobre la filosofía social a que podría conducir la teoría general.

 

 

Resumen con anotaciones

 

Keynes arranca el libro advirtiendo que la teoría clásica (Ricardo, J.S.Mill, Pigou), teoría dominante en los años 20 del siglo XX, es solo una parte especial de la general [nota del lector: este planteamiento de parte general que engloba a la especial recuerda a la teoría general y especial de la relatividad-gravedad de Einstein, escrita unos años antes].

 

Capítulo 2

 

Definición de ocupación plena. Definida en función de la conducta de los obreros.

Definicin de la ocupación plena desde un punto de vista en el que la ocupación total es ir elástica frente a un aumento de la demanda efectiva de la producción correspondiente.

 

 

Capítulo 3

 

Doctrina clásica: la oferta crea su propia demanda. Quiere decir que f(N) y 0(N) son iguales para todos los valores de N (para cualquier volumen de producción y ocupación. Supone que el precio de la demanda global (o importe de las ventas) siempre se ajusta por sí mismo al precio de la oferta global, de modo que cualquiera que sea el valor de N, el producto D adquiere un valor igual al del precio de la oferta global Z que corresponde a N. Es decir, la demanda efectiva, en vez de tener un valor de equilibrio único, es una escala infinita de valores y el volumen de ocupación es indeterminado, salvo cuando la desutilidad marginal del trabajo marque un límite superior.

Keynes replica que, si esto fuera cierto, la competencia entre empresarios conduciría siempre a un aumento de la ocupación hasta el punto de que la producción dejara de ser elástica, lo que equivale a la ocupación plena.

 

Principio de Say El precio de la demanda global de la producción en conjunto es igual al precio de la oferts global para cualquier volumen de la producción.

Deducción de Keynes: la ley de Say equivale a decir que no existe obstáculo para la ocupación plena.

[nota del lector: La ley de Say vuelve a ser mencionada por Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis!” 2012].

 

Resumen de la teoría general de la ocupación por Keynes:

“Cuando aumenta la ocupación aumenta también el ingreso real de la comunidad. La psicología de esta es tal que cuando el ingreso real aumenta, el consumo total crece, pero no tanto como el ingreso. De aquí que los empresarios resenterían una pérdida si el aumento total de la ocupación se destinara a satisfacer la mayor demanda de artículos de consumo inmediato. En consecuencia, para justificar cualquier cantidad dada la ocupación debe existir cierto volumen de inversión que baste para absorber el excedente que arroja la producción total sobre la comunidad decide consumir cuando la ocupación se encuentra al nivel de que se trate; porque a menos de que exista este volumen de inversión, los ingresos de los empresarios serán menores que los requeridos para inducirlos a ofrecer la cantidad de ocupación de que se trate.

Dada la propensión a consumir de comunidad, el nivel de equilibrio de la ocupación, es decir el nivel que no induce a los empresarios a ampliar o contraer la ocupación, dependerá de la magnitud de la inversión corriente. Esta dependerá del incentivo para invertir que depende de la relación entre la curva de eficiencia marginal del capital y el complejo de las tasas de interés para préstamos de diversos plazos y riesgos.

Dada la propensión a consumir y el coeficiente de nueva inversión, solo puede existir un nivel de ocupación compatible con el equilibrio, ya que cualquier otro produciría una desigualdad entre el precio de la oferta global de la producción en conjunto y el precio de su demanda global. Este nivel no puede ser mayor que la ocupación plena, es decir el salario real no puede ser menor que la desutilidad marginal del trabajo, pero no existe razón en general para esperar que sea igual a la ocupación plena. La demanda efectiva que trae consigo la plena ocupación es un caso especial que solo se realiza cuando la propensión a consumir y el incentivo para invertir se encuentran en una relación mutua particular. Esta relación, basada en la teoría clásica, es óptima pero solo puede darse cuando, por accidente o por designio, la inversión corriente provea un volumen de demanda justamente igual al excedente del previo de la oferta global de la producción resultante de la ocupación plena, sobre lo que la comunidad decidirá gastar en consumo cuando la ocupación se encuentre en ese estado.

Las proposiciones de Keynes:

1) En determinada situación de la técnica, los recursos y los costos, el ingreso ( tanto monetario como real ) depende del volumen de ocupación N.

2) La relación entre el ingreso de la sociedad y lo que se puede esperar que la gente gaste en consumo ( D1) dependerá de las características psicológicas de la comunidad ( su propensión a consumir). El consumo depende del volumen del ingreso global y del de ocupación N, excepto cuando ocurre algún cambio en la propensión a consumir.

3) El volumen de trabajo N que los empresarios deciden emplear depende de la suma (D; demanda efectiva) de dos cantidades : la suma que se espera gastará la comunidad en consumo (D1) y lo que se espera que dedicará a nuevas inversiones.

4) cuando D1+ D2= D= # (N) donde # es la función de la oferta global. Se deduce que #(N)-x(N)=D2

5) por ello, en equilibrio, el volumen de ocupación depende a) de la función de la oferta global # , b) de la propensión a consumir x y c) del volumen de la inversión D2.

Esta es en esencia la teoría General de la ocupación.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Resumen del libro “Keynes vs Hayek”, de Nicholas Wapshott (2011)

 

Sociología, teoría económica

 

Resumen, comentarios y notas de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

 

Texto original del resumen (libre acceso) en

http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/06/keynes-vs-hayek-de-nicholas-wapshott.html

 

 

Título: “Keynes vs Hayek”

Subtítulo: El choque que definió la economía moderna

 

Autor: Nicholas Wapshoot

 

Editorial en español: Deusto Grupo Planeta

Twitter: #KeynesHayek

 

El resumen se puede leer más abajo.

 

Texto de la contraportada:

 

“Si Keynes y Hayek estuvieran vivos, ¿cuáles serían sus fórmulas para salir de la crisis?

Cuando la crisis bursátil de 1929 sumió el mundo en un caos, dos economistas salieron a la palestra para defender visiones opuestas sobre cómo restaurar el equilibrio económico y devolver al mundo occidental a la senda del crecimiento.

John Maynard Keynes, el economista de Cambridge, argumentaba que el Estado tenía el deber de invertir en gasto público para así reactivar la economía. Contrariamente, el economista de la escuela austríaca, Friedich Hayek, consideraba que esta solución sería inútil e incluso peligrosa.

En este primer enfrentamiento ganó Keynes y, a resultas de ello, la política keynesiana se ha venido aplando mayoritariamente desde hace décadas, durante las cuales se ha vivido una época de prosperidad sin precedentes. No obstante, muchos economistas de diversa índole y líderes políticos conservadores han adoptado, también con éxito, medidas antagónicas y próximas a la visíón de Hayek.

A raíz de la crisis económica y financiera de 2008 ambas corrientes vuelven a estar de actualidad. Los partidarios de cada escuela se definen, unos sobre la necesidad de implantar el pensamiento keynesiano para salir de la crisis, y otros se inclinan por aligerar el peso del Estado y así reducir sus gastos, tal y como defendía Hayek en sus tiempos.

Este libro recupera las doctrinas de estos dos grandes economistas y analiza cómo discreparían, si estuvieran vivos, sobre la gran crisis que nos afecta en estos momentos”.

 

ÍNDICE

 

1. El héroe glamuroso

De cómo Keynes se convirtió en el ídolo de Hayek (1919-1927)

 

2. Fin del imperio

Hayek experimenta la hiperinflación en primera persona (1919-1924)

 

3. Las líneas de combate están trazadas

Keynes niega el orden económico “natural” (1923-1929)

 

4. Stanley y Livingstone

Keynes y Hayek coinciden por primera vez (1928-1930)

 

5. El hombre que mató a Liberty Valance

Hayek llega a Viena (1931)

 

6. El duelo

Hek revisa el Tratado de Keynes con gran dureza, 1931

 

7. Respuesta a los disparos

Keynes y Hayek se pelean (1931)

 

8. The Italian Job

Keynes le pide a Piero Sraffa que continúe con el debate

 

9. Hacia la teoría general

La solución gratuita al desempleo (1932-1933)

 

10. Hayek pestañea

La Teoría general invita a una respuesta (1932-1936)

 

11. Keynes conquista Estados Unidos

Roosvelt y los jóvenes economistas del New Deal (1936)

 

12. Desesperadamente atascado en el capítulo 8

Hayek escribe su propia teoría general (1936-1941)

 

13. El camino a ningún sitio

Hayek relaciona las soluciones de Keynes con la tiranía (1937-1946)

 

14. Los años en la sombra

Mont-Pèlerin y Hayek se mudan a Chicago (1944-1969)

 

15. La era de Keynes

Tres décadas de prosperidad americana sin precedentes (1946-1980)

 

16. El contraataque de Hayek

Friedman, Goldwater, Thatcher y Reagan (1963-1988)

 

17. La batalla se reanuda

Economistas de agua dulce y de agua salada (1989-2008)

 

18. Y el ganador es….

Evitando la Gran Recesión, de 2008 en adelante

 

…..

 

Comentarios previos del autor del resumen:

La batalla entre Keynes y Hayek realmente solo se ha empezado a librar en el 2008, cuando los Estados renunciaron a endeudarse para salir de la crisis y se centraron en reducir el déficit. Obviamente, estamos hablando de una victoria de la Escuela de Chicago, que aplica las viejas recetas clásicas para un mundo con librecambio de mercancias: austeridad para que luego haya crecimiento. La pregunta que nos hacemos es si las recetas de Keynes eran las adecuadas en un mundo que ya no estaba globalizado, como el de 1930-1940, con muchos países proteccionistas e incluso autárticos, donde había rigidez de precios y salarios, pero no son el jarabe que necesita un mundo global como el de 1989-2008, en el que vuelve a funcionar la economía clásica basada en la libre competencia en un mercado a escala mundial, donde los países se centran en producir allí donde tienen más ventajas competitivas, o hay una libertad de precios y salarios.

Por otra parte, Hayek advertía que el tipo de economía socialista (Estado de Bienestar) que proponía Keynes llevaría a convertir al ciudadano en súbdito y a estar más controlado (a través de la Seguridad Social) porque el Estado que administra empresas públicas se convierte en su patrón. Medio siglo después, en una economía globalizada, nos encontramos con que el ciudadano, que ahora sería más libre porque el Estado ya no interviene tanto, también está controlado a través de las redes sociales y otros avances en telecomunicaciones. Nos encontramos aqui con una paradoja que no ha resuelto la teoría del libre mercado.

A nivel de la teoría económica y de la historia de la economía, este libro tiene el valor de resumir las políticas económicas presidenciales desde Kennedy hasta Bush hijo y ver cómo han evolucionado desde posiciones keynesianas a las de Hayek y Friedman.

 

 

Capítulo 7

 

Robbinson convence a Hayek para que empiece el ataque a Keynes con críticas de poca monta, sea dicha la verdad.

 

Capítulo 8

 

Este es un capítulo menor. Keynes deja de discutir con Hayek y le encarga al italiano Piero Sraffa que continúe el debate con Hayek. Mientras, se vuelca en un libro que pondrá sus ideas en orden. Más tarde, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, Srrafa será enviado a una isla inglesa confinado pero Keynes lo rescata.

 

Capítulo 9

Este es un capítulo clave porque es cuando Keynes presenta su libro La Teoría General de la Ocupación (Empleo), Interés y Dinero (The General Theory of Employment, Interest and Money) y que convirtió en antigualla la economía clásica. Realmente, fundó una nueva disciplina: la macroeconomía (y la econometría). Introdujo nuevas variables a tener en cuenta como el empleo [nota del lector: esto es tan importante como si un economista introduce hoy en los estudios predictivos de la economía una variable nueva que a todos les había pasado desapercibida, pongamos por ejemplo, el trabajo informal no cuantificado, como lo que hace el ama de casa o el cuidado de enfermos, etc… propios de economías no monetizadas]. El empleo tenía relación con la demanda y con el crecimiento económico, por lo que crear pleno empleo era bueno para la economía, mientras que en la teoría clásica el desempleo se entendía como un mal “natural” de la oferta y la demanda y que era inútil intervenir porque la economía se volvería a equilibrar sola. En la política keynesiana, el Estado debe estimular el empleo hasta lograr la plena ocupación porque al inyectar dinero (gasto público) en la economía, el multiplicador generará más movimiento de dinero. Pero, además, destacó la importancia del PNB y el PIB. Realmente, quien leía el libro ya no pensaba de la misma manera, estaba leyendo un tratado de economía moderno. El propio Hayek, que había leído el borrador por cortesía de Keynes, se quedó literalmente sin habla y sus propios colaboradores se convirtieron en keynesianos. Donde más triunfaron estas novedosas teorías fue en Estados Unidos, entre los economistas del círculo presidencial, entre ellos Paul Samuelson y J.K. Galbraith, que fueron los nuevos apóstoles del keynesianismo. Y es que, como señala el autor, era una teoría optimista que a todos les gustaba.

 

Capítulo 10

En este capítulo, Hayek no responde a Keynes. No está claro por qué se quedó callado, posiblemente, porque recibió una sugerencia de Robbins para que lo hiciese otro. Es posible que Hayek tuviese en mente una teoría general que replicaría a lo que dijo Keynes pero si salía a la palestra, desvelaría sus nuevas ideas.

 

 

Capítulo 11

En este capítulo se refleja el éxito de Keynes en Estados Unidos. Aunque Roosevelt simpatizaba con Keynes no entendía ni jota del keynesianismo y llegó a llamarle “matemático”. Sus colaboradores lo convencieron para gastar más dinero, lo que reactivó la economía tal y como había predicho Keynes.

 

Capítulo 12

Hayek intentó escribir su teoría general como réplica a Keynes pero no tuvo mucho éxito. Sus libros o fueron ignorados o nadie los entendió. Se quedó atascado y su propio ayudante se convirtió en keynesiano. Finalmente, Keynes y Hayek coincidieron en Cambridge donde vigilaron juntos los tejados de la Universidad para avistar cazas alemanes y dar la alarma.

 

Capítulo 13

Hayek escribió Camino de Servidumbre, el libro por el que se ha hecho famoso y que Margareth Thatcher tenía en su cabecera de cama. El libro ha vendido millones de ejemplares en Estados Unidos, sobre todo tras una reseña en el Readed Digest. En Camino de Servidumbre, Hayek advierte que la intervención del Estado es mala, tal y como la propone Keynes, y convierte al ciudadano en súbdito o, peor aún, en empleado del Gobierno. Critica el socialismo y la economía planificada por querer esclavizar al individuo sin dejarle opción de elegir. Hayek dio muchas charlas en auditorios llenos en una gira por Estados Unidos pero tras la guerra cayó en el olvido.

 

Capítulo 14

Tras el triunfo del keynesianismo, Hayek fue visto como un dinosaurio. Solo unos pocos con sus ideas sobre el libre mercado acudieron a unas charlas en Mont-Pelerin, a las que también asistió Milton Friedman, convertido luego en el “gurú” del neoliberalismo. Finalmente, Hayek, por temas de divorcio, se fue a Estados Unidos y logró una plaza en una universidad del Medio Oeste y luego entró en la Universidad de Chicago pero no como profesor de economía, pues sus ideas vertidas en Camino de Servidumbre, que ellos mismos habían publicado, lo habían convertido en un profesor polémico. [Nota del lector: la Escuela de Chicago fue después el bastión del neoliberalismo desde donde se difundió la doctrina a Latinoamérica; leer “La doctrina del shock”, de Naomi Klein].

Hayek pasó años duros, deprimido y acabó, tiempo después, por regresar a Austria, donde ocupó un oscuro despacho en una universidad de segundo orden. No sería hasta 1974 cuando sus ideas monetaristas, difundidas por Friedman (que hizo más entendibles sus teorías), lo rehabilitarían y lo convertirían en un héroe, el único que creyó en el libre mercado tras la Gran Depresión. Las causas de aquella debacle estaban, como había dicho Hayek, en la entrada de dinero en el sistema.

 

 

 

Capítulo 15

En estos capítulos se analiza las políticas presidenciales desde Truman hasta el demócrata Carter.

Según el autor, Truman no entendía nada de economía pero aceptó inyectar capital público para lograr el pleno empleo (nunca hay pleno empleo porque algunos trabajadores están en paro para cambiar de empresa). Se llegó a un desempleo del 3,9 %, una cifra bajísima, mediante la inversión en carreteras y defensa. Truman justicaba cualquier inversión pública con un argumento bélico contra el comunismo que obtenía la bendición del Congreso, implicado en la Guerra Fría.

Eran los tiempos en que Paul Samuelson publicó Economía, la biblia del keynesianismo y la macroeconomía, y Hayek cayó en el olvido.

Eisenhower siguió la misma política de inversiones públicas, que casi rozaba la planificación centralizada, y logró una época de paz y bonanza, aunque al final advirtió a su sucesor que un lobby armamentístico había cogido mucho poder. [Nota del lector: En el libro “La sociedad opulenta”, de Galtbraith, se hace mención a los grandes gastos en defensa de esa época y que estimulaban la economía].

Sin embargo, al final del mandato, hubo una recesión por una política de recortes que apartó a su sucesor Nixon de la presidencia, que obtuvo Kennedy.

En todo caso, los economistas habían llegado a la conclusión de que los ciclos económicos se podían suavizar mediante la inyección de capital público y, por tanto, cuando había recesión, el Estado invertía para contrarrestar la caída.

 

Kennedy era un keynesiano que fomentó la industria armamentística y aeronáutica que propuso rebajar los impuestos aunque no llegó a aplicarlo y lo hizo su sucesor Johnson, que lanzó también programas como Medicare. Ya a finales de 1968 el keynesianismo empieza a dar muestras de agotamiento y generar inflación.

La puntilla final al keynesianismo la dio Nixon, que borró de un plumazo los acuerdos de Bretton Woods, desvinculó al dólar del oro para devaluarlo e hizo algo tan impensable como fijar precios y salarios, se supone que con la idea de frenar la inflación y evitar una recesión que le arruinase sus elecciones de 1972. Este terminó su mandato (dimitíó) con la crisis del petróleo que disparó la inflación. Ford y Carter heredaron el problema y no pudieron hacer nada. En 1978 hubo la segunda crisis del petróleo y se dispararon otra vez los precios. La inflación rondaba el 11 % y muchos países entraron en estanflación (alta inflación y alto desempleo). La curva de Philips (que relaciona una baja inflación con mayor desempleo) solo funcionaba en tiempos de bonanza.

 

Capítulos 16, 17 y 18

En 1978, Margareth Thatcher, llegó al poder en el Reino Unido y aplicó una privatización del sector público (trenes, correos, aeropuertos, British Airlines). Se declaró seguidora de Hayek y de su libro Camino de Servidumbre, que defiende el libre mercado a ultranza y el adelgazamiento del Estado (salvo Defensa, seguridad social y desempleo).

 

Con la llegada de Reagan, se aplicaron políticas de privatización y recortes para bajar la inflación y Vorker (de la Reserva Federal) autoindujo una recesión que disparó el desempleo pero, a cambio, bajó la inflación. Y a esas alturas, la inflación importaba más que el desempleo.

Ver la curva de Philips que relaciona desempleo e inflación y la curva de Laffer, sobre la importancia de los impuestos.

Los monetaristas Hayek y Friedman recibieron el premio Nobel por sus trabajos sobre la importancia de jugar con los tipos de interés para reactivar la economía. También se redujeron los impuestos a los ricos del 90 al 70 % y, décadas después, hasta el 28 %. El propio Reagan, en su época de actor, había tenido que renunciar a trabajos para no trabajar por 6 centavos (el 93 restante se lo llevaba el fisco). Galbraith ironizó con que “aumentar el saco de avena de los caballos obviamente alimentará a más gorriones”. También se descubrió que era contraproducente rebajar los impuestos en plena recesión porque la gente no iba a consumir lo obtenido sino que lo iba a destinar a ahorrar por temor al desempleo.

En los años de Reagan, la economía creció durante 10 años seguidos, eran los tiempos de los “yuppies” y de la “codicia es buena”. Esta bonanza se consideró un logro de los monetaristas pero, en esos años, Reagan insufló mucho dinero en la economía al más puro estilo keynesiano y dejó una herencia de deuda gubernamental.

Con Bush padre, hubo una recesión en 1992 que le costó la presidencia y su sucesor, Clinton, se propuso eliminar el déficit y adelgazar el Gobierno, incluso con despidos masivos de funcionarios por 5 días o en Navidad. Al terminar su mandato, había logrado tres superavits consecutivos. Aquí fue importante la actuación de Alan Greenspan,de la Reserva Federal, que desgurralizó el sector de la banca. Se trataba de una política keynesiana más, quien había dicho que en tiempos de bonanza, el Gobierno debía liquidar deudas y recaudar para sobreponerse en los malos tiempos. En aquellos tiempos se hablaron de las “expectativas racionales” del consumidor, el hecho de que el Gobierno gaste hoy más le llevará a aumentar los impuestos en el futuro (una teoría muy discutida).

En los 8 años de Bush, el superavit heredado de Clinton se destinó a rebajar los impuestos para estimular la economía por lo que pronto incurrió otra vez en déficit, a lo que se añadieron las inversiones públicas en seguridad tras los atentados del 11-S  y los gastos de múltiples guerras en Afganistán e Irak.

En el 2007 y 2008, con la crisis de las hipotecas basura que arrastró a todo el sector financiero, los Gobiernos tuvieron que desempolvar a Keynes para evitar entrar en una Gran Depresión. Se evitó el desastre y Obama luego inyectó dinero público en el sistema (que Krugman consideró insuficiente) y bajaron los intereses del dinero hasta casi el 0 % pero los seguidores de Hayek y Friedman, y los ultraliberales del Tea Party, exigieron la inmediata reducción del déficit público y el control de gastos, incluso en sanidad para los pobres.

En estos años, hubo un debate entre los economistas de agua dulce (Escuela de Chicago, en los Grandes Lagos) y los economistas de agua salada (Harvard). Los primeros (seguidores de Friedman y Hayek) eran neoliberales y los segundos keynesianos (Krugman).

El autor concluye que al final las tesis monetaristas de Hayek y Friedman han triunfado pero, en el fondo, todos somos keynesianos porque ante el desplome de las empresas y dejar que actúe libremente el mercado, pocos salvo los más extremos brindarán por la ruina total y dejar hacer (laissez-faire)  para que todo se hunda. Por tanto, las teorías de Keynes

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “Camino de servidumbre”, de Friedrich A. Hayek (1943)

 

Sociología, estructura económica, teoría política

 

Resumen, comentarios y anotaciones de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

 

Título: “Camino de servidumbre”,

Título original: ” The Road to Serfdom”

 

Autor: Friedrich A. Hayek

Fecha de publicación:  1943

Editorial en España: Alianza Editorial

 

Advertencia previa a la lectura: las teorías de Hayek podrían enfadar o indignar especialmente a los socialdemócratas del siglo XXI o aquellos socialistas posteriores a la II Guerra Mundial porque equipara al socialismo con la economía planificada y los totalitarismos fascistas y estalinistas de los años 30 y 40, cuando escribió el libro. El propio autor aclara en una edición de 1960 que él se refería al socialismo de tipo Staliniano de los años 30 que propugnaba una colectivización de los medios de produción y una economía planificada frente al derecho del individuo a la propia elección a través de la oferta y la demanda en un libre mercado. Por tanto, esa es la acepción que tiene socialismo para Hayek y no la que actualmente conocemos asociada al laboralismo (o socialdemocracia, como lo conocemos aquí), y que respeta los principios del libre mercado. Creo que lo que Hayek critica en su libro es la tendencia del Estado (especialmente, los totalitarios) a asumir facetas que ya eran cubiertas por la libre competencia o a invadir esferas propias del individuo. Pero hay que aclarar a aquellos defensores a ultranza del libre mercado y del neoliberalismo que el autor sí está conforme con que el Estado asuma tareas que nunca podrían ser llevadas a cabo por la iniciativa privada porque se trata de servicios básicos que son importantes para el funcionamiento de la sociedad pero que no son rentables para una empresa. Por otra parte, critica duramente la planificación económica (eso también incluye al monopolio) cuando, según él, el libre mercado y el precio son más eficientes en la asignación de recursos. Le horroriza, como a cualquier liberal demócrata, que el Estado priorice los intereses colectivos, o que considera de interés general, a costa de socavar la libertad individual y convertir al ciudadano en un siervo del Estado, de ahí el título.

 

Hayek es el fundador de la escuela austríca, germen del pensamiento neoliberal. En los albores de la Segunda Guerra Mundial, el profesor de la London School of Economics se da cuenta de que el comunismo y el totalitarismo tienen un ingrediente en común: el colectivismo y la planificación económica. Defiende que la otra opción es el liberalismo económico entendido como el libre mercado y libre competencia pero rechaza el “laisez-faire”.

 

En el prólogo y primer capítulo, Hayek, refugiado en Inglaterra, recuerda que cuando escribe el libro entre 1938 y 1943 están en conflicto diplomático y luego guerra contra los nazis. Este cree que el virus del socialismo también ha llegado a Inglaterra y persuade a la gente de que los nazis no son capitalistas que quieren frenar al socialismo soviético sino que Hitler y sus seguidores totalitarios son también socialistas porque proponen una economía planificada, un peligro del que no está a salvo ninguna sociedad occidental. Este sostiene que el socialismo se adentra en las sociedades democráticas y las despoja de su democracia porque colectiviza la sociedad y la lleva ineludiblemente hacia el totalitarismo. En la edicción de 1974, Hayek dice que le sorprende lo acertado que estuvo en su día aunque aclara que con socialismo se refiere a la economía planificada.

[Nota del lector: al leer esas líneas, me vino a la mente la Unión Europea, un sistema burocrático de gobierno que da la impresión de que a veces funciona como una economía planificada]

 

En el primer capítulo, Hayek recuerda la tradición liberal de Adam Smith, Mill o De Tocqueville en los que alzaron los valores del individualismo que no significa egoísmo sino libertad. Este añade que los obreros nunca fueron tan libres y dueños de su vida desde principios del siglo XX pero que tras la Primera Guerra Mundial las cosas cambiaron y hubo una merma de la causa democrática porque el Estado comenzó a intervenir en la economía. Para el autor, quienes no han caído bajo el totalitarismo siguen otro camino: el Estado de los siervos.

El autor sostiene que la gente se acomodó y pensó que los logros y el progreso que trajo el liberalismo en el siglo XIX eran perdurables, para siempre y lo que faltaba sería pronto conseguido. Y aquí viene una frase clave del libro: “Hemos acometido la eliminación de las fuerzas que producen resultados imprevistos y lz sustitución del mecanismo impersonal y anónimo del mercado por una dirección colectiva y consciente de todas las fuerzas sociales hacia metas deliberadamente colectivas. Para Hayek la libertad que difundió por el mundo fue sustituida al partir de 1870 por ideas alemanas de socialismo. Los ingleses ignoran que los problemas que empezaron a discutir en 1938 fueron debatidos antes en Alemania, donde se equiparó occidental con democracia, liberalismo, librecambio, capitalismo, internacionalismo o amor por la paz, lo que muchos alemanes despreciaron.

 

En el segundo capítulo, Hayek habla de la gran utopía y de como el socialismo desplazó al liberalismo. Dice que, al principio, socialismo, fascismo y comunismo, rivalizaron por el poder y la gente creyó que eran ideologías diferentes pero Hayek dice que son distintas versiones de lo mismo frente al verdadero enemigo común: el liberalismo demócrata, del que no quedaban apenas seguidores en los años 20 y 30. Está de acuerdo con otros autores en que el comunismo de Stalin en 1939 era súperfascismo, peor que el de Hitler. El hecho de que muchos socialistas se pasen facilmente al fascismo se explica porque son todos lo mismo. También rechaza la pretensión de los socialistas de ser un partido que siga las reglas del juego democrático ya que el individualismo es incompatible con el colectivismo. [Nota del lector: si aplicásemos la teoría de Hayek a la guerra civil española tiene razón en una cosa y es que el liberalismo democrático desapareció del mapa político y la lucha por el poder se dirimió entre fascistas contra socialistas y comunistas. Ganase quien ganase, no hsbía esperanzas de un regreso al sistema democrático].

Aquí hay una frase demoledora: “los socialistas prometieron libertad pero para los apóstoles de la libertad política la palabra había significado libertad frente a coerción, libertad frente al poder arbitrario de otros hombres, libertad de los lazos que impiden a un individuo toda su elección y le obligan a obedecer las ordenes de un superior al que está sujeto. La nueva libertad prometida era, en cambio, libertad frente a la indigencia, supresión del apremio de las circunstancias, que inevitablemente nos limitan en todos el campo de elección, aunque a algunos más que a otros. Antes de que el hombre pudiera ser verdaderamente libre había que abolir las trabas del sistema económico. En este sentido, la libertad no es más que otro nombre para el poder o la riqueza”.

 

En el capítulo 3, Hayek denuncia que el colectivismo, en el que está incluido el socialismo, propugna la igualdad social pero el método para conseguirlo es la privatización de empresas y la economía planificada. Por contra, el liberalismo defiende el crear libre competencia y efigiencia hallí donde se pueda gatantizando libertad de precios y de concurrencias, impidiendo que grupos pacten precios. Hayek dice que el sistema de competencia no excluye que el Estado actúe allí donde la competencia no sea rentable o que suministre servicios sociales. Lo importante es que se asegure la competencia allí donde haga mąs eficaz la distribución de recursos y precios. Por contra, rechaza la planificación económica porque genera monopolios, que son más ineficaces que la conoetencia y que están controlados bajo una dirección única y centralizada, lo que produce “horror” a los liberales. Hayek está a favor de la planificación de la competencia pero en contra de la planificación contra la competencia, a la planificación destinada a sustituirla.

 

En el capítulo 4, se plantea el dilema entre que la producción la dirija un monopolio o lo haga el Estado. El propio EE.UU., altamente proteccionista en su día, alimentó en el siglo XIX la creación de cárteles para estibilizar los precios, según comenta Hayek. Los monopolios se extendieron a Italia o Alemania.

Algunos afirman que el progreso tecnológico moderno hace inevitable la planificación centralizada, pero quienes lo hace, dice Hayek, no piensan en los servicios públicos sino en coordinar la vida social para que no se disuelva en un caos.Y dice que el sistema de precios, precisamente, es el que nos da información sobre las decisiones individuales [Nota del lector: teoría de los mercados que retoma Tim Harford en Adáptate o El economista camuflado], lo que a la larga genera un sistema industrial diferenciado, complejo y flexible mientras que el centralizado es primitivo, toco y corto. Dice que la alternativa a un sistema muy barato es que todos usemos o seamos obligados a usar el mismo sistema (abarata costes), la ventaja técnica se obtiene por coacción.

 

En el capítulo 5, dice que tras las decisiones deliberadas de la planificación hay un “objetivo social” o dudoso “bienestar social”, pero la felicidad de cada hombre es distinta, imposible de abarcar o valorar y no puede seguir una única vía. Y recuerda que la democracia es un medio para salvaguardar la paz interna y la libertad individual.

 

En el capítulo 6, aborda la planificación y el estado de Derecho. Dice que es prioritario salvar al individuo del estado arbitrario.

 

En el capítulo 8, lanza una advertencia: “Tan pronto como el Estado toma sobre sí la tarea de planificar l vida económica entera, el problema de la situación que merece cada individuo y grupo se convierte, inevitablemente en el problema político central. Como solo el poder coercitivo del Estado decidirá lo que tendrá cada uno, el único poder que merece la pena será la participación en el ejercicio de ese poder directivo”.

 

 

 

(continuará el resumen)

Comentarios de Nicholas Taleb a la obra se Hayek

 

Fuente: “El cisne negro”

 

“Para Hayek, una autentica previsión se hace orgánicamente por medio de un sistema, no por decreto. Una única institución, por ejemplo, el planificador central, no puede agregar los conocimientos precisos: faltarán muchos fragmentos importantes de información. Pero la sociedad en su conjunto podrá integrar en su funcionamiento estas múltiples piezas de información. La sociedad como totalidad piensa fuera de lo establecido. Hayek atacaba el socialismo y gestionaba la economía como un producto de lo que he llamado conocimiento del estudioso obsesivo o platonicidad: debido al crecimiento del conocimiento científico, sobreestimamos nuestra capacidad para entender los sutiles cambios que acontecen en el mundo, así como la importancia que hay que dar a cada uno de ellos. Hayek llamó acertadamente a este fenómeno cientifismo.

 

Esta dolencia está gravemente integrada en nuestras intuiciones, motivo por el cual temo tanto a los gobiernos como a las grandes empresas ( resulta difícil distinguir a unos de otros). Los gobiernos hacen previsiones las empresas realizan proyecciones: todos los años, diversos analistas proyectan el nivel de los tipos de interés de las hipotecas y el estado se la Bolsa para el final del año siguiente. Las empresas sobreviven no porque hayan hecho buenas previsiones sino porque han tenido suerte. Los consumidores podemos dejar que prevean todo lo que quiera si eso es lo que necesitan para trabajar pero las empresas pueden quebrar cuantas veces quieran, ya que subvencionando a los consumidores trasfieren su riqueza a nuestro bolsillo. El estado es algo más serio y debemos asegurarnos de que no corremos con los gastos de su locura. Como individuos, nos debería encantar el libre mercado, porque quienes operan en él pueden ser tan incompetentes como quieran.

 

La única crític que se le puede hacer a Hayek es que establece una diario con tajante de carácter cualitativo entre las ciencias sociales y la física. ”

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

“La sociedad opulenta”, de John Kenneth Galbraith (1957)

 

Sociología, sociedad de consumo, estructura económica

 

Resumen, comentarios y anotaciones por E.V.Pita (2011)

 

Título: “La sociedad opulenta”

Titulo original: “The affluent society”

Autor: John Kenneth Galbraith

Fecha de publicación: 1957

 

Valoración personal: el libro está escrito en un lenguaje llano y comprensible, y es muy ameno. Explica cosas que todavía vemos 50 años después en relación a los recortes sociales para reducir el déficit público. Se anticipa a las doctrinas monetaristas de Milton Friedman que prevalecerán entre 1980 y 2008.

 

Resumen: Galbraith observa en los años 50 que hasta los conservadores han abrazado la doctrina keynesiana de un estado que gasta en servicios públicos y estimula la demanda, la producción y el consumo. El problema es que los conservadores no protestan por la subida de impuestos porque el Estado se gasta el dinero en armas para proteger a los más ricos de la amenaza comunista. Guerras como la de Corea, o la futura de Vietnam, movilizaron millones de dólares del sector público, lo que no deja de ser pura doctrina keynesiana [nota del lector: es la misma receta keynesiana que aplicó la Alemania totalitaria entre 1933 y 1939 para reducir el paro mediante un programa de rearme y construcción de autopistas].

 

Sin embargo, Galbraith considera que ese gasto en armas podría dedicarse a mejorar las escuelas públicas o la sanidad, porque en el país hay muchas bolsas de pobreza que no han sido eliminadas. “La gente cree que es una cuestión de si son blancos o negros, diferencias difíciles de arreglar, pero nadie piensa en que la solución es hacer una buena escuela”, dice. [Nota del lector: últimamente, las propuestas de los recortes fiscales siempre inciden en la sanidad o la educación, raramente en el gasto militar. Galbraith considera que los altos costes armamentísticos que gasta el Estado, con el consiguiente aumento de impuestos, son aceptados por los ricos porque sirve para defender su sistema de libre mercado de otros].

 

En los primeros capítulos de la obra, Galbraith analiza a los clásicos Adam Smith, Ricardo y Malthus y su explicación de la pobreza. Smith explica que la libre competencia es mejor que el control del Estado porque el mercado fija los precios reales y permite una distribución más racional de los recursos. Esta idea la aplica Ricardo a los salarios, que afirma que la ley de la oferta y la demanda hará bajar el salario del trabajador hasta el límite de subsistencia, lo que se ha denominado la Ley de Bronce de los salarios. O sea, ganar lo justo para vivir y un poco más para mantener a la familia. Por su parte, Smith explica que el crecimiento económico conllevará un aumento de la población, lo que volverá a ajustar los precios. Otros añaden que puesto que hay que maximizar el beneficio para formar capital y reinvertirlo, los salarios deben ir a la baja.

Y Malthus advierte que el crecimiento exponencial de la población no se compagina con la producción alimentaria y, por tanto, el mundo está condenado al hambre. Galbraith explica que los economistas clásicos contagiaron su pesimismo a todo el siglo XIX al creer que no hay salida para la pobreza y suponiendo que la riqueza generada por los formadores de capital se extendería al resto de la población por filtración.

Lo que ha ocurrido, según Galbraith, es que no se cumplíó la ley de bronce por tres motivos: porque los trabajadores que podían aportar un rendimiento marginal, aportar algo nuevo a la empresa, mejoraron su salario porque la empresa les reconoció sus costes de formación. Y, en todo caso, siempre habría un competidor dispuesto a contratar a un trabajador que va a producir más de lo que cuesta.

En segundo lugar, los que eran incompetentes y su producción era baja, fueron despedidos, y ocuparon puestos en la economía sumergida o fuera del mercado. Un tercer motivo fue que era necesario que los trabajadores se reprodujesen porque si no, al cabo de una generación, quedarían extinguidos, motivo por el cual los salarios tenían que haber aumentado hasta el punto de permitir criar a un hijo. Estas fueron las razones por las que los salarios se mantuvieron siempre por encima del nivel de subsistencia y la ley de bronce.

Lo que lamenta Galbraith es que a ningún economista clásico, que fueron quienes mejor interpretaron el mundo en que vivían, se le ocurrise dar una solución para reducir la pobreza, algo que consideraban inevitable.

Respecto a Veber y su libro sobre “Teoría sobre la clase ociosa”, Galbraith le critica que se limita a describir como los más afortunados despilfarran esos beneficios que tanto ha costado acumular y que se supone que iban destinados a la inversión.

 

Otro clásico siniestro es Spencer, el que aplicó el darwinismo social a sus teorías de que solo sobreviven las empresas más fuertes y los trabajadores más competentes. Los negligentes y las empresas sin inicitiava serán inexorablemente barridas del mercado. No se debe alimentar con limosnas a los pobres porque eso es subvencionar la pereza. Los pobres también forman parte del sistema que no debe ser alterado. Los herederos de las grandes fortunas tienen derecho a ellas porque han heredado los genes triunfantes de sus padres. Galtbraith lamenta que la teoría de la economía clásica haya sido tan despiadada porque la realidad ha mostrado otra cara: monopolios que alteran el mercado, y personas compasivas que han fomentado políticas públicas de ayuda social a los más desfavorecidos.

 

En el capítulo 6 dedicado a Karl Marx, Galbraith reconoce su gran influencia como economista porque interpretó la economía de su tiempo desde distintos puntos de vista: imperialismo, mercado, lucha de clases, Estado… Galbraith comenta que Marx supo prever los monopolios y las depresiones economicas, aunque esta última no llegó a poder estudiarla con detenimiento. Sin embargo, aclara que sus estudios no pueden ser tomados como un dogma ya que si bien acertó en su época eso no quiere decir que lo vaya a hacer en el futuro, algo que les cuesta entender a sus más ortodoxos seguidores.

Hay algo que llama la atencion en Marx: este critica a Ricardo que vea inevitable que haya un ejército de parados expulsados del mercado. La solución es evidente: que el Estado cree puestos de trabajo, algo que luego pondría de actualidad Keynes.

Marx también anticipa una revolución que cambiará las clases dirigentes. Galbraith responde que Marx siempre fue un teórico que llevaba mucha ira dentro.

 

En el capítulo 7 sobre la desigualdad de la renta, Galbraith se pregunta por qué ningún pensador clásico ni actual se ha esforzado en buscar fórmulas para redistribuir la renta. Casualmente, la mayoría de las teorías se esfuerzan en explicar por qué es  buena la desigualdad, porque así maximiza los estímulos para mejorar y competir y dar todo de si. Cuando a alguien se le ocurre la idea de subir los impuestos a los ricos, siempre aparecen teorías que prueban que eso sería contraproducente para todos porque es bueno que una clase acapare el capital y el ahorro para invertir, etc… Galbraith sospecha que lo que hay detrás de estas teorías es la vulgar realidad de que a nadie le gusta desprenderse de su dinero.

Galbraith indaga en las políticas redistributivas de la renta y recuerda que un pais como Noruega, bastante igualitario, goza de una alta renta media mientras que Oriente Medio, la zona más desigual, está lastrado por la miseria. No se cree la teoría de que la acaparaciòn de capital en pocas manos beneficia a todos. Y también examina los salarios y su evolución entre 1900 y 1960. También estudia la concentración de la riqueza entre los más ricos y el porcentaje de pobres a lo largo de los años.

[Nota del lector: la redistribución de la renta es un concepto clave porque es un indicador de cómo se reparten los impuestos; si se dedican a eliminar la pobreza y aumentar el nivel de vida de la población o se gasta en otros asuntos que no mejoran la situación económica de los contribuyentes]

 

Posteriormente, en el capítulo 8, Galbraith examina las razones que han llevado a implantar la seguridad social en muchos países. La principal razón es que las sociedades industriales avanzadas generan riesgos de alto desempleo o de obsolescencia técnica. Las empresas buscan seguridad mediante estudios de mercado e invierten en publicidad para asegurar sus ventas y compiten para no ser superadas técnicamente por novedosas innovaciones. Y los empleados reclaman seguros de desempleo por indemnizaciones por despido para mitigar el riesgo de acabar en la calle y no ingresar dinero. Tras la Gran Depresión, entre 1933 y 1938, los gobiernos se dieron cuenta de que los electores acogían muy favorablemente las políticas de seguridad social porque todos tenían algo que perder en un clima de incertidumbre y riesgo. [ nota del lector: justo lo contrario que en 2008-2012 donde el riesgo vuelve a estar presente].

Galbraith dice que Ford no tenía nada que perder al construir un coche barato pero que su nieto sería un manirroto si se arriesgase con una aventura similar.

Y como dice Galbraith, en los años 50 se pensaba que la aplicación de las recetas keynesianas suavizaron o eliminaron para siempre los efectos adversos de los ciclos económicos de producción y recesión. [nota del lector: los ciclos volvieron a ser una pesadilla a partir de los años 90, cuando se cuestionaron las recetas de Keynes].

 

Los críticos de la protección social sostienen que el progreso tiene un doble estímulo: el éxito y el garrote (quedarse en paro, arruinarse). Dicen que los agricultores europeos, cebados con subvenciones y asegurados, tienen miedo a competir en precios, panorama que no estimula la producción. Según ellos, la inseguridad económica se supera mediante mejoras tecnológicas. Sin embargo, Galbraith replica que la eliminación o reducción de la incertidumbre ha disparado la producción. El conflicto entre progreso y seguridad ya no existe en los años 50 y 60 del siglo XX.El autor también cuestiona las criticas que dicen que la cobertura de paro genera trabajadores perezosos o aprovechados pero este tipo de ociosidad también se da en la universidad y, sobre todo, dice Galbraith, entre los altos directivos de las empresas.

El escritor advierte que lo peor para la producción es caer en una depresión económica aunque sea ligera pues una leve disminución respecto al anterior ejercicio aboca a millones de empleados al paro forzoso. En un párrafo clave del libro, Galbraith recuerda el argumento keynesiano de que el subsidio del paro o la pensión de vejez también contribuye a sostener la producción. Los mismos efectos producen los subsidios a la agricultura o los gastos sociales. Dice que una alta producción beneficia a todos porque da seguridad económica y, por tanto, no deben permitirse las recesiones ni exponer a alguna gente al paro forzoso. Por eso, dice, las antiguas preocupaciones por la igualdad, la seguridad y la productividad se han reducido a una sola preocupación por la productividad y la producción. Pero de aquí surge una paradoja por la preocupación por la producción a metida que esta crece.

 

En el capítulo 9, sobre la importancia de la producción de bienes, ya que con ella se mide la prosperidad de un país. A pesar de las quejas sobre la falta de espiritualidad, la producción sigue presente en las mentes. La producción se aunenta mediante cinco maneras: eliminando la ociosidad de los recursos disponibles, mayor eficiencia en la combinación de trabajo y capital, aumentando la oferta de trabajo y la de capital, y con innovaciones técnicas. Pero de estos cinco métodos, los economistas solo se concentran en aumentar uno o de pasada dos o tres. Raramente se concentran los esfuerzos en invertir en innovaciones técnicas o está mal repartida, con mejoras en las grandes industrias del petróleo o motor pero otras, pymes de construcción o textil, que apenas invierten. Nadie da importancia a que algunas industrias no innoven.

Galbraith llama la atención sobre el distinto rasero con que se considera la producción. Si es privada, nadie cuestiona que esta sea eficiente y de calidad mientras que si es pública, siempre flota la duda sobre su calidad cuando no tiene por qué ser así. Le parece una percepción interesada para desprestigiar lo público y ensalzar cualquier producto que sea fabricado por el sector privado. [ nota del lector: diversos autores han estudiado la privatización del ferrocarril en Inglaterra durante el Gobierno de Thatcher y se vio que la gestión privada tampoco era más eficiente que la pública y en caso de pérdidas, el Estado acudía al rescate porque el tren es un servicio esencial]. Pero lo que interpreta Galbraith es que estos ataques tienen como objetivo reducir los niveles de tributación y pagar menos impuestos.

 

Lo que viene a decir Galbraith en ese capítulo es que nadie debe olvidar que la producción también contribuye a aumentar la producción total, lo que aporta un crecimiento adicional de la producción es lo que actualmente se toma como referencia para evaluar la marcha de la economía de un país. [ nota del lector: hasta el momento Galbraith no menciona específicamente el PIB, que hoy en día determina la fortaleza económica de un país]. Además, señala que la producción no es ni mucho menos eficiente y que todavía se puede subir varios puntos con una mejor estrategia para distribuir los recursos, algunos de los cuales quedan ociosos. Pero esto no se hace ni se persigue de una forma total ni racional por unas razones que Galbraith expone en el resto de su libro. Cree que existe un gran mito respecto a la demanda de bienes y que no nos damos cuenta de necesidades que no tenemos mientras que damos importancia a cosas que tenemos pero que es producción marginal y superflua.

 

En el capítulo 10, examina los imperativos de la demanda del consumidor. Según Galbraith la elevada producción ha garantizado una seguridad económica pero Galbraith destaca que esa producción no tiene por qué estar relacionada con la reducción de la desigualdad o el aumento del empleo. La urgencia es satisfacer las demandas del consumidor. Si antes las personas tenían interés es proveerse de alimentos, casa y vestido ahora la preocupación es tener coches más elegantes, vestidos más románticos o diversiones más sofisticadas. La moderna economía trata de abastecer eses deseos tan terrenales. Pero Galbraith dice que la teoría que defiende esos deseos de consumo y la producción que los fabrica quizás esté bien vista pero “es ilógica y descocada hasta extremos que llegan a ser peligrosos”.

 

Galbraith analiza la teoría de la demanda del consumidor (y la satisfacción de sus deseos más urgentes y luego los secundarios) y para ello retoma la definición de Adam Smith sobre valor de uso y de cambio. El agua tiene un alto valor de uso y el diamante ninguno pero las piedras preciosas son mucho más escasas que el agua y por tanto su precio es mayor, lo mismo que la satisfacción del comprador. Galbraith cree que la distinción fue finalmente aclarada por los economistas Menger, Jevons y Bates Clark a través de la utilidad de la utilidad marginal decreciente y que hace decrecer la producción en condiciones de abundancia creciente. Una vez que el abastastecimiento de pan llegó a todo el mundo, las preocupaciones de consumo se volvieron menos urgentes. Galbraith dice que esta es una teoría clave de la economía pero que, en el siglo XX, fue “convenientemente” olvidada porque científicamente no era posible asegurar que la satisfacción estaría completamente cubierta algún día y porque tal concepto contradecía el paradigma que abogaba por un consumo sin límites.

Galbraith dice que hay unas necesidades urgentes, como comer, y otras secundarias como ir al hipódromo una vez por semana. Las segundas solo son cubiertas con una combinación de las urgentes (renuncias a más calorías para gastar el dinero en el cine). Para Keynes, en sus Essays, era fácil en 1930 cubrir las necesidades básicas y resolver el problema económico. [ nota del lector: en 2012, en el libro Repensar la Pobreza, los autores descubren lo mismo: que un pobre que gana 1 dólar al día si gana un poco más no destina ese dinero a comer màs sino a ocio o bebida].

 

Capítulo 11

 

Galbraith dice que afirmar que repugna al sentido común que las necesidades no se hacen menos urgentes al aumentar el abastecimiento básico. Y lo que no se puede hacer es crear necesidades artificiales o crear otras nuevas con el único propósito de que la producción crezca más. La producción viene a crear un vacío que ella misma ha creado. Se trataría de un tipo de economía funciona como una noria impulsada por una ardilla. Se pregunta si es necesario un producto que necesita ser promocionado con millones para venderse. No hace falta publicidad para venderle comida a un hambriento pero sí para promocionar una marca de cereales del desayuno.

Ve una relación con “efecto dependencia” entre la producción y una demanda que ya no se basa en necesidades reales sino que es alimentada por un consumo avivado por la publicidad. Dice Galbraith que ahora da igual que la producción sea alta para que haya mayor bienestar porque las necesidades a satisfacer también son mayores.

Galbraith recuerda que en el cspítulo 8 habló de que lo importante del crecimiento de la producción es que genera empleo. El consumo es instigado para elevar la demanda e incrementar la producción lo que quiere decir que si no hubiese publicidad el aumento de demanda sería cero. O sea, que la utilidad marginal del producto agregado actual menos la publicidad y la técnica de ventas es cero. El sistema consumista de la sociedad opulenta de los años 50 estaba afianzado en unas “raíces tortuosas”. Termina con esta frase: “creo que se ha roto el lazo que nos ataba a la obra de Ricardo y nos enfrentamos con la economía de la opulencia propia del mundo en que vivimos”.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “Las contradicciones culturales del capitalismo”, de Daniel Bell (1979)

 

Sociología, estructura ecónomica, sociedad industrial, cultura de masas

 

Resumen, comentarios y anotaciones de E.V.Pita, licenciado en Derecho y Sociología

 

Título: “Las contradicciones culturales del capitalismo”

Título original: “The Cultural Contradictions of Capitalism”

 

Autor: Daniel Bell

 

Fecha de publicación: 1979

 

Editorial en español: Alianza Editorial

 

Texto de la contraportada: “Para Daniel Bell – profesor de la Universidad de Harvard y figura eminente de la sociología mundial – el sistema capitalista necesita la expansión continua del principio de racionalidad para resolver los problemas de organización y eficacia que el funcionamiento de la economía exige. Pero, simultáneamente, la cultura del capitalismo acentúa cada vez más valores de signo opuesto, tales como el sentimiento, la gratificación personal y el hedonismo, respuesta reactiva a la vieja ética puritana de orden y trabajo que acompañó al ascenso de la burguesía. Las contradicciones culturales del capitalismo nacen, precisamente, del choque entre ambas tendencias orgánicas, que ponen en grave riesgo la coherencia y estabilidad de la civilización occidental. Dividida en dos grandes secciones (“El doble vínculo de la modernidad” y “Los dilemas de orden político”), la obra prolonga el análisis ya iniciado en “El advenimiento de la sociedad industrial” (AU 149), con la que se halla íntima y dialécticamente vinculada. Si el anterior volumen describía los rasgos característicos de esa formación social en nacimiento, el objeto de la nueva investigación es la naturaleza y la estructura de la cultura burguesa, sus relaciones con los profundos cambios que se están produciendo en las sociedades industriales avanzadas y el papel decisivo que desempeña en la crisis general del sistema. Porque la sociedad moderna no es un sistema organizado por un solo principio, sino que constituye la amalgama de tres ámbitos diferenciados, articulados por criterios axiales de signo contrario: la estructura tecnoeconómica, regida por la eficiencia; el orden político, orientado hacia la igualdad, y la cultura, dirigida hacia la autorrealización”.

 

ÍNDICE

 

Introduccion: la separación de ámbitos.

 

Parte primera: el doble vínculo de la modernidad

 

Capítulo 1: Las contradicciones culturales del capitalismo

 

Capítulo 2: Las escisiones del lenguaje cultural

 

Capítulo 3: La sensibilidad del decenio de 1960

 

Capitulo 4: Hacia la gran instauración: la religión y la cultura en una era postindustrial

 

Parte segunda: Los dilemas de orden político

 

Nota introductoria: De la cultura al orden político

 

Capítulo 5: La América inestable; factores transitorios y permanentes de una crisis nacional.

 

Capítulo 6: El hogar público: sobre la “sociología fiscal” y la sociedad liberal.

 

 

Resumen:

 

Dice que el postindustrialismo ha generado cambios exclusivamente en el orden tecnoeconómico pero no en el cultural ni político.

 

Capítulo 5

 

En este capítulo, Bell proyecta el futuro de Estados Unidos desde 1979 al 2000 y no va desencaminado. En primer lugar, anticipa el auge de las multinacionales, que escapan a cualquier control, y la expansión de la economía internacional. Después, predice la supuesta decadencia comercial de EE.UU. como potencia hegemónica, el colapso de la URSS por pérdida de legitimidad de sus líderes y estancamiento económico, y la desmembración de Yugoslavia a la muerte de Tito. Sugiere problemas con el clima pero no de la envergadura actual. Tampoco anticipa la era de los ordenadores ni Internet, el invento que ayudó a la balanza comercial de EE.UU.

 

 

Capítulo 6

 

Este capítulo sobre el hogar público y la fiscalidad es el más interesante a día de hoy porque explica los puntos débiles del Estado de Bienestar, del elevado déficit público y el apalancamiento como forma de facilitar el consumo a todos los ciudadanos y cómo finalmente los Estados se ven obligados a rescatar a los bancos y dirigir una economía de tipo corporativo.

En primer lugar, la fiscalidad tiene un límite. Dice que aumentar los salarios un 10% a lis trabajadores de una fábrica solo supone subir el 3% de los costes pero incrementar el salario un 10% a los funcionarios es aumentar los costes un 7%. Por tanto, en una economía basada en los servicios habrá una alta inflación que perjudica a la clase media.

Por otro lado, los votantes exigen políticas igualitarias para que todos tengan educación superior gratuita, asistencia social, etc… que generan un gasto fiscal hasta límites insostenibles. Y aquí viene lo mejor: ante la incapacidad del Estado de financiar todas estas demandas, emprenden políticas monetarias que facilitan el crédito y el apalancamiento. [ Nota del lector: Esto es lo que ha permitido que un banco conceda un crédito a una persona con escasos ingresos para comprarse una casa]. Siguiendo la misma línea argumental, al final el Estado se ve obligado a intervenir contra la inflación o, si hay recesión, contra la deflación ( que genera desempleo ) mediante controles de precios y férreas medidas para evitar la evasión de capitales. Aunque Bell escribió estas líneas en 1979, prácticamente describió la crisis del Estado de Bienestar que adopta medidas para que el sistema capitalista tire del crecimiento económico.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

 

Título: “Libertad de elegir”, de Milton Friedman (y Rose Friedman) (1979)

 

Sociologia, estructura económica, economía política

 

Resumen y comentarios de E.V.Pita (2011)

 

Título: “Libertad de elegir”

Título original:  “Free to choose”

Autor: Milton Friedman (y Rose Friedman)

Fecha de publicación: 1979

En España: Ediciones Orbis, 1983

 

[Notas del lector: antes de leer este libro, sería conveniente familiarizarse con “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith y “Sobre la libertad”, de Stuart Mill, porque el autor Friedman hace continuas referencias a estos dos economistas clásicos del libre mercado, sobre el que basa gran parte de sus razonamientos. El interés de este libro “Libertad para elegir” y del anterior “Capitalismo y libertad” reside en que son la biblia del neoliberalismo que propugno la Escuela de Chicago y cuyas tesis monetaristas moldearon el mundo globalizado entre 1980 y 2008, una vez que comenzó a desmantelar la sociedad de bienestar que propugnaba Keynes y sus seguidores desde 1935. Es por tanto, digno de lectura para comprender los puntos de vista que tanto han influido en la sociedad actual].

 

En las primera páginas introductorias, Milton Friedman recuerda que en “Capitalismo y libertad” definió el papel que debería desempeñar el gobierno estatal en una sociedad libre y añade que la competitividad del capitalismo es una condición necesaria para una sociedad libre. Ese libro sentó las bases de la política monetaria y fiscal, el papel del gobierno en la educación, el capitalismo y la discriminación y la reducción de la pobreza. Cree que el Gobierno solo debe actuar cuando es imposible la iniciativa privada y que en todo caso hay que hacer un balance con las ventajas y desventajas.

Añade que Libertad de Elegir, tema del que se hizo una serie de televisión, trata al sistema político de modo simétrico al económico. “Ambos se consideran mercados en los que el resultado se determina a través de la interacción de personas que persiguen sus propios intereses individuales en ve de los objetivos sociales que los participantes juzgan ventajoso enunciar”.

 

En las páginas siguientes, Friedman se refiere a los fabricantes de lápices, una metáfora que usó Adam Smith para explicar la complejidad de la economía que se basa en el libre intercambio de bienes, donde todos tienen algo que ganar. ¿Alguien sabe cómo se fabrica un lápiz? Participan leñadores, tratantes de caucho, etc…y posiblemente nadie sepa exactamente cuál es el producto final que su tarea. Friedman continúa con otro ejemplo: la subida del petróleo en 1973, cuando la OPEP cuadriplicó sus precios, influye en el precio de los lápices, lo que puede estimular la demanda de leñadores porque sus salarios suben. Es decir, como Adam Smith, viene a decir que una mano invisible regula el mercado, al fijar los precios en función de la oferta y la demanda.

Friedman escribió el libro en tiempos de la URSS, durante la Guerra Fría, y arremete contra la economía planificada, a la que acusa de ser poco eficiente y de tener que recurrir a la economía en negro y finalmente permitir que los trabajadores participen en una economía sumergida que se rige por las reglas clásicas de Smith. Dice que si no fuese por ese capitalismo encubierto, la economía oficial no podría abastecer ni satisfacer las necesidades básicas de los habitantes.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “”The end of History and the last man”, de Francis Fukuyama (1992)

 

Sociología, teoría política

 

Resumen y comentarios: E.V.Pita (2011), licenciado en Sociología y Derecho.

 

Título: “”The end of History and the last man”

 

Autor:  Francis Fukuyama

 

Fecha: 1992

 

Editado por: The free Press

 

Traducción en español: “El fin de la historia”

 

Resumido de la versión en inglés

 

Notas del lector: Tras la caída del muro de Berlín, Francis Fukuyama llegó a la conclusión de que la lucha entre las distintas ideologías del siglo XX (democracia liberal, fascismo y comunismo) habían llegado a su fin con la victoria de la democracia liberal, la etapa final y natural de la evolución política que pasó por la monarquía, el absolutismo, las dictaduras de un corte u otro, y la democracia.

Mucha gente cree que el autor falló en su predicción porque la “Historia” sigue su curso (11-S, auge de China, caída de los régimenes de Egipto, Túnez o Libia, etc…) y no siempre para mejor. Sin embargo, quienes están familiarizados con la Sociología se dan cuenta enseguida de a qué evolución de la “Historia” se refiere el politólogo Fukuyama. Este aclara que no debemos entender “Historia” con el concepto tradicional pues, evidentemente, en 1992 continuaban los conflictos como la guerra de Irak, entre otros. En mi opinión, se refiere a la historia vista dentro del materialismo hegeliano y luego continuado por Marx, la de una evolución de las ideas que finaliza con el más elevado sistema de gobierno, que, según defenderá Fukuyama en este libro, sería la democracia liberal.

 

Índice

Part I AN OLD QUESTION ASKED ANEW  (Una vieja pregunta contestada de nuevo)

1 Our Pessimism (Nuestro pesimismo)

2 The Weakness of Strong States I (La debilidad de los estados fuertes I)

3 The Weakness of Strong States II, (La debilidad de los estados fuertes II)

Eating Pineapples on the Moon (Comiendo dulces en la luna)

4 The Worldwide Liberal Revolution (La revolución liberal mundial)

Part II THE OLD AGE OF MANKIND (La vieja era de la humanidad)

5 An Idea for a Universal History (Una idea para la Historia Universal)

6 The Mechanism of Desire (El mecanismo del deseo)

7 No Barbarians at the Gates (Sin barbaros a las puertas)

8 Accumulation without End (Acumulación son fin)

9 The Victory of the VCR (La victoria del VCR)

10 In the Land of Education (En el país de la educación)

11 The Former Question Answered (La cuestión)

12 No Democracy without Democrats (No hay democracia sin demócratas)

Part III THE STRUGGLE FOR RECOGNITION (LA CONTIENDA POR EL RECONOCIMIENTO)

13 In the Beginning, a Battle to the Death for Pure Prestige (En el comienzo, una batalla a muerte por puro prestigio)

14 The First Man (El primer hombre)

15 A Vacation in Bulgaria (Unas vacaciones en Bulgaria)

16 The Beast with Red Cheeks

17 The Rise and Fall of Thymos (Auge y caída de Thymos)

18 Lordship and Bondage

19 The Universal and Homogeneous State (El universal y homogeneo estado)

vii

viii CONTENTS

Part IV LEAPING OVER RHODES (A saltos respecto a Rodas)

20 The Coldest of All Cold Monsters (El más frío de todos los fríos monstruos)

21 The Thymotic Origins of Work (Los orígenes del trabajo)

22 Empires of Resentment, Empires of Deference (Imperios de resentimiento, imperios de diferencia)

23 The Unreality of “Realism” ( La falta de realismo del “Realismo político”)

24 The Power of the Powerless (El poder de la falta de poder)

25 National Interests (Interés nacional)

26 Toward a Pacific Union

Part V THE LAST MAN (El último hombre)

27 In the Realm of Freedom (En el camino de la libertad)

28 Men without Chests (Hombres sin ¿ajedrez?)

29 Free and Unequal (Libre y desigual)

30 Perfect Rights and Defective Duties (Derechos y deberes)

31 Immense Wars of the Spirit (Profundas guerras del espíritu)

 

En la introducción, Fukuyama aclara que él va a hablar de la historia en sentido hegeliano, es decir, en la evolución de las ideologías hasta dar con la más adecuada y beneficiosa para la humanidad. Para Marx, el fin de la historia sería el socialismo o el comunismo, la Hegel y otros, la democracia liberal. Fukuyama resalta que el siglo XX demuestra que la evolución de las ideologías no es un río continuo de progreso sino que se producen saltos e involuciones, como los autoritarismos o las dictaduras que reemplazaron en los años 30 a varias democracias  parlamentarias y que en los 90 tuvieron su versión “light” con estados asiáticos no-democráticos que han progresado porque sus élites son capitalistas, lo que va unido al progreso tecnológico. Los socialismos, dice Fukuyama, se quedaron estancados en la tecnología de los años 50, no así las democracias occidentales y los autoritarismos asiáticos porque ellos siguieron el progreso asociado a las tecnologías de la información.

Fukuyama se posiciona y admite que, a partir de 1945, es innegable que la democracia liberal trajo cierta prosperidad a los ciudadanos. La caída del muro de Berlín, dejó esta opción como la última alternativa, tal y como pensaba Hegel siglo y medio antes.

Fukuyama, releyendo a Hegel, señala que la historia comienza cuando los humanos entran en conflicto con otros para exigir un “reconocimiento” social, lo que dará a sociedades de amos y esclavos. Ese sería el primer eslabón evolutivo de las sociedades. El autor resalta que cuando Hegel escribe esto acaba de triunfar la revolución liberal y el capitalismo, que van asociados al racionalismo y la ciencia occidental. Los estados más avanzados tecnológicamente suelen consolidar su independencia porque disponen de mejor armamento, afirma.

 

Fukuyama hace referencia a el “ultimo hombre” (last man) pero aún no he entendido bien el concepto. Durante varias paginas habló de la “necesidad de reconocimiento” que ha llevado al hombre a dividirse en amos y esclavos, en siervos y señores… En la democracia liberal, dice que las desigualdades persisten entre ricos y pobres. Esa lucha por el reconocimiento provocó grandes avances como la Revolución Americana o Francesa pero creó conflictos como los nacionalismos y los fascismos, entre otros.

 

El autor reflexiona sobre el pesimismo que ha impregnado el siglo XX. A principios del siglo XIX, Europa había conseguido grandes libertades que fue ampliando en un siglo de paz (si se compara con las guerras napoleónicas) y donde el progreso tecnológico inundó la època de optimismo. Sin embargo, en 1914 los paises centrales autocráticos (Alemania, Austria) se enfrentaron a las democracias occidentales (junto a la Rusia zarista). Surgió una Alemania democrática pero Fukuyama nos recuerda que es evidente que la Historia no avanza de forma progresiva como creía Hegel sino que puede dar pasos atrás (como el propio evolucionismo darwiniano, que a veces da rodeos para avanzar). Otra guerra más en 1939 (esta vez, entre la ideología totalitaria y las democracias y los totalitarismos de izquierdas) barrió Europa. El mundo de Derechas se inclinó hacia el autoritarismo y el de izquierda hacia el totalitarismo hasta que, sin que nadie lo previese, cayó el muro de Berlín en 1992.

 

En las siguientes páginas se refiere a la tesis de Samuel Huntintong (1960) sobre que tres gobiernos tan distintos como Estados Unidos, Reino Unido y la URSS gobernaban porque eran gobernos serios que se dedicaban a gobernar, lo que daba seguridad y estabilidad al ciudadano, y con ello cierta legitimidad.

Luego se pregunta como gobiernos tiránicos como el de Hitler que en vez de defender la igualdad entre todos que propugnaba la democracia liberal se basaba en la desigualdad y en la superioridad de unas razas sobre otras. Pues, dice Fukuyama, lo apoyaba su partido y los ciudadanos.

 

La crisis de legitimidad empezó a hundir las dictaduras como fichas de dominó. En 1974, cayó la de Portugal, le siguió Grecia y España. En los 80, Filipinas, Corea y toda Latinoamérica: las dictaduras de Argentina, Chile, Nicaragua o Brasil, entre otras, que se convirtieron en ejemplares democracias. Por eso, dice, no es tan extraño que se derribase el muro de Berlín en la nueva ola democratizadora de los años 90: Europa del Este y el imperio soviético. [nota del lector: a esta tesis habría que añadir la reciente ola democratizadora en el Islam, unas veces bajo ocupación occidental como Irak o Agfanistán, y otras por acción de sus ciudadanos indignados: Túnez, Libia, Egipto y ¿Siria? así como otros intentos frustrados en Irán, China (Tiannamen) o Barheim. Como lector, no cabe más que deducir que la ola democratizadora que comenzó en 1974 sigue expandiéndose].

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “La cultura de la satisfacción”, de John Kenneth Galbraith (1992)

 

Sociología, estructura social, economía política

 

Resumen, anotaciones y comentarios de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

 

Título: “La cultura de la satisfacción”

Subtitulo: “Los impuestos, para qué? Quienes son los beneficiarios?”

Título original: “The culture of the Contentment”.

 

Autor: John Kenneth Galbraith

Fecha de publicación: 1992

Editorial en español: Editorial Ariel

 

Resumen de la contraportada:

“Una brillante descripción y un agudo análisis de la actual Mayoría Electoral satisfecha en Estados Unidos y en Occidente. La intervención del Estado en la sociedad y el papel que deben tener los impuestos marcan la línea divisoria entre lo aceptado y lo rechazado por esa Mayoría.

Pero el profesor Galbraith también pone sobre el tapete la existencia de su reverso, la Subclase, marginada y en creciente conflicto. El resultado es una visión panorámica aunque crítica de las sociedades avanzadas de nuestro tiempo”.

 

 

Interés del libro: Galbraith retrató la sociedad de consumo de los años 50, la de las grandes corporaciones y ejecutivos de los 60 y escribe el libro tras la caída del muro de Berlín.

En este libro, Galbraith da una explicación de por qué los republicanos de EE.UU. piden una rebaja de impuestos y un recorte del Estado, y de por qué la gente les vota. El libro fue escrito en 1992, pero 20 años después los mismos argumentos siguen vigentes contra el gobierno Obama y otros dos autores, Paul Krugman y Stiglitz, toman el relevo de Galbraith en la defensa del estado de bienestar y las teorías keynesianas.

 

 

 

Resumen

 

¿Por qué ese título? En las primeras páginas, Galbraith dice que los privigilegiados que estaban en el poder en la Roma posterior a Trajano, en la Francia del siglo XVIII o la Inglaterra industrial del XIX o las elites dirigebtes comunistas de la URSS aprobaron aquellas teorías económicas aduladoras que justificasen que lo más conveniente y sabio era que ellos se quedasen con la riqueza. Eran los gobernantes satisfechos de un mundo ordenado a su servicio, a pesar de que el pueblo clamaba por reformas. Si esa cultura de la satisfación pervive es porque algunas de esas reformas que pedían los marginados se hicieron a regañadientes.

Pero lo que dice Galbraith es que los que votan en las elecciones son los que están satisfechos sin sospechar que hay grietas en el sistema [nota del lector: en el 2011 salió un libro que describe esas grietas en el sistema, sobre todo en el sistema financiero].

 

 

CAPITULO 1

 

Galbraith examina las consecuencias de la crisis de la bolsa de 1987 y cree que no fue tan destructiva como la Gran Depresión porque en el medio siglo posterior a 1929 los gobiernos adoptaron colchones como subsidio de desempleo, pensiones o ayudas a bancos o evitar quiebras.

Este añade que las clases más afortunadas y satisfechas siempre han tenido economistas aduladores que han esbozado teorías para justificar sus riquezas como los fisiócratas con los terratenientes o David Ricardo y Malthus con los liberales. De no haber reformas sociales, el capitalismo no habría sobrevivido a la Primera Guerra Mundial ni a la Gran Depresión. Pero mientras el comunismo disparó la producción industrial en masa pero fue incapaz de generar una sociedad de consumo ni estimular la agricultura y se hundió en 1989, el capitalismo sobrevivió gracias a reformas que los más afortunados habían reUchazado inicialmente.

[nota del lector: creo que Francis Fukuyama en su libro El fin de la historia explica mejor la caída del comunismo, que lo basa en una crisis de legitimidad]. Galbraith señala que tras la caída de la URSS quedó en Occidente la sensación de triunfo y de satisfacción pero Galbraith dice que ninguno de los votantes satisfechos, que son los que votan, hacen oídos sordos a las grietas en el sistema.

 

CAPÍTULO 2

 

Los votantes satifechos formarían la mayoría, el 1% más rico, el 20% acomodado y el proletariado que percibe dos sueldos. Habría un 12,5% que vive en la pobreza, marginales que no votan.

Galbraith reprocha que haya autores que se quejen de que los pobres cobren subsidios por encima de lo que sería un estimulo para buscar trabajo. [nota del lector: Tim Harford escribió en el 2009 precisamente sobre cual era el salario minimo para “incentivar” al parado para que buscase trabajo ]. Tanto celo no se aplica con esas clases satisfechas y votantes que perciben sustanciosos subsidios, pensiones, atenciones de la seguridad social y subvenciones. Ese gasto no solo no parece excesivo o contraproducente sino que los votantes lo defienden como preciada posesión.

Otra característica que señala Galbraith es que los sstisfechos creen que han llegado a su situación por sus méritos, inteligencia y esfuerzo por lo que considerarán injusto cualquier intento de arrebatarles sus privilegios.

 

Por otra parte, quienes critican los gastos hacen referencia a la “pesada carga del Estado” pero eso excluye las prestaciones, seguros y gastos en Defensa que requiere proteger la democracia. Según Galbraith, los modernos conservadores y hasta los demócratas ven necesarios estos gastos que redistribuyen el dinero que pagan en impuestos pero son cicateros con las ayudas a los marginados y menos desfavorecidos.

Otra característica es que el pago de impuestos de los ricos tiende a pararse por alto bajo la creencia de que los menos ricos también se librarán de pagar todos los impuestos que deberían. Estos discursos se remontan a los años 50, siguieron en la era Reagan y Bush padre. [ nota del lector: y prosiguen actualmente].

 

El capítulo que trata sobre los impuestos es uno de los más interesantes porque Galbraith da una explicación coherente de por qué los conservadores piden recortes en educación o sanidad y menos Estado. La razón es sencilla: wuienes tienen un alto poder adquisitivo no quieren pagar dos veces por lo mismo, ya que pagan colegios y seguros privados y además los impuestos por unos servicios que no reciben por que no lo necesitan. Hay gente que incluso ha propuesto bonos descuento para sus colegios privados [nota del lector: Milton Friedman propuso esos mismos bonos para los afectados del huracán Katrine, lo que critica Naomi Klein en su libro La doctrina del shock]. Galbraith dice que políticos que defendían estas ideas como Reagan o Bush padre se limitaron a hacer lo que les pedía la mayoría, que era no pagar más impuestos por algo que ya se podían permitir con sus altos salarios y que no les beneficiaba a ellos sino a los pobres. La reducción del Estado era también para educación y sanidad pero no para gastos que lis votantes consideraban necesarios como la defensa, la ayuda a bancos en quiebra o las gersntías para los ahorros bancarios. Para eso sí hay dinero.[ nota del lector: este análisis fue escrito hace 20 años pero mantiene vigencia durante la Gran Recesión de 2008 al 2012].

 

Otro de los conceptos que aborda es el de subclase, en referencia a los inmigrantes sin derecho a voto o las poblaciones más pobres y marginales que se perpetúan una generación tras otra. Antes, un inmigrante o trabajador pobre tenía la esperanza de que sus hijos estudiasen y mejorasen profesionalmente, pero ahora la subclase ve como se restringen las ayudas se la formación y los hijos repiten los desagradables oficios de sus padres.

 

CAPÍTULO 8

 

El cspítulo 8 es de especial interés para entender la crisis de 2008 a 2012. Galbraith explica la formulación de Murray: estímulo imprescindible para los ricos, impuesto de renta más bajo sin pérdida de recursos públicos, disminución de los gastos destinados a los pobres y el apoyo intelectualmente impecable de Adam Smith. Estas doctrinas, agrupadas, compusieron lo que se conoció como economía del lado de la oferta. Según la definición de Galbraith, la economía del lado de la oferta significa que “la política económica pasaría a centrarse no en los factores que afectaban a la demanda agregada de la economía sino en los que, recompensando la iniciativa y por tanto la producción, expandían la economía aumentando la oferta de bienes y servicios. Para este fin, los ricos necesitaban el acicate de màs dinero, los pobres el acicate de su propia pobreza”. Se supone que el objetivo final es bajar los impuestos de los más ricos mediante la teoría del goteo: si uno alimenta al caballo con avena de sobra, algo acabará cayendo en el camino para los gorriones (David Stockman, administración Reagan).

 

El capítulo 8 también tiene interés por la revisión que hace del libro La Riqueza de las Naciones, de Adam Smith, de su teoría y sus mitos. Galbraith recuerda que Adam Smith se oponía a la gran clase comerciante pues ello hubiese otorgado a esta grandes privilegios arancelarios y monopolistas. “Smith quería libertad de comercio, impulsada por la fuerza universal del propio interés. Veía a su vez, a esta fuerza como la motivación que orientaba la vida Economics hacia resultados socialmente beneficiosos. He aquí su famosa mano invisible”, dice Galbraith.

Respecto a los servicios públicos y el Estado, Smith insistía en que un país civilizado tiene una gran cantidad de gastos necesarios que no lo son en absoluto de un país, según su expresión, bárbaros. Además, le atraía mucho la idea de un impuesto proporcional con la riqueza.

 

CAPÍTULO 9

 

El capítulo 9 reflexiona sobre la política exterior de EE.UU., cuyos cargos tienen un gran prestigio social pero poca formación según Galbraith.

 

CAPÍTULO 10 Y 11

 

Los capítulos 10 y 11 abordan el gasto militar ante amanezas. [ nota del lector: Galbraith ya estudió este tema en “La sociedad opulenta”]. Este sostiene que en los 80 la administracion Reagan invirtió millones de dólares en nuevas tecnologías armamentisticas, lo que generó beneficios a los fabricantes, ingenieros y militares. Sin embargo, Galbraith reprocha que programas como La Guerra de las Galaxias eran de dudosa eficacia pese a su alto coste. En realidad, lo que se ve es que ese dinero no fue a programas sociales o escolares y a los votantes sstisfechos les pareció bien. El autor hace una observación sobre que las más grandes y costosas guerras fueron emprendidas por demócratas ( la guerra de Corea, Vietnam o la Segunda Guerra Mundial) y las cortas y de baja intensidad (Panamá, Granada o Irak en 1991) por republicanos. [ nota del lector: el libro fue escrito en 1992, las dos siguientes guerras en Afganistán e Irak fueron emprendidas por republicanos].

Otra observación es que los votantes satisfechos no quieren ir a las guerras, por lo que la mayoría de los reclutas proceden de entornos marginales bajo promesas de ascenso social].

 

CAPÍTULO 13 y finales

 

La conclusión de Galbraith es que las políticas, discursos y promesas de demócratas y republicanos se asemejan porque no quieren disgustar al votante satisfecho.

En uno de sus comentarios, Galbraith comenta que los votantes quieren que los políticos garanticen sus ahorros y los gobiernos eviten las quiebras de los “bancos demasiado grandes para caer”. [nota del lector: Como vemos, Galbraith estaba anticipando un escenario que tendría gran trascendencia 20 años después].

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “El beneficio es lo que cuenta. Neoliberalismo y orden global”, de Noam Chomsky (1999)

 

Sociología, globalización, relaciones internacionales, teoría política, economía política, liberalismo y neoliberalismo

 

Resumen, comentarios y anotaciones de E.V.Pita, licenciado de Derecho y Sociología

 

Ver resumen original y actualizado en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/08/el-beneficio-es-lo-que-cuenta.html

 

 

 

Texto del resumen original (acceso libre) en el siguiente link:

 

Título: “El beneficio es lo que cuenta. Neoliberalismo y orden global”

Título original: “Profit over people. Neoliberalism and global order”

 

Autor: Noam Chomsky

 

Fecha de publicación: 1999

 

Editorial en español: editorial Critica SL, ediciones de bolsillo

 

Texto de la contraportada:

 

“Noam Chomsky, el gran lingüista que se ha convertido en la conciencia del mundo desarrollado, nos ofrece en este libro una crítica frontal del neoliberalismo y del nuevo “orden global”; una crítica de la mitología del mercado, de la manipulación de la opinión pública a través de unos medios de información controlados por los intereses empresariales, del impacto oculto que ejercen entidades antidemocráticas como la Organización Mundial del Comercio o el aFondo Monetario Internacional; una crítica, en fin, de la forma en que las políticas neoliberales transfieren el poder de decidir cuestiones que nos conciernen a todos a manos de ” tiranías privadas que operan en secreto y sin control público.

Con estas amenazas, Chomsky propone la participación activa de todos, la movilización de las organizaciones populares de base, de los sindicatos, de los grupos ecologistas y defensores de los derechos humanos… Propone, en suma, la recuperación de una democracia entendida como un sistema global, no sólo como un mercado global, que defienda los derechos de todos, no sólo como consumidores, sino como ciudadanos.

 

ÍNDICE

 

1. Neoliberalismo y orden global.

 

2. Consentimiento sin consentimiento: la uniformización de la opinión pública

 

3. La pasión de los mercados libres

4. Democracia de mercado y orden neoliberal: doctrinas y realidades

 

5. El levantamiento zapatista

 

6. “El arma decisiva”

 

7. “Hordas de vigilantes”

 

………………

 

Comentarios previos:

 

El libro fue escrito antes del 11-S y de la crisis económica de 2008-2014 pero anticipa las claves sobre el futuro debate sobre el neoliberalismo y sus recetas. Quienes hayan leído ya a Naomi Klein, Krugman, Stiglitz o Graeber encontrarán en estas páginas lugares comunes como la instauración del libre mercado en el Chile de 1973, el llamado “Consenso de Washington” o el proteccionismo sobre poductos africanos.

Desde el punto de vista de la teoría económica, lo más interesante del libro es que aporta una visión critica sobre la deficiente aplicación de la teoría del libre mercado y de las teorías de Adam Smith.

Lo más interesante es la breve cronología que hace sobre estos incumplimientos: en el siglo XVIII Inglaterra impuso trabas proteccionistas al textil de India a la vez que colocaba en ese país sus prendas manufacturadas. Sólo en 1850, adoptó el librecambismo. Otra infracción fue la reducción del precio del algodón en Estados Unidos durante la esclavitud (era una competencia desleal por la caída a cero de los salarios). En el siglo XX, las barreras proteccionistas se han impuesto a Africa a la vez que Europa subvenciona a sus agricultores. Es novedoso el pasaje donde dice que Reagan subvencionó a muchas empresas mientras predicaba reducción de lo público. El Estado también ha subvencionado grandes inversiones en aeronáutica que la iniciativa privada no podría afrontar por sí mismo y por el alto riesgo de la inversión ( Sobre esto, es recomendable la lectura de “La sociedad opulenta” de Galbraith). En definitiva, la lógica pura de libre competencia y mercado solo se aplica a los países más débiles económicamente con la promesa de futuras recompensas en forma de crecimiento económico. Así l lo viene a decir el autor.

El Consenso de Washington ya ha sido explicado por otros autores pero Chomsky debe ser de los primeros por la fecha de públicación del libro.

 

Introducción

 

En la introducción, Chomsky critica que republicanos y demócratas tengan programas parecidos y que cualquier iniciativa que pueda suscitar el interés del ciudadano es bloqueada. Los debates, en un parlamento neoliberal, recuerdan a los del Politburó, comenta McChesney en la introducción.

Las sociedades se vuelven apolíticas mientras los medios de comunicacion y los adeptos captan las alabanzas.

Chomsky desmitifica la competitividad del libre mercado al decir que está dominada por grandes corporaciones que piden al Estado que les ayude y a la vez no quieren pagar impuestos. La Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) imponen a acuerdos a las naciones menos favorecidas.

Según McChesney el orden neoliberal ha causado crisis en Asia, Europa y América, sociedades que viven en confusión, y “se esperan tremendos trastornos para los próximos años”.

 

Capitulo 1

Explica el consenso de Washintong cuyos arquitectos son las grandes corporaciones que, según Chomsky, controlan la mayor parte de la economía y pueden modelar la política mundial para que lógicamente favorezca sus intereses. Según documentos que maneja Chomsky, tras la Segunda Guerra Mundial se acordó impedir regímenes radicales y nacionalistas que quieren mejorar el nivel de vida de las masas.

El punto de inflexión fue 1971 cuando Nixon desmanteló el sistema económico mundial vinculado a la economía real y se desregularizaron las finanzas. En 1995, el 95 % del capital era especulativo. Hace 20 años ya se advirtió que el proceso podía conducir a una Economia de bajo crecimiento y bajos salarios, sin que se tomasen medidas.

Las “malas ideas” aplicadas a países periféricos suelen ser “buenas” para los inversores, dice Chomsky. Este añade que no está claro, como dice Krugman, como se produce el desarrollo y crecimiento económico.

Po otra parte, hay beneficios récord pero bajas nóminas.

Chomsky culpa a Inglaterra y Estados Unidos de hacer fracasar la industrialización en sus colonias o los patios traseros o impedir su desarrollo democrático.

Otro aspecto es que el libre mercado no funciona con grandes compañías como las fabricantes aéreas que necesitan el apoyo estatal para ser rentables. Reagan también interfirió en el mercado para dar subvenciones o convertir el país al proteccionismo.

Chomsky lo resume así: “las doctrinas aprobadas se elaboran y emplean por razones de poder y beneficio. Los “experimentos” contemporáneos siguen una pauta conocida cuando adoptan la forma de socialismo para los ricos dentro del sistema de mercantilismo a escala mundial de las empresas, en la que el comercio consiste en una medida sustancial en transacciones manejadas desde la dirección central dentro de cada una de las sociedades, inmensas instituciones vinculadas a sus competidores por alianzas estratégicas, todas ellas tiránicas en estructura interna, pensadas para socavar la toma democrática de decisiones y para salvaguardar a los señores de la disciplina de mercado. Los pobres e indefensos son los adoctrinados en estas estrictas teorías”.

Chomsky recuerda que Smith describió la división del trabajo pero también sus efectos inhumanos, mientras que Tocqueville, Jefferson o Smith advirtieron del problema de la desigualdad.

 

Capítulo 2

Chomsky examina las formas de gobernar sin el consentimiento de los gobernados, a través de la creación de una opinión pública. Fue Giddings el que ideó el consentimiento sin consentimiento. En el siglo XX, eso dio pie a derrocamientos de gobiernos electos en nombre de la “libertad”. Generalmente, lo que ocurrió fue que los beneficiados “se lo quedaron todo y no dejaron nada para los demás”. Luego, se pasó al modelado de las masas mediante la propaganda.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

“La tercera vía”, de Anthony Giddens (1998)

 

Sociología, teoría política

 

Resumen, comentarios y anotaciones por E.V.Pita, licenciado en Sociologia y Derecho

 

Ver texto original y actualizado en el siguiente link:

 http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/09/la-tercera-via-de-anthony-giddens-1998.html

 

Título: “La tercera vía”

Título original: “The Third Way”

Subtitulo: La renovación en la socialdemocracia

 

Autor: Anthony Giddens

 

Fecha de publicación : 1998

 

Editorial en español : Taurus

 

Texto de la contraportada: La idea de encoontrsr una tercera vía en política está siendo, desde hace tiempo, ampliamente debatida en Europa, Estadps Unidos y Latinoamérica. ¿Pero qué es la tercera vía? Los defensores de esta teoría no han sido capaces de ponerse de acuerdo y sus detractores rechazan del todo esta noción. Anthony Giddens muestra que desarrollar una tercera vía en la política moderna es no solo una posibilidad sino una necesidad y representa la renovación de la socialdemocracia en un mundo en el que las ideas de la vieja izquierda han quedado obsoletas, mientras que las de la nueva derecha son inadecuadas y contradictorias. Un nuevo programa socialdemócrata está surgiendo: es sólido, de largo alcance y puede reavivar el idealismo político.”

 

ÍNDICE

 

1. El socialismo y su posteridad

La muerte del socialismo z

La socialdemocracia a la antigua

La perspectiva neoliberal

Las doctrinas comparadas

Los debates recientes

Estructuras de apoyo político

El destino de la socialdemocracia

 

2. Cinco dilemas

La globalización

El individualismo

Izquierda y derecha

Capacidad de acción

Cuestiones ideológicas

La política de la tercera vía

 

3. El Estado y la sociedad civil

Democratizando la democracia

La cuestión de la sociedad civil

Delincuencia y comunidad

La familia democrática

 

4. El estado social inversor

El significado de la igualdad

Inclusión y exclusión

Una sociedad de bienestar positivo

Estrategias de inversión social

 

5. Hacia la era global

La nación cosmopolita

Pluralismo cultural

Democracia cosmopolita

La Unión Europea

El gobierno global

El fundamentalismo de mercado a escala mundial

 

…..

 

Notas para el resumen: entre los diversos autores que han explicado el contexto histórico y político de la última década, Giddens parece ser que es el que lo explica mejor. Sitúa a la socialdemocracia en crisis mientras que el neoliberalismo está lleno de contradicciones. La propuesta de trabajo es una tercera vía que consistiría en ensamblar lo menos de cada corriente.

 

Resumen

 

Capítulo 1

 

Giddens considera que hay dos corrientes en el neoliberalismo: la conservadora, que apoya el mínimo Estado y la libertad individual en lo económico pero intervencionista en lo moral y vida privada. Defienden valores como la familia o el hogar. La otra rama son los “libertarios” que son tremendamente individualistas y no aceptan la intromisión del estado en la esfera privada como podrían ser cuestiones como el aborto o el divorcio. En ambos casos, defienden la economía de libre mercado. Son indiferentes a la desigualdad al entender que hay igualdad de oportunidades y que cada uno está según su valía y esfuerzo. No obstante, creen que debe haber una red de seguridad para que nadie pase hambre. Sostienen que todos se beneficiarán del ilimitado crecimiento económico dado que los recursos naturales son inagotables y por tanto siempre seguirá el crecimiento.

Para Giddens, este modelo está lleno de contradicciones y no es realista respecto a cuestiones como el agotamiento de los recursos del planeta.

 

Por otra parte, define a  los socialdemócratas como aquellos que aceptan las reglas del libre mercado pero están a favor de un estado más intervencionista en la economía mientras que separan al Estado de la vida moral, que dejan a la esfera privada. También defienden un concerto de familia nuclear donde el cabeza de familia ds el hombre y trae el salario a casa, por lo que hay pleno empleo. Proponen una amplia red de protección social y mayor igualitarismo pero, según Giddens, eso ha llevado a la creación de ghettos en zonas con viviendas de protección social donde hay mucha delincuencia.

 

Para Giddens, ninguna de estas corrientes da soluciones al mundo actual, al menos desde los 90. El neoliberalismo acarrea enormes desigualdades sin que hagan nada por remediarlo mientras que la socialdemocracia propone un igualitarismo que frena la iniciativa individual. Pero quizás lo más chocante sea el caso de que desde hace 30 años, la familia nuclear se ha disuelto con la incorporación de la mujer al trabajo, lo que ha cambiado la sociedad. Ni izquierda ni derecha se han adaptado a esta nueva realidad.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

 

“Estados fallidos”, de Noam Chomsky (2006)

 

Sociología, política internacional, relaciones internacionales

 

Resumen con anotaciones y comentarios de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

 

Texto original y actualización del resumen en el siguiente link:

 

 

Título: “Estados fallidos”

Subtitulo: “El abuso de poder y el ataque a la democracia”

 

Título original: “?”

 

Autor: Noam Chomsky

 

Fecha de publicación: 2006

 

Editorial en español: PC Biblioteca Pensamiento crítico / Editorial Sol90

 

Texto de la contraportada:

“Para Chomsky, el déficit democrático que arrastra Estados Unidos y el afán por imponer “manu militari” sus intereses en todo el mundo hacen de esta superpotencia global un “estado fallido”. O lo que es lo mismo: un estado que transgrede el derecho nacional  e internacional.

La cruel paradoja que el autor revela en este libro es evidente: Estados Unidos, cuya retórica imperial se arroga derecho a imponer “la democracia y la libertad en el mundo”, hace lo que presuntamente dice combatir.”

 

ÍNDICE

 

1. Descarnada, espantosa e ineludible

2. Estados forajidos

3. Ilegal pero legítimo

4. Fomento de la democracia en el extranjero

5. Pruebas acreditativas: Oriente Medio

6. Fomento de la democracia en casa

 

……

 

Comentarios previos de interés:

 

La idea de estado fallido se hizo famosa tras los asaltos piratas de Somalia, un estado disuelto en tribus y feudos incontrolables. Cuando se quiso montar un gobierno estable no pudo imponer su autoridad en la periferia, controlada por los jefes de las regiones. Simplemente, Somalia era un estado fantasma sin ley.

El mismo caso apareció en Irak o Haití. Pero Chomsky va más allá y plantea la hipótesis de que Estados Unidos, cuna de la democracia, podría también ser ya un estado fallido, en el sentido en que la administración está reducida a su mínima expresión, la ley no es igual para todos y que las grandes políticas internacionales las deciden las multinacionales o lobbies, por poner un ejemplo. El estado fallido no sería ya un país destrozado por la guerra civil sino un gobierno aparentemente democrático pero que tiene problemas para aplicar la ley a los más poderosos y donde la sociedad civil ha quedado mermada. No solo eso, sino que grandes cuestiones como la guerra nuclear, el desastre medioambiental y el hecho de que el propio gobierno actúe de forma que aumentan estos riesgos lleva a plantearse el hecho de que la población no está de acuerdo.” Hay una brecha entre opinión pública y política pública”, dice Chomsky, que teme que el sistema norteamericano esté en peligro y se encamine al fin de sus valores históricos de igualdad, libertad y de democracia efectiva.

Esta idea refuerza los argumentos de varios autores que insiste en que la globalización ha traído consigo la pérdida de poder del estado-nación, que se ve reducido a su mínima expresión mientras las grandes corporaciones afianzan su poder en todo el mundo.

 

Resumen

 

 

Estados fallidos

 

Noam Chomsky estudia como lingüista los discursos de los políticos de su país y sospecha que no tienen que ver con la realidad.

Dice que hay unas líneas definidas de la política de EE.UU. como la “promoción y fomento de la democracia” en los países donde no moleste a los intereses de la superpotencia. Así se explica que algunos países, sobre todo en Europa, disfruten de sistemas democráticos mientras que en Latinoamérica y Africa, que también fueron los países colonizados, hay problemas para instaurar la democracia. Lo que plantea Chomsky es que a estos países, dados a la redistribución de la riqueza, les hubiese ido mejor si no hubiese tantas interferencias de su vecino del Norte. En concreto menciona que tras la doctrina Moore hubo una “línea de continuidad” para que nada interfiera los planes de EE.UU. en la zona. Cualquier intento de subvertir ese orden sería rápidamente eliminado. Así pasó en Centroamérica en la era Reagan donde Chomsky denuncia graves crímenes contra la población. Luego le tocó a Medio Oriente, conflicto que desembocó en las guerras de Irak y Afganistán porque sus líderes fueron “desobedientes” o porque Occidente no puede tolerar que las mayores reservas del planeta estén concentrados en manos de los chiies (Arabia Saudita, Irak e Irán).

Es muy crítico con la época Kennedy, que siguió el guión preestablecido. En general, se sentaron las bases para Vietnam en su tónica general de montar estados clientes. Para Chomsky, el “fomento de la democracia” acabó en los años 70 con la democracia en Chile, Argentina y Nicaragua, allí donde había peligro de “contagio”. Otros se vieron sumidos en largas guerras con narcotráfico. En cuanto a Cuba, que envió médicos a todo el mundo, ha sido castigada durante 40 años por llevar una política independiente, lo mismo que hizo la Venezuela de Chávez. [nota del lector: Chomsky no dice que Cuba sea una dictadura].

En definitiva, Chomsky concluye que detrás de toda la retórica de “fomento de la democracia” se ocultan unos planes que siguen “una línea de continuidad” que es la de preservar los intereses de EE.UU. por encima de todo. Para Chomsky, esto no tiene nada de extraño porque el Imperio Británico hizo lo mismo.

Tras la lectura del libro, uno se pregunta si Chomsky se refiere a que los Estados son fallidos por intereses de otras potencias o si es la misma potencia la que es disfuncional.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

“Algo va mal”, de Tony Judt

 

Materia: sociología de la estructura social, cambio social, política económica

 

Resumen y comentarios: E.V.Pita (2011)

 

Título: “Algo va mal”

Titulo original: “Ill fares the Land”

Autor: Tony Judt

Editorial: Taurus

Publicación: 2010

 

CAPÍTULOS

 

-Introducción. Guía para perplejos.

Cap. 1 – Cómo vivimos ahora.

Cap. 2 – El mundo que hemos perdido.

Cap. 3 – La insoportable levedad de la política

Cap. 4 – ¿Adiós a todo esto?

Cap. 5 – ¿Qué hacer?

Cap. 6 -¿Qué nos reserva el porvenir?

 

 

Resumen: en los primeros capítulos, Judt explica que desde 1980, el Estado [socialdemocrata protector que surgió tras la Gran Depresión] se disuelve frente a una oleada de neoliberalismo que privatiza los servicios públicos al entender que no son rentables ni eficaces y que es mejor que los regule la “mano invisible del mercado”.

 

Centra el problema en que la política ya no se hará en función de más Estado o más mercado, sino en qué tipo de Estado quieres, si muy intervencionista o el actual de bienestar.

También examina las diferencias entre Estados Unidos, individualista y con bajos impuestos, y Europa, socialdemócrata y con impuestos retributivos de la renta.

 

La cuestión es que desde los años 80, las desigualdades sociales, según Judt, han aumentado debido a esta política más centrada en el esfuerzo individual que en el colectivo.

La frase clave del libro es: “La nueva generación siente una honda preocupación por el mundo que va a heredar. Pero esos temores van acompañados de una sensación general de frustracción: nosotros sabemos que algo está mal y hay muchas cosas que no nos gustan. Pero ¿en qué podemos creer, qué debemos hacer?”

 

Anotación bibliográfica: muestra unas estadísticas que relacionan desigualdad de la renta y homicidios, transtorno mental y gasto en sanidad y esperanza de vida. Están extraídas de Wilkinson y Pickett, “The Spirit Level”.

 

En el capitulo 1, Judt dice que la economía clásica consideraba que el individuo siempre adoptaba decisiones económicas racionales conforme a su interés y que busca la maximización del beneficio y que vinculaba libertad a libertad financiera, pero esto lleva a evaluar las decisiones con un vacío moral. Se pregunta qué pasa con otras componentes que influyen en el comportamiento como el altruismo o la colaboración gratuita.

 

Nota del lector: en Internet, vemos que hay altruismo y colaboración, donde el rendimiento

económico es cero. Efectivamente, no hay rentabilidad.

 

Capítulo 2.

Judt recuerda los grandes desastres de l914 a 1945, lastrados por dos devastadoras guerras, epidemias, dictaduras o cracks financieros. Dice que en 1945 el principal problema era cómo asegurar la democracia y evitar que la experiencia se repitiese. El Estado liberal de libre mercado y “laissz-faire” fue barrido. Y ensalza a Maynard Keynes como la persona que más esfuerzos dedicó a ese desafío.

Keynes estudió el problema de la incertidumbre y la inseguridad que corroían la confianza en el liberalismo. La intervención del estado, se decía, había librado a Alemania del paro, a la URSS de la Gran Depresión y en Italia los trenes eran puntuales. [nota del lector: recuerdo las palabras de Hayek en esos años sobre el riesgo de que el Estado interviniese en los asuntos del individuo porque este se convertía en deudor o súbdito]. Keynes vio que había cosas positivas en las políticas contracíclicas y el Estado de la Seguridad Social. El Estado liberal se había visto obligado a salvar al capitalismo con políticas que parecían entonces socialistas [nota del lector: nuevamente Hayek puso objeciones]. Pero hubo consenso (Butler + Gaitskell= butskelismo]. Defendían la planificación económica e inversión a gran escala.Judt dice que “la seguridad del bienestar en que se vivía y la futura prosperidad suavizaron las injusticias del capitalismo”. Entre 1945 y 1975 hubo prosperidad, seguridad en el empleo y movilidad social ascendente a escala sin precedentes. La clase media recibió educación gratuita, atención médica barata o gratis, pensiones públicas y seguro de desempleo. Se abrió la élite cultural a las masas.

Si el estado movilizó a las masas para la guerra también podía hacerlo para la paz mediante la planificación a través de incentivos fiscales. Se insistió en que las instituciones resolvían lo que el mercado no podía hacer o hacían controles de divisas, regulaciones salariales o precios límite, y se aumentaron los impuestos. Se redistribuyó la riqueza como algo beneficioso para todos. Pero Judt advierte que a ojos de hoy esas metas eran ineficaces y que ponían peligrosamente enormes recursos sociales en manos de burócratas, políticos y grandes gobiernos. Se hizo porque los contribuyentes tenían confianza en su comunidad porque era igualitaria. Esto se notó mucho en países pequeños y homogéneos que generaron confianza y cooperación pero que rozaba el egoísmo cuando entran otros colectivos a los que mantener.

Judt cree que no es demasiado alto el precio pagado por la confianza, la tributación progresiva y el Estado intervencionista de 1945-1975, en general socialdemócratas que crearon el Estado del Bienestar. Pero ahora se piensa en términos de destrucción creativa (Schumpeter). Para la generación más vieja el bienestar les pareció milagroso, nada que ver con los empleos basura de hoy, dice el autor. Pero a finales de los 70 hubo alertas sobre el desequilibro del gasto social y público a medida que envejecía la generación del baby-boom a la vez que se ralentizaba el crecimiento. Ello conllevó el declive de la “Gran Sociedad” pero por sí solos no explican la transición radical a nuestra época.

Capitulo 3.

 

Menciona a Le Corbusier y la planificación de las ciudades tras la posguerra, asi como la creacción de pisos-colmena y la destrucción de centros históricos en aras de la modernidad, sin contar con la opinión de los ciudadanos.

 

[Nota del lector: esto recuerda a toda la fase de desarrollismo de los años 60 y a la ley del suelo que permitía derribar cascos históricos para construir bloques de hormigón en aras del progreso.]

 

La escuela austríaca. Judt menciona a cinco economistas austríacos de la escuela de Chicago de libre mercado (Chicago boys): Von Mises, Hayek, Schumpeter (descripción de la creatividad destructiva del capitalismo), Karl Popper (defensa de la sociedad abierta) y Drucker (gestión empresarial). Todos trataron de explicar en los años 30 la debacle de la izquierda frente a los totalitarismos por la intervención del estado en la economía, frente a las recetas contracíclicas de Keynes. Para ellos, la planificación no tenía sentido porque se basa en cálculos y predicciones poco realistas.

 

Hayek en “Camino de la servidumbre” advierte de que el estado de bienestar deviene en totalitarismo, lo que fue desmentido en los prósperos años 50 a 70.

 

Para Judt, los cinco economistas de la escuela de Chicago, que tanto influyó en Reagan o Thatcher, estaban continuando un debate sobre los mercados libres y las libertades occidentales que se remonta al siglo XIX.

 

Capítulo 4 – ¿Adios a todo esto?

 

Judt señala que la caída del muro no supuso el fin de la historia, fue una oportunidad perdida de reconfigurar el mundo en torno a instituciones y prácticas internacionales consensuadas y perfeccionadas.

 

1989 y el final de la riqueza

Desde la Revolucion Francesa había una fe secular por el progreso con doctrinas como el positivismo (uso político de datos sociales para remediar el mundo, ver a Beatrice Webb). Esta idea fue desmontada en el siglo XX por los totalitarismos. La caída del comunismo en 1989 dejó a la socialdemocracia (su discurso era que ellos estaban a favor de la libertad, igualdad, justicia social y mercados regulados) sin una doctrina ni narración de democracia frente al conservadurismo. Ahora, apenas se distinguen. Todos somos demócratas.

 

Las ironías del poscomunismo

El Estado no es tan malo si se compara con los estados fallidos. La caída de la URSS supuso el fin de la planificación y el control central pero no los desacreditó. El desafío, dice Judt, es organizarnos en beneficio común.

 

El párrafo clave del libro: “¿por qué íba a parecernos mejor que unos empresarios codiciosos salgan enriquecidos del derrumbamiento de un Estado autoritario es mucho mejor que el propio autoritarismo? Ambas situaciones sugieren que algo falla seriamente en nuestra sociedad. La libertad es la libertad. Pero si conduce a la desigualdad, la pobreza y el cinismo, deberíamos decirlo con claridad en vez de ocultarlo bajo la alfombra en nombre del triunfo de la libertad sobre la opresión”.

 

El problema de los impuestos: tras la llegada del paro en 1970, los que aún trabajaban tuvieron que pagar más impuestos, lo que generó quejas. Nadie recordaba por qué se instauró ese sistema tras la Gran Depresión de 1929. La socialdemocracia no sobrevivió más de una generación porque a los hijos de los primeros beneficiarios les indignaba el coste de la subvención a la cultura, transporte público o las piscinas.

 

Judt propone el retraso de las jubilaciones como mal menor pese a que sea una medida impopular que los Gobiernos pusilánimes no quieren tomar.

 

La lógica del Estado protector preservó su forma democrática.

 

¿Qué hemos aprendido? [de 1989]

La socialdemocracia tuvo su momento con el New Deal y la Gran Sociedad (nota del lector: no sé á qué se refiere) y el neoliberalismo tuvo su momento en 1970 hasta que se desacreditó con la crisis financiera de 2008.

Para Judt, 1989 supuso el redescubrimiento de la libertad.

Otro párrafo clave del libro: “¿Por qué estamos tan seguros de que cierta medida de planificación o la tributación progresiva o la propiedad colectiva de lo bienes públicos son restricciones intolerables de la libertad mientras que las cámaras de circuito cerrado, los rescates estatales de bancos de inversión “demasiado grandes para dejarlos caer”, las escuchas telefónicas y las costosas guerras en otros países son cargas aceptables que la gente debe aceptar?”.

Se pregunta ¿qué hacer?

 

Capitulo 5. ¿Qué hacer?

 

En defensa de la disconformidad.

Judt dice que la conformidad en las comunidades tiene un precio: no puede responder a los nuevos desafíos. Estados Unidos, como observó Tocqueville, se inclinó hacia la conformidad y los que dicen lo que quieren son marginados o sus palabras silenciadas. Y la tolerante Gran Bretaña descalifica al que no esté de acuerdo con la corrección política o los tipos impositivos.

 

Fuentes de disconformidad: diferencias teológicas, de clase, intelectuales (primero contra los abusos del poder y luego contra la opinión pública). Los debates han caído en manos de think-tanks.

 

Cláusulas de exclusión en debates de EEUU sobre el papel activo del Gobierno: Impuestos bajos, el Gobierno no se entrometa en asuntos, y nada de socialismo. En Europa, la tolerante Inglaterra llena sus calles de cámaras de videovigilancia que invaden la intimidad.

 

Duda que los intelectuales (que no se opusieron a la guerra de Irak) ni los políticos puedan cambiar nada. Según Judt, lo harán los jóvenes si no caen en el apoliticismo.

 

Aquí hay un párrafo muy interesante: “Lo primero que se le ocurre a un joven que quiere “comprometerse” es afiliarse a Amnistía Internacional o Greenpeace o a Human Rights Wacth o a Médicos sin Fronteras”. Pero si renuncian a la política, abandonan su sociedad a los funcionarios más mediocres, sin la talla de un Churchill o un Roosevelt. “Políticamente, nuestra época es de pigmeos”, dice Judt. Los sondeos dicen que hay desilusión con los politicos que no afrontan problemas como el calentamiento global.

 

-Una conversación pública renovada.

-Reabrir la cuestión local

-¿Una nueva narración moral?

 

Capítulo 6. ¿Qué nos reserva el porvenir?

 

-La globalización

 

Combina el crecimiento es bueno y es inevitable. Pero la expansion economica no garantiza ni igualdad ni prosperidad.

 

Aquí comenta algo muy interesante: en 1914, el mundo estaba globalizado pero tras las dos guerras, no se recuperó el comercio internacional hasta 1950.

 

En 2008, quedó dinamitada la idea de los estados corporativistas de mercado

 

Se pregunta: “¿Estamos seguros de que la globalizacion va a ser permanente?

 

-Pensar el Estado.

 

Las economías mixtas hicieron que la generación más joven diese por sentada la estabilidad y a exigir la eliminacion del obstaculo de los impuestos, las regulaciones y la interferencia del Estado.

 

Tras la liberalizaciónde 1980 a 2008, el Estado vuelve a intervenir pese a que oficialmente se rechaza su progagonismo. El problema, según dice Judt, es que el Estado genera desconfianza por el daño que causaron, porque ejerce coerción frente a la libertad política y que los Estados activistas pueden equivocarse a gran escala.

 

Paradoja sobre que no se puede tener Estados que presten servicios sociales o eficientes mercados libres. El problema es que si el estado es débil, intervienen otros jugadores como los monopolios o los trust, que se benefician excesivamente de una economía desregulada y las ganancias están mal distribuidas. Por eso recomienda actuar al estado para garantizar ciertas obras del bien público.

 

Demanda opcional: la cantidad que paga un individuo por tener un servicio a todas horas. Aquí no funciona la mano invisible del Estado.

 

-Los ferrocarriles, estudio de un caso

 

Los trenes son un monopolio. Pero su privatización lleva aparejadas varias condiciones: combinación de lo peor del control monopolista del mercado, interferencia estatal y albur moral.

 

En el transporte, Judt considera que el Estado debe dar un servicio aunque sea ineficiente y poco rentable a los más desfavorecidos (pueblos apartados de las ruta comerciales, jubilados…). Un economista propondría arrancar las vías para hacer las rutas poco rentables en coche.

 

Ejemplo de los ferrocarriles británicos privados, que recibieron importantes subvenciones. También se cerraron líneas para levantar autopistas, lo que generó un coste medioambiental.

 

Las estaciones de ferrocarril no envejecen como sistema de transporte, lo que entronca con el “individualismo” moderno y la aparición de la sociedad civil.

 

-La política del temor

 

La inseguridad vuelve a la vida política en las democracias occidentales, dice Judt, : terrorismo, cambio, paro, distribución de recursos, control de la rutina.

 

Ojo a esto que dice: “En Occidente hemos vivido un largo periodo de estabilidad, adormecidos en la ilusión de un progreso economico indefinido. Pero eso ya ha pasado”.

 

Avecina una epoca de lideres locales y cree que un estado débil y un mercado libre no va a ayudar mucho (ver cleptocracias de Europa del Este). Dice que mucha gente prefiere un estado fuerte-autoritario pero estable a uno fallido y que ahora la socialdemocracia ya no tiene argumentos para captar a sus votantes. Advierte de que las democracias liberales pueden zozobrar. Y el conservadurismo ha abandonado la moderacion social.

Siente que la socialdemocracia abandonó los logros que tanto esfuerzo costaron conseguir.

 

Conclusión: Qué pervive y qué ha muerto de la socialdemocracia.

 

Los críticos preguntan si el estado de Bienestar debe permanecer. Y acusa a los socialdemocratas de no definirse o de guardar silencio ante atrocidades de Balcanes. A partir de los 90 se perdió la ilusion de la igualdad y volvió el egoísmo con el objetivo en la vida de tener éxito en los negocios.

 

Y finaliza: “Si pensamos que algo va mal, debemos actuar en congruencia con ese conocimiento”.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

“Indignaos”, de Stéphane Hessel

 

Materia: sociología, pensamiento político, cambio social.

 

Título: “¡Indignaos!”

Subtítulo: Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica.

Autor: Stéphane Hessel.

Editorial: Destino, imago mundi

Título original en francés: “Indignez-vous!”

Año de publicación: 2011

 

INDICE

-Prólogo de José Luis Sampedro

-INDIGNAOS

-El motivo de la resistencia es la indigación

-Dos visiones de la historia

-La indiferencia: la peor de las actitudes

-Mi indignación a propósito de Palestina

-La no violencia, el camino que debemos aprender a seguir

-Por una insurrección pacífica

-Notas del editor de acuerdo con el autor

-Posfacio del editor

 

Resumen: el autor, de 93 años, luchó en la resistencia francesa y se queja de que el siglo XXI ha supuesto un retroceso en cuanto a libertades civiles y políticas, así como de derechos sociales. La frase clave del libro es: “el nazismo ha sido vencido […] pero esta amenaza no ha desaparecido totalmente y nuestra cólera respecto a la injusticia sigue intacta. […] Apelamos todavía a una “verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen otro horizonte para nuestra juventud que el consumo de masas, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competicion a ultranza de todos contra todos”.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “La doctrina del shock”, de Naomi Klein (2007)

 

Sociología, cambio social, globalización

 

Título: “La doctrina del shock”

Subtítulo: “El auge del capitalismo del desastre”

Autora: Naomi Klein (http://www.naomiklein.org/)

 

Título original: The Shock Doctrine

 

Editorial: Paidós (http://www.paidos.com/)

Fecha de publicación: 2007

 

INDICE

 

-Los dos ingenieros del shock: investigación y desarrollo

-La primera prueba: dolores de parto

-Democracia superviviente: bombas fabricadas con leyes

-Lost in Transition: Mientras llorábamos, mientras nos esctremecíamos, mientras bailábamos

-Tiempos de shock: auge del complejo del capitalismo del desastre

-Irak, se cierra el círculo: shock definitivo

-La zona de seguridad movil: zonas de separación y muros de protección

 

Texto de la contrapartada de la edicción en español de Paidós:

 

“La doctrina del shock es la historia no oficial del libre mercado. Naomi Klein descubre la verdad sobre el capitalismo en este documentado libro, basado en sus entrevistas e investigaciones de los últimos cuatro años. Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de la crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras formas de shock no tan metafóricas: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshock o la picana en las celdas de las cárceles. De Chile a Rusia, de Canadá a Sudáfrica, de Argentina a China, los ejemplos, y sus escalofriantes consecuencias abundan. En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami, del 11-S al 11-M) para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.”

 

[Nota del lector: Importante: la lectura de este libro debería ser complementada con El fin de la pobreza, del economista Jeffrey Sachs, porque Klein critica su papel neoliberal en las crisis de Bolivia y Polonia, entre otras, y es saludable conocer las dos versiones]

 

El libro se lee fácilmente. La autora empieza con un repaso a la escuela de Chicago y las doctrinas de Milton Friedman, guró de la economía neoliberal que defiende la reducción del papel del estado en la economía y una mayor privatización. [Nota del lector: Diversos autores han reconocido que el FMI sigue estas recetas cada vez que presta dinero en base a doctrinas monetarias que reducen la inflacción]. La teoría de Friedman era que había que aplicar rápidamente la terapia de choque como escribió en su último artículo sobre la reconstrucción de Nueva Orleáns: cheques de escuelas privadas, reconstrucción de áreas devastadas con lujosas urbanizaciones (como ocurrió en Indonesia). La idea es que se aproveche unas crisis para cambiar fulminantemente un sistema demasiado público por otro donde haya más iniciativa privada y que esté liberalizado y abierto al exterior. [Nota del lector: en cierto modo, Friedman recuerda Platón cuando quiere poner en práctica sus teorías políticas invitado por el rey de Sicilia].

 

Klein sigue la pista de la primera aplicación de la teoría neoliberal en el mundo: Chile, en 1973. En los años anteriores, diversas fundaciones becaron a estudiantes de Economía para estudiar en Chicago y luego regresaron a Chile como profesores de una escuela de tal doctrina. Eran los “Chicago boys” y se guiaban por un manual de gobierno llamado “El ladrillo”. Tras el golpe que derrocó a Allende, el régimen militar de Pinochet se dejó asesorar por los expertos de Chicago, que inmediatamente recortó el gasto público, privatizó muchas empresas públicar y abrió las fronteras a los inversores y productos extranjeros. No se redujo el gasto militar sino que se aumentó [Nota del lector: es lo mismo que dice Galbraith en las prímeras páginas de su libro La sociedad opulenta, escrito entorno a 1950]. El resultado fue, según Klein, que el desempleo se disparó, los ingresos públicos se redujeron y las empresas locales se arruinaron al no ser competitivas. Pinochet se resistió a privatizar la minería del cobre que había nacionalizado Allende porque suponia un gran ingreso para las arcas públicas. Una década después,las deuda exterior habia sido pagada pero Pinochet asumió una política keinesiana para estimular la economía. En tanto, los ministros formados en la escuela de Chicago fueron despedidos del gobierno.

 

[Nota del lector: otro autor, Liall Fergunson, en “El triunfo del dinero” (2011) da una versión muy distinta de lo que ocurrió. Este dice que Allende era un marxista que quería instaurar un régimen comunista y que fue reemplazado por un brutal régimen militar que era asesorado por el superministro de Economía Piñera, que no venía de Chicago sino de Harvard. Chile fue el primer laboratorio de la nueva economía que retornó a las esencias del capitalismo y desmanteló el estado de bienestar. Pinochet redujo los gastos del Estado del 40 al 22% e instauró un seguro privado de pensiones que fue apoyado por el 70% de los trabajadores. La junta militar convocó elecciones en 1990, cuando la economía se había recuperado. Sobre la recesión que vivió Chile en los años 80, la atribuye a que siguió la paridad con el dólar, lo que le arrastró cuando este varió su cotización. Fergunson dice que Chile, ahora, es el país más saneado de Lationamérica].

 

Doctrinas similares se aplicaron con mayor o menor éxito en el Brasil de la junta militar de los años 60 o en la Argentina de la junta militar de 1976. En Brasil, Klein dice que los generales aplicaron la mano dura después de que hubiese huelgas que amenazaban con la implatación del nuevo sistema económico. Esta aplicación del terror se convirtió en norma porque era una especie de crear un “shock” en la población para que no pudiese reaccionar a los recortes sociales.

 

En las siguientes páginas, Klein describe las investigaciones psiquiátricas en Canadá sobre cómo “poner la mente a cero” con enfermos psiquiátricos. Un doctor descubrió que si se les impedía dormir a los enfermos o les alteraba el orden de las comidas, estos perdían la noción del tiempo y el espacio, y su identidad, durante un tiempo. Lo justo para tener la mente a cero y “reprogramarlos” con nuevas ideas. Así se pretendía curar la esquizofrenia. El electroshock también fue aplicado. No hay noticia de nadie que fuese curado con estos experimentos. [Nota del lector: inevitablemente, uno recuerda la trilogía de “Los hombres que no amaban a las mujeres” y a los experimentos que hacía un psiquiatra sueco con la protagonista Salander]

 

La idea surgió tras tener noticia de que en la guerra de Corea, los comunistas “lavaban el cerebro” a los soldados estadounidenses prisioneros. Estos informes psiquiátricos fueron promovidos, financiados y aplicados, supuestamente, por agencias estatales en los interrogatorios a presos en Latinoamérica, según relata Klein en su libro. Esta señala que durante la guerra sucia en Lationamérica, aparecen continuamente este tipo de interrogatorios a detenidos, asesorados por un experto americano. La “parrilla” argentina estaba inspirada en el electroshock, así como los cajones donde nadie puede acomodarse y con bombillas encendidas se basa en los estudios psiquiátricos de los 50 y 60. La teoría de Klein es que todos seguían el mismo “manual”.

Posteriormente, Klein relata las desapariciones de políticos disconformes con las juntas militares como medio de aterrorizar a la población y hacerle entrar en “shock” para implantar el nuevo orden económico. Se empezaría decero y sin oposición. Argentina logró así atraer a inversores extranjeros, prometiendo estabilidad. Chile no tuvo tanta suerte porque Pinochet arruinó su imagen exterior con las matanzas de opositores politicos en los estadios de fútbol. Al final, las desapariciones en Argentina, que se hacían a plena luz del dia, también pusieron en evidencia la imagen internacional de la junta. [Nota del lector: eliminar a los opositores políticos para aplicar sin problemas las nuevas políticas no es nuevo, basta con ver las purgas de Stalin, el genocidio nazi o la represión franquista, que en todos casos buscaban eliminar la disidencia interna pues no contemplaban la pluralidad de opiniones en la política]

 

[Nota del lector: Argentina y Chile acabaron por volver a la democracia en los años 80, proceso que describe acertadamente Francis Fukuyama en “El fin de la historia y el ultimo hombre” como una pérdida de legitimidad de las juntas y que fue iniciado en los países meditérráneos en los años 70].

 

La guerra de las Malvinas fue la crisis perfecta para que Margareth Thatcher implantara duras medidas de ajuste en Inglaterra e iniciara recortes sociales y privatizaciones, según señala Klein.

 

El siguiente experimento del neoliberalismo, prosigue Klein, tuvo lugar en Bolivia, un país con problemas de hiperinflación durante la lucha contra los campos de coca. La solución fue dar ayuda financiera a un presidente de corte progresista para privatizar mina  subir los precios, eliminar el control de precios. Esta vez el promotor vino de Harvard, Jeffry Sachs, quien prometió eliminar en un día la hiperinflación subiendo los precios de la gasolina y otras medidas impopulares. Las medidas de ajuste aplicadas por Goñi, duraron 100 días , hubo arrestos de sindicalistas, numerosos desempleos y la narcoeconomía volvió a reflotar. Bolivia fue puesta como ejemplo de un país democrático que implantó reformas neoliberales sin violencia. Pero Klein señala que los electores votaron por otro programa más progresista y que los políticos, supuestamente,tenían preparada una terapia de shock .

 

Klein indica que en los años 80, muchas democracias de Lationamérica tuvieron que asumir las deudas que dejaron las dictaduras por los préstamos para compras de armas, desfalcos en paraísos fiscales y otras sumas. Además, en Argentina, la dictadura subvención a empresas amigas antes de traspasar el poder, con lo que cargó de deuda a los gobiernos democráticos. La solución fue la hiperinflación.

 

Sachs fue contratado para otro encargo: conseguir fondos para la Polonia democrática del sindicato Solidaridad. Los proyectos de colectivizar las empresas de Walesa se olvidaron rápidamente cuando el país no encontró a nadie que le financiase el pago de su deuda y la receta fue una rápida privatización. Había mucho dinero que ganar en Europa del Este.

 

Klein sostiene, como luego diría Stiglitz, que el FMI y el Banco Mundial acabaron siendo controlados por economistas de la Escuela de Chicago, amiguetes y compañeros de clase que venían adoctrinados y que sabían lo que tenían que hacer: dar el tijeretazo a los países deudores para que caminasen por la buena senda. A nadie le preocupó los miles de desempleados que generaba la eficiencia de la economía.

 

A estas alturas, señala Klein, a nadie se le escapaba que la doctrina del shock, al aprovechar cualquier crisis como una gran deuda o la hiperinflación, servía para, a continuación aplicar políticas de ajusta que dudosamente iban a ser aplicadas en tiempos de prosperidad.

 

(continuará el resumen)

 

 

Material documental sobre “Doctrina del shock” (Naomi Klein):

 

En you tube: http://www.youtube.com/watch?v=gP591bZNc0I (1 hora).

 

Web de Naomi Klein: http://www.naomiklein.org/shock-doctrine/materiales-espanol

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “El precio de la desigualdad”, de Joseph E. Stiglitz (2012)

 

Sociología, estructura social, estructura económica, cambio social

 

Resumen, comentarios y anotaciones: E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

 

Blogs: http://evpitasociologia.blogspot.com y https://eleconomistavago.wordpress.com

 

 

Título: “El precio de la desigualdad” ´

Subtitulo: El 1% de la población tiene lo que el 99% necesita

 

Título original: “The price of Inequality: How Today’s Divided Society Endangers Our Future”

 

Autor: Joseph E. Stiglitz

 

Fecha de publicación: 2012

Editorial en inglés: W.W. Norton & Company

Editorial en español: Taurus ( http://www.editorialtaurus.com/es )

 

ÍNDICE

 

Prólogo a edición española

 

Capítulo 1

El problema de Estados Unidos con el 1%

 

Capítulo 2

La búsqueda de rentas y la creación de una sociedad desigual

 

Cápítulo 3

Los mercados y la desigualdad

 

Capítulo 4

Por qué es importante

 

Capítulo 5

Una democracia en peligro

 

Cápítulo 6

1984 está al caer

 

Capítulo 7

¿Justicia para todos? Como la desigualdad está erosionando el imperio de la ley

 

Capítulo 8

La batalla de los presupuestos

 

Capítulo 9

Una política macroeconómica y un banco central por y para el 1%

 

Capítulo 10

El camino a seguir: otro mundo es posible

 

Texto de la contraportada: “El 1% de la población disfruta de las mejores viviendas, la mejor educación, los mejores médicos y el mejor nivel de vida, pero hay una cosa que el dinero no puede comprar: la comprensión de que su destino está ligado a cómo vive el otro 99%. A lo largo de la historia esto es algo que esa minoría solo ha logrado entender… cuando ya era demasiado tarde.

Las consecuencias de la desigualdad son conocidad: altos índices de criminalidad, problemas sanitarios, mejores niveles de educación, de cohesión social y de esperanza de vida. Pero ¿cuáles son sus causas, por qué está creciendo con tanta rapidez y cúal es su efecto sobre la economía? El precio de la desigualdad proporciona las esperadas respuestas a estas apremiantes cuestiones en una de las más brillantes contribuciones de un economista al debate público de los últimos años.

El premio Nobel Joseph Stiglitz muestra cómo los mercados por sí solos non son ni eficientes ni estables y tienden a acumular la riqueza en manos de unos pocos más que a promover la competencia. Revela además que las políticas de gobiernos e instituciones son propensas a acentuar esta tendencia, influyendo sobre los mercados en modos que dan ventaja a los más ricos frente al resto. La democracia y el imperio de la ley se ven a su vez debilitados por la cada vez mayor concentración del poder en manos de los más privilegiados.

Este libro constituye una contundente crítica a las ideas del libre mercado y a la dirección que Estados Unidos y muchas otras sociedades han tomado durante los últimos 30 años, demostrando por qué no es solo injusta sino además insensata. Stiglitz ofrece esperanza en la forma de un concreto conjunto de reformas que contribuirían a crear una sociedad más justa y equitativa, además de una economía más sólida y estable.”

 

Comentarios ténicos del lector previos al resumen:

EL ÍNDICE DE GINI

[Notas del lector: Entre los conceptos clave que maneja Stiglitz está el índice de Gini, una curva estadística derivada de la superficie rayada de la curva de Lorenz que estudia el grado de desviación de la media, generalmente entre una población y sus ingresos y rentas. Si la curva de Gini y la de Lorenz coinciden, es decir, la desviación es cero, existe una distribución igual perfecta, en la que el 20% que menos ingresos percibe obtiene el 20% del PIB, mientras que si se desvía hacia los extremos, hasta la diferencia de 1, la desigualdad es máxima. Ocurre,teóricamente, cuando el 1% con mayores ingresos se lleva el 100% del PIB. El índice de Gini de España pasó del 0,3 al 0,34 en solo cinco años, desde 2005 a 2010, lo que aumentó la desigualdad en la distribución del PIB, mientras que el de Estados Unidos alcanza el 0,47. A partir de 0,5, algunos economistas consideran que es un pais bananero con gran desigualdad en el reparto de las riquezas o el PIB].

 

CAPÍTULO 1

Una de las novedades que aporta Stiglitz es la duda de que el PIB (ingresos per cápita) pueda ser un reflejo fiel del bienestar de un país, y cree que el éxito de la economía solo puede evaluarse con lo que ocurre con el nivel de vida de la población (y sus ingresos en términos reales, o sea, con el IPC deflactado). [Nota del lector: la idea de cuestionar el PIB no es nueva, ya lo hizo el rey de Bhutan en los años 70 cuando rechazó el PIB y acuñó el Índice de Felicidad, que viene a ser lo mismo que comparar dos países por lo bien que viven independientemente de sus ingresos]. Lo que dice Stiglitz es que aunque aumentó la producción de EE.UU. en un 75% desde 1980, el reparto de los beneficios no cayó hacia bajo sino que se quedó arriba e incluso cayó menos que en 1970.

 

Una de las claves de este capítulo es el mito sobre la igualdad de oportunidades en EE.UU., dado que muy poca gente con pocos ingresos logra llegar a lo más alto, pues la educación es muy cara y solo se la pueden permitir los más adinerados, salvo casos contados de alumnos brillantes que obtienen una beca. [Nota del lector: en estudios sociológicos de estructura social en EE.UU. que examinaron tablas de profesiones de los años 60 a 80 se detectó eso mismo, que el transvase de la población de una clase de bajos ingresos a otra con más ingresos es mínimo o lento, lo que quiere decir que no hay movilidad o que es mínima].

 

Estas son las conclusiones de Stiglitz sobre la economía de EE.UU:

1) Los ingresos crecen sobre todo para el 1% de la población que más cobra.

2) Ello genera un aumento de la desigualdad

3) La clase baja y media están peor que antes del 2000

4) Mayores desigualdades en el patrimonio que en los ingresos

5) Mayor desigualdad en educación y sanidad, que es lo que eleva el nivel de vida

6) La vida es ahora más dura entre los pobres

7) Hay menos población de clase media por no decir ninguna

8) Hay menos movilidad de menos a mayores ingresos, lo que prueba que la igualdad de oportunidades es un mito

9)Es el país avanzado menos igualitario, cada vez crece más la distancia entre ricos y pobres y no hace nada por corregir esas diferencias.

 

Stiglitz rebate los argumentos que dan los neoliberales sobre la economía de EE.UU.

1)Es un país de oportunidades

2) La gente se ha beneficiado de la economía de mercado, sobre todo desde la desregulación de 1980.

3) En un año cualquiera, unos acaban pobres y otros ricos. Lo que cuenta es la desigualdad a largo plazo.

4) La pobreza en EE.UU. no es real porque disponen de servicios (al abrir el grifo, sale agua) y bienes de consumo (la gente se puede comprar un televisor chino) impensables en un país tercermundista.

5) Se ha sobreestimado la inflación, por lo que el crecimiento de los ingresos es mayor del que se cree.

6) Los pobres deben culparse a sí mismos. Si se paliase la pobreza, se debilitaría la economía.

 

CAPÍTULO 2

Stiglitz y sus comentarios sobre “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith, y los fallos de mercado.

 

[Nota del lector: Tiene el interés de que es la interpretación más contemporánea del libro, escrito hace casi dos siglos y medio.]

 

Stiglitz recuerda que Adam Smith, el padre de la teoría económica moderna, sostiene que la búsqueda privada del interés propio daría lugar, como a través de una mano invisible, al bienestar de todos.

[Nota del lector: ojo, solo menciona “mano invisible” una vez en todo el libro]. A ello replica Stiglitz que, hoy día, con esta crisis, nadie sería capaz de argumentar que la búsqueda de su propio interés por parte de los banqueros haya conducido al bienestar de todos. Ni siquiera es un juego de suma cero (lo que gana uno, lo pierde el otro).

Stiglitz dice que, de la fórmula postulada por Adam Smith, cuando los mercados funcionan bien, es porque la rentabilidad privada y los beneficios sociales están bien alineados porque las recompensas privadas y las contribuciones sociales se igualan tal y como suponía la teoría de la productividad marginal (las personas con una productividad más alta reciben un salario más alto). La divergencia entre rentabilidad privada y social estribaría, según Adam Smith, en que por sí mismos los mercados no producen resultados eficientes ni deseables (por ejemplo, decidiendo los fabricantes aumentar los precios a la vez) y ahí el Gobierno tiene el papel de corregir esos fallos de mercado mediante impuestos y normativas que vuelvan a alinear los incentivos privados y las rentabilidades sociales.

Si no están alineados esos incentivos privados y sociales, dice Stiglitz, hay:

1)  competencia imperfecta

2) existen externalidades [Nota del lector: Ver “El economista camuflado”, lo explica bien, se refiere a la contaminación que causas las empresas]

3) imperfecciones o asimetrías de información [NdL: Stiglitz recibió el Nobel por estudiar esas asimetrías]

4) cuando no existen los mercados de riesgo o de seguros.

 

Segun Stiglitz, el Gobierno debe corregir estos fallos de mercado mediante regulación pues lo contrario lleva a que la rentabilidad privada sea mayor que la social y eso genere desigualdad como ocurre desde que subió Reagan al poder en 1980 hasta la actualidad.

Pero lo que sucede, según Stiglitz, es que el Gobierno genera un ecosistema favorable a los buscadores de rentas (no crean riqueza, se la quitan a otros). La búsqueda de rentas se consigue a) mediante la transferencias subvenciones ocultas y públicas por parte del Gobierno b) leyes que hacen menos competitivo el mercado 3)una aplicación laxa de las vigentes leyes sobre la competencia d) unos estatutos que permiten a las grandes empresas aprovecharse de los demás o trasladar sus costes al resto de la sociedad.

CAPÍTULO 3

En este capítulo, Stiglitz se pregunta qué hubiese pasado si la globalización, en vez de favorecer la movilidad de capitales sin fronteras hubiese limitado esta y estimulado la movilidad de los trabajadores. Este sostiene que los países competirían por subir los salarios y crear buenos colegios y un entorno medioambiental favorable. [nota del lector: si hubiese total libertad de movimientos laborales y no de capital, las empresas podrían llevar a un país trabajadores escasamente cualificados dispuestos a trabajar a mitad de precio y durmiendo en galpones, por lo que al final también bajaría los salarios de los locales]. Stiglitz dice que los salarios han caído a la mitad en los países desarrollados desde los años 80 por la pérdida de empleo en las manufacturas. Aquel que ha encontrado trabajo ha sido con menor salario y mayor inestabilidad. Eso impide que se puedan pagar una mejor educación para optar a empleos altamente cualificados. El resultado es que los obreros no cualificados se quedan atrapados en el paro y no hay un trasvase a la case media. La estimulación del consumo en los 90 y la década del 2000 solo enmascaró el problema del empobrecimiento de la clase media, que ha quedado encadenada xa deudas hipotecarias. A Stiglitz esto le recuerda a la crisis de la agricultura en la Gran Depresión (1929-1938), cuando los granjeros endeudados vendían sus cosechas a mitad de precio y no podían emigrar a la ciudad porque había desempleo. Ahora ocurre un fenómeno similar con los obreros no cualificados en paro y atrapados en su ciudad en crisis. [nota del lector: esto podría describir la situación que se vive en Detroit, antes una de las grandes industrias del automovilismo, o en ciudades en permanente crisis industrial como Ferrol, con numerosos obreros del Naval en paro].

 

Capítulo 6: “1984 está al caer”

 

Con este título, el autor hace referencia a 1984, la novela que describe una sociedad dirigida por el Gran Hermano que controla los movimientos de todos los ciudadanos a los que engaña con publicidad gubernamental.

 

En este capítulo, Stiglitz estudia los mensajes y estudios sesgados que lanzan los más ricos para convencer al resto de que bajar los impuestos a las rentistas es bueno para la economía porque generará crecimiento y beneficiará a todos. Lo cierto, dice el autor, es que la desregulación iniciada por Reagan en 1980 ha reducido los ingresos de las clases medias y sus oportunidades mientras aumentó la desigualdad con los más ricos y los buscadores de rentas. Pero el discurso público se centra en la eficiencia y equidad, especialmente de los mercados y de los ingresos de los altos directivos. Pero eso requiere una justificación porque podría ser percibido como  injusto. Así los salarios de los directivos se denominan recompensa por rendimientos y si hay pérdidas se le cambia el nombre. Luego está el dogma de que los mercados y lo privado son eficientes y de que los fallos son culpa del inútil Gobierno que lo que  debe hacer es desregular las normativas y privatizar el sector público.

 

Lo mismo para los negacionistas del cambio climático, las tabacaleras o industrias tóxicas.

 

Stiglitz sostiene que el 1% ha convencido al 99% de sus intereses a través de la publicidad y otros medios de influir en la opinión publica. El resultado es que el americano medio ignora que la desigualdad ha crecido en los últimos diez años o tiene una percepción equivocada del nivel de desigualdad (cree que es menor de lo que debería ser).

 

El autor menciona varios trucos publicitarios y psicológicos para manipular a los votantes porque no son individuos que eligen como consumidores racionales. Por ejemplo, el “encuadre” puede llevar a error (decir a alguien un número al azar, preguntarle luego un porcentaje sobre algo y ambas cifras serán parecidas).

 

Otro método es apelar al equilibrio y la equidad. Por ejemplo, es opinión generalizada que el esfuerzo merece recompensa y que el más rico se lo ha ganado ( Stiglitz recuerda a los directivos de banca con contratos millonarios incluso tras llevar a la empresa a la quiebra).

 

Una de las formas de  influir en los ciudadanos es en la educación de, por ejemplo, los jueces, para que reciban una formación académica centrada en la economía y no en las personas (importante para que ejecuten los desahucios sin pestañear). Lo mismo para los estudiantes de Economía, para que vean el mundo “desde la estrechez de miras de la derecha conservadora”.

 

Otra forma de influir en la opinión pública es a través de los lobbies que convencen al político para que saque adelante sus propuestas (como la generosa rebaja de impuestos para las rentas altas).

 

Pero Stiglitz recalca que las ideas circulan libremente y que por mucho que se diga que los mercados son eficientes la Gran Depresión probó lo contrario y hubo que intervenir el Gobierno. Lo mismo pasa con la Gran Recesión pero la derecha culpa al Gobierno de las chapuzas de la banca.

El autor dedica unas páginas a criticar el actual sistema de medición de la producción y riqueza de un país mediante el Producto Interior Bruto (PIB). Sostiene que aunque el PIB de EE.UU. ello no ha favorecido a los ciudadanos pues han sufrido una caída de sus ingresos, realidad enmascarada por la fluidez de los créditos. Muchas multinacionales deslocalizadas computan sus ingresos obtenidos en el extranjero pero que no crean empleo en EE.UU. Y todo eso engrosa el PIB, que además no resta los daños medioambientales y que suponen un coste para el país. Stiglitz concluye que los países escandinavos son, en términos reales, más ricos que EE.UU. Porque la riqueza está mejor distribuida. Cree que el PIB debe ser sustituido por otro corregido. [nota del lector: el rey de Buttan hace tiempo que propuso el índice de felicidad].

Otro concepto que destaca el autor es el de las subvenciones ocultas por el que las empresas que contaminan sin que haya una normativa que castigue el daño medioambiental. En realidad, esa falta de legislación es una subvención encubierta.

CAPÍTULO 7 “Una justicia para todos?”

Stiglitz cree que hay una conexión entre los grupos empresariales y el Gobierno para que la legislación favorezca sus intereses aunque lo vendan como un “interés general” aunque en realidad aumentan la desigualdad. Esta ayuda legal es una subvención encubierta porque permite a las industrias contaminar más sin miedo a multas. Lo mismo para leyes sobre quiebras, limitación de responsabilidades por accidentes, costes para acceder a la Justicia, la competencia o la propiedad intelectual.

En los apartados siguientes, Stiglitz estudia los fracasos para regular los créditos usurarios, la legislación sobre quiebras y el proceso de desahucio en EE. UU.

En el primer caso, durante la bonanza, el estado de Georgia descubrió préstamos abusivos en sus bancos y quiso regularlo  pero una agencia de calificación amenazó con no calificar ninguna hipoteca del estado y se retiró la ley. Las financieras también lograron que no fuese elegida la profesora Warren, defensora del consumidor, para una comisión que protegiese al cliente de créditos malos.

CAPITULO 8 – La Batalla de los presupuestos

Stiglitz cree que el déficit no es un problema urgente y principal y es fácil de reducir aumentando los impuestos a los ricos que se bajaron desde el 2.000 y bajarlos a los pobres. Sus ideas don las siguientes:

 

-Subir los impuestos a los más ricos.

 

-Eliminar la asistencia a las empresas y las subvenciones ocultas.

 

-Aumentar los impuestos a las sociedades que no invierten ni crean empleo en Estados Unidos (o el país que sea) y ayudar los que sí lo hacen. [nota del lector: eso supondría poner mas impuestos a las grandes multinacionales que contratan su produción en Asia y cierran fábricas en Occidente, lo que parece justo, no puedes disfrutar de las buenas autopistas europeas y no pagar impuestos]

 

– Gravar con impuestos y tasas a  quienes contaminan.

 

-Poner fin a los regalos de lis recursos de un país.

 

– Recortar el despilfarro en gastos militares y no pagar de más por las compras del Estado, ya sea las farmacéuticas o las contratistas de Defensa.

 

Por otra parte, cree que hay mitos por parte del lado de la oferta.

 

-Gravar a los ricos reduce el ahorro y el trabajo y que todo el mundo sale perjudicado .

 

-No perdonar impuestos o no dar subvenciones a empresas tóxicas o del carbón supone perder  puestos de trabajo y nadie quiere eso.

 

Y el autor replica que, hoy en día, la crisis es de demanda.

 

Añade que culpar a los parados de ser unos vagos porque no buscan empleo con ahínco es culpar a la víctima. Critica la doctrina que defiende que un periodo extenso de prestaciones por desempleo supondría un “riesgo moral” porque desincentivaría la búsqueda de empleo. [nota del lector: ideas como esta han sido defendidas en libros de Tim Hanford como “El economista camuflado” y sus secuelas que hace cálculos de lo máximo que tendría que cobrar un chabolista respecto al salario mínimo para que no le saliese más rentable vivir del subsidio]. Stiglitz responde que cuando hay una oferta de trabajo por cada cuatro candidatos, el problema no es del parado.

 

Pero, siempre según el autor Stiglitz, el peor mito es que la austeridad trae el empleo y que el gasto del Gobierno no lo hace.

 

(en próximas semanas seguirá el resumen)

 

xxxxxxxxxxxxxx

 

Written by evpita

diciembre 31, 2013 a 4:12 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: