El economista vago / libros de Economía

Just another WordPress.com site

“Riqueza y crecimiento económico. Teorías de grandes autores. Resúmenes de E.V.Pita

leave a comment »

“Los mejores libros sobre la riqueza y el crecimiento económico”.
Resúmenes de E.V.Pita (2014)
Lecturas selectas de autores de la talla de Adam Smith, Keynes, Schumpeter, Galbraith, etc …
xxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith (1776)

 

Sociología, estructura económica, estructura social, economía política

 

Autor de comentarios y resumen: E.V.Pita , licenciado en Derecho y Sociología.

 

Texto original del resumen en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/11/la-riqueza-de-las-naciones-de-adam.html

 

Título: “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith (1776)

 

INTRODUCIÓN

Adam Smit procede de Escocia, en un mundo donde imperaban las teorias fisiócratas sobre la productividad de la tierra.

 

Los capítulos de mayor interés son el primero, sobre la división del trabajo, y el cuarto, donde menciona una única vez “la mano invisible” que rige el mercado de la oferta y la demanda de forma que se autoregulan.

 

Notas del lector:

 

Tras la lectura de la mitad del libro, puedo indicar varias cosas. Adam Smith cree que los salarios se equilibran en función de las épocas buenas y las malas, dado que existe un salario mínimo a partir del cual ya no compensa trabajar y que es el doble de la subsistencia, lo justo para alimentar a una familia. A partir de ahí, el salario oscila. Si un país afronta una época de crecimiento y hacen falta trabajadores, los salarios suben y se produce una época de prosperidad y de aumento de la natalidad. Es lo que ocurría en Norteamérica en 1776.

 

Muy en la línea de Malthus, si luego hay más trabajadores que trabajos, el precio del salario disminuye porque siempre habrá alguien dispuesto a trabajar por un poco menos. Por mucha presión sindical que haya, dice Adam Smith que al final imperará la ley natural del salario que busca un equilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo y salarios. Hay algo que destacan otros autores posteriores (incluso del siglo XXI) y es que Adam Smith dice que los patronos pactan en secreto una reducción a la baja de los sueldos.

 

Luego, también estudia los tipos de interés como modo de saber si un país crece o no. Por ejemplo, el 3% rebela una envidiable economía mientras que un interés del  12 al 40% señala que hay problemas en ese país porque los acreedores ven riesgos.

 

 

En la introducción, Adam Smith  da con la clave sobre lo que la riqueza supone para un país: se mide por el  producto de su trabajo y  el numero y proporción  de empleados. [nota del lector: Actualmente, se toma como referencias el PIB y el PIB Per Capita].  Por ello, mientras una sociedad de salvajes malvive en una civilizada el más pobre tiene sus necesidades cubiertas y puede adquirir productos que le faciliten la vida.

 

 

 

Proyecto de webcomic: “La Riqueza de las Naciones”, de Adam Smith (1776)

Versión en comic de E.V.Pita (2013)

Página 1

 

 

Las primeras páginas son dedicadas a la división del trabajo, de cómo una persona puede tardar un día en hacer un único alfiler mientras que una cadena de empleados especializados consigue producir 4.180 al día. La especialización industrial es más fácil que la agrícola de ahí que la productividad del primer sector sea mayor que la del segundo.

 

Un concepto clave es el valor, que es definido en el capítulo 4 Del origen y uso del dinero, en el primet libro. El concepto de valor de uso y de cambio será revisado por Malthus, Ricardo y Marx a lo largo de un siglo de debates. Adam Smith define así el valor:

“el valor tiene dos significados distintos. A veces expresa la utilidad de algún objeto en particular y a veces el poder de compra de otros bienes que confieren la propiedad  de dicho objeto. Se puede llamar a lo primero valor de uso y a lo segundo valor de cambio. Las cosas que tienen un gran valor de uso con frecuencia poseen poco o  ningún valor de cambio. No hay nada mas útil que el agua pero con ella no se puede comprar nada, casi nada se obtendrá a cambio de agua. Pero un diamante, por el contrario, apenas tiene valor de uso pero a cambio de él se pueden conseguir generalmente una gran cantidad de bienes”.

Adam Smith se propone demostrar 1)  el precio real de todas las mercancías 2) las partes de ese precio real 3) por que algunos precios se elevan por encima o disminuyen por debajo de su tasa natural o porque el precio de mercado no coincide con el natural.

 

 

Al analizar los salarios, Smith estudia la peligrosidad de los mismos, la formación necesaria, la temporalidad, o lo ingratos que son los oficios. Por ejemplo, dice que un artesano debe cobrar más que un granjero y un minero, más que los demás. [Nota del lector: sobre el tema de la formación, es estudiado por Max Weber en La ética protestante]. También explica los altos ingresos de un boticario que no se deben a que este exprima altos beneficios a sus baratos productos sino que ahí va incluido su salario por la responsabilidad. En el caso de abogados o médicos, solo uno de 20 logra culminar la carrera, por lo que cobra lo de 20.

 

Posteriormente, estudia los ingresos obtenidos por los tenderos de Londres y de otras localidades, para explicar por qué en Londres los productos son más baratos si el transporte al medio rural cuesta más o menos lo mismo.

 

Sobre los gremios

En otro de los apartados del libro, examina los grandes obstáculos a la libertad de comercio que suponen las reglas y ordenanzas de los gremios, que limitan el número de aprendices de cada artesano o establecen que las universidades de herreros o canteros, artesanos en general, durarán siete años de formación. Lo único que se consigue así, dice Smith, es que los aprendices sean perezosos ya que trabajarán siete años gratis para su maestro pudiendo trabajar y aprender desde el principio, lo que sería más productivo para la economía en general pero no para los gremios, que verían reducir sus beneficios.

 

Tal y como está montado el sistema de gremios, un fabricante de coches (carruajes) no puede fabricar las ruedas sino comprarlas a un artesano cualificado del gremio, artesano que no tiene prohibido fabricar coches.

Smith dice que un campesino necesita mucha más habilidad y sesera para producir una cosecha que un artesano u obrero, que se aplica intensivamente a una o dos destrezas. Entonces, ¿por qué el salario de un campesino es menor que un jornalero de ciudad? La razón, dice, es que el sistema de reglamentos de los gremios encarece los precios en la ciudad porque la idea es sacarle dinero al campesino que va a comprar a la ciudad.

 

Para Smith todas estas regulaciones que quieren asegurar la calidad del producto son redundantes porque es el cliente quien dice si un artículo es de calidad y no le interesa saber si el aprendiz ha estudiado 7 años o 5. Y de hecho, tales regulaciones solo son aplicadas en la ciudad, dado que en el campo no se cumplen porque la economía del día a día obliga a los aprendices a estar operativos en el más corto plazo de tiempo para ser productivos.`

[Nota del lector: inevitablemente, os gremios traen el recuerdo de las universidades como fábrica de parados  y la desmotivación de los alumnos, así como las famosas regulaciones de denominación de origen y otras normas sobre el comercio]

 

Sobre economía política y “la mano invisible”

El famoso párrafo dice:  ” todo individuo necesariamente trabaja para hacer que el ingreso anual de la sociedad sea el máximo posible. Es verdad que por regla general él ni intenta promover el interés general ni sabe en que medida lo está promoviendo. Al preferir dedicarse  a la actividad nacional mas que a la extranjera él solo persigue su propia seguridad  y al orientar esa actividad de manera de producir un valor máximo él solo busca su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en sus propósitos. ”

 

Sobre la libertad de comercio

Smith defiende la libertad de comercio porque estontería fabricar algo que cuesta menos comprarlo en el extranjero. No obstante, para no arruinar al comerciante del propio país propone que la entrada de productos extranjeros sea paulatina. [nota del lector: años despues David Ricardo hablará de la ventaja competitiva de las naciones, concepto que ha sido rescatado por los defensores de la globalizacion como Thomas L. Friedman en La Tierra es plana]. Smith excluye del libre comercio al sector de la Defensa, al considerar  que la defensa nacional es más importante que los intereses comerciales.

 

 

Sobre la emisión bancaria

Smith critica al banco de Escocia porque hacía favores a sus dueños, que sacaban dinero de la caja para volverlo a ingresar y obtener intereses, o porque concedía grandes créditos para proyectos de cultivos que tardarían mucho en generar rentas.

 

Sobre la inflación y los precios

Gran parte de la obra de Smith está dedicada a analizar la evolución de los precios y del coste de la plata desde tiempos de Julio César, la Edad Media y la conquista de América, y compararla con el precio del trigo. Dice que en ciudades ricas como Génova es caro porque lo importa.

 

Sobre China

Admite que en el siglo XVIII, China es el país más rico del mundo pero que está estancado, por lo que los salarios reales son más bajos que en Inglaterra y el resto de Europa, economías emergentes y en crecimiento.

 

Utilitarismo

¿Cuál es el valor real de una cosa? Smith dice que el precio real, la cantidad de trabajo que pueden comprar o comandar, sube en epocas de pobreza y depresión y se hunde en tiempos de riqueza y prosperidad, que siempre son tiempos de copiosa abundancia, puesto que en caso contrario no lo serían de riqueza y prosperidad. El cereal es algo necesario mientras que la plata es supérflua. Por eso, los países míseros (los pueblos salvajes, los más pobres, dice) no le dan valor a los metales preciosos.

 

Establece que el precio real es la cantidad de trabajo que exige hacer algo para comprarlo. [Nota del lector:  el economista Karl Marx hizo una matización a esta formulación, ya que dijo que hay que descontar una parte del valor del trabajo total pues corresponde al beneficio o plusvalía que obtiene el empleador].

 

 

Evolución del precio de los metales preciosos

[Nota del lector: este apartado es importante, porque la evolución del precio de la plata tiene relación directa con la economía de Castilla y la conquista de América]

Por consiguiente, cualquiera que haya sido la expansión en la cantidad de metales preciosos que derivó, en el periodo entre mediados del siglo XIV y XVI, del incremento de riqueza y el progreso, no pudo haber influido en la caída de su valor, ni en Gran Bretaña ni en parte alguna de Europa.

En una segunda fase, de 1570 a 1640, el valor real de la plata se hundió y el precio nominal del grano subió. El descubrimiento de los ricos yacimientos de América parece haber sido la causa.

Tercera época: de 1630 a 1640, se hundió completamente el precio de la plata, que no se recuperó hasta 1700 mientras el trigo creció algo, en parte fomentado por leyes y subvenciones.

Ya en 1776, Smith rechaza la conjetura de que sigue cayendo el valor de la plata pese a la creencia general de que el aumento de la riqueza en Europa y la idea popular de que cuando la cantidad de metales preciosos se eleva con el incremento de riqueza su valor disminuye.

Smith cree que no: que el oro y la plata fluyen hacia un país rico por la misma razón que acuden al mismo toda clase de lujos y rarezas; no porque allí son más baratos que en países más pobres sino porque son más caros, o porque se obtienen más de ellos.

Añade que con la excepción del cereal y otros vegetales cuyo cultivo deriva solo del trabajo humano, todas las clase de materias primas se vuelven más caras a medida que la sociedad avanza hacia la riqueza y el progreso. Esto es síntoma de que las mercancías se han vuelto más caras o que compran más trabajo que antes. Con el progreso y los adelantos, lo que aumenta no es sólo su precio nominal sino también su precio real.

 

Evolución del precio real en las materias primas

Smith estudia la evolución desde tiempos de Roma del precio de las materias primas como el trigo, la carne, la lana, cuyos precios fluctúan según la competencia que haya para obtenerlas.

Por ejemplo, dice que el precio del ganado sube tanto que resulta tan rentable cultivar tierra para obtener alimento para el ganado como para el hombre, ya no puede subir más. Si lo hiciera, entonces se destinarían los campos cerealeros para pastos. Muchos países y regiones aún no han alcanzado ese precio limite, dice.

 

Los tipos de interés

Estudia las politicas monetarias y las inversiones rentables de capital. Acusa de falaces a quienes como Locke, Law, Montesquieu conjeturan que el incremento en la cantidad de oro y plata traído por España fue la causa real de la disminución del tipo de interés en toda Europa. Es una falacia, dice, pensar que al reducirse el valor de esos metales, también debería haberlo hecho el valor del empleo de cualquier porción de los mismos y por ello el precio que debería pagarse por ese empleo. Smith contraargumenta que antes del descubrimiento de América, el tipo de interés era del 10% y ahora se ha reducido al 6,5,4 y 3%. Dice que es imposible que la reducción en el valor de la plata tenga la más minima tendencia a reducir el tipo de interés.

 

La última parte del libro la dedica a la historia económica de Roma hasta el siglo XVIII

 

Sobre los impuestos

Dedica el último apartado a ver cómo se recaudan los impuestos y cual es su valor límite. Es especialmente crítico con los impuestos recaudados en las colonias ya que considera que no compensan el gasto que genera su defensa. “El imperio británico es una fantasía que se ha vendido al pueblo y que solo ha existido en nuestra imaginación”, dice.

 

El último párrafo del libro.

El libro fue publicado durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Smith dedica las últimas líneas de su libro a lo siguiente: “Los efectos del monopolio del comerco colonial, como se ha demostrado, son para el grueso de la población una pura pérdida en vez de un beneficio. […] Si el proyecto no puede llevarse a cabo, entonces debe ser abandonado. Si no se puede lograr que cualquier provincia del Imperio británico contribuya al sostenimiento de todo el imperio, está claro que ha llegado el momento de que Gran Bretaña se libere del gasto de defender a esas provincias en tiempos de guerra o militares en tiempos de paz, y que en el futuro procure ajustar sus ideas y sus planes a la mediocridad real de sus circunstancias”.

 

 

[Nota del lector: Recomendaciones: el libro es un auténtico manual de Economía que ayuda a razonar sobre la evolución de los precios, los tipos de interés o los impuestos. Posteriores autores lo han criticado pero la forma de razonar del libro es válida para entender el funcionamiento de una economía. A día de hoy, es un autor que casi todos los economistas mencionan, generalmente para rebatir algún matiz de su discurso. Su famosa frase “la mano invisible del mercado” es un dogma a día de hoy para los neoliberales]

 

 

CRÍTICAS Y COMENTARIOS A “LA RIQUEZA DE LAS NACIONES”

 

LOS FALLOS DE MERCADO (STIGLITZ, 2012)

 

Stiglitz y sus comentarios sobre “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith, y los fallos de mercado.

 

[Nota del lector: Tiene el interés de que es la interpretación más contemporánea del libro, escrito hace casi dos siglos y medio.]

 

Stiglitz recuerda que Adam Smith, el padre de la teoría económica moderna, sostiene que la búsqueda privada del interés propio daría lugar, como a través de una mano invisible, al bienestar de todos.

[Nota del lector: ojo, solo menciona “mano invisible” una vez en todo el libro]. A ello replica Stiglitz que, hoy día, con esta crisis, nadie sería capaz de argumentar que la búsqueda de su propio interés por parte de los banqueros haya conducido al bienestar de todos. Ni siquiera es un juego de suma cero (lo que gana uno, lo pierde el otro).

Stiglitz dice que, de la fórmula postulada por Adam Smith, cuando los mercados funcionan bien, es porque la rentabilidad privada y los beneficios sociales están bien alineados porque las recompensas privadas y las contribuciones sociales se igualan tal y como suponía la teoría de la productividad marginal (las personas con una productividad más alta reciben un salario más alto). La divergencia entre rentabilidad privada y social estribaría, según Adam Smith, en que por sí mismos los mercados no producen resultados eficientes ni deseables (por ejemplo, decidiendo los fabricantes aumentar los precios a la vez) y ahí el Gobierno tiene el papel de corregir esos fallos de mercado mediante impuestos y normativas que vuelvan a alinear los incentivos privados y las rentabilidades sociales.

Si no están alineados esos incentivos privados y sociales, dice Stiglitz, hay:

1)  competencia imperfecta

2) existen externalidades [Nota del lector: Ver “El economista camuflado”, lo explica bien, se refiere a la contaminación que causas las empresas]

3) imperfecciones o asimetrías de información [NdL: Stiglitz recibió el Nobel por estudiar esas asimetrías]

4) cuando no existen los mercados de riesgo o de seguros.

 

Segun Stiglitz, el Gobierno debe corregir estos fallos de mercado mediante regulación pues lo contrario lleva a que la rentabilidad privada sea mayor que la social y eso genere desigualdad como ocurre desde que subió Reagan al poder en 1980 hasta la actualidad.

 

 

EL MITO DEL TRUEQUE (GRAEBER)

 

Libro “En deuda” / capitulo 2 – El mito del trueque

 

Graeber, como antropólogo, cuestiona el mito del trueque como antecesor de la economía. Dice que surge de un capítulo de la riqueza de las naciones de Adam Smith donde dice que el dinero es anterior al crédito y los préstamos y surge como medio de pago para facilitar los intercambios que eran difíciles con el primigenio sistema de trueque ya que siempre tendrías que encontrar a alguien que quiera lo que tu ofreces por lo que buscas. Sin embargo, Graeber sostiene que Adam Smith se ha inventado lo del trueque porque las sociedades del neolítico y de cazadores-recolectores  ya tienen otros sistemas más funcionales que consisten en el “me llevo esto y ya te lo pagaré” o “cógelo del fondo común” o “tienes un collar o unos zapatos muy bonitos, me los llevo”. El trueque no se usa porque, efectivamente, no vale para los intercambios salvo excepciones (cambio de sal por pieles, tabaco por vestidos, donde la sal y el tabaco funcionen como moneda).

 

A donde quiere llegar Graeber es a que estos intercambios primigenios funcionan mediante el préstamo y el crédito, en la confianza de que lo que hoy se lleva uno lo apunta el otro para cobrarselo algún día. Y, según Graeber, nadie prestó atención a que la deuda y el préstamo son mas antiguas que el dinero  ( un medio de pago aceptado por todos).

 

COMENTARIOS DE NOAM CHOMSKY SOBRE ADAM SMITH

 

El autor Noam Chomsky en “Estados Fallidos” (2006) dice que Adam Smith fue un hombre honesto que comprendió las supuestas injusticias de la política económica del gobierno británico en la India y su propio país. Dijo que quienes dirigían la política eran los financieros y comerciantes y que las politícas de Gran Bretaña lógicamente perseguían el interés de estos a su conveniencia. Chomsky dice que este párrafo en la obra de Smith lo catalogó como un “teórico de la conspiración”.

 

 

 

OTROS RESÚMENES DE “LA RIQUEZA DE LAS NACIONES” EN INTERNET

 

 

 

http://www.elortiba.org/smith.html

http://es.wikipedia.org/wiki/La_riqueza_de_las_naciones

 

xxxxxxxxxxxxxxxxx

 

Título: “Teoría de la clase ociosa”, de Thorstein Veblen, 1899

 

Sociología, estratificación social

 

Resumen, comentarios y anotaciones de E.V.Pita, licenciado en Derecho y Sociología

 

Título: “Teoría de la clase ociosa”

Título original: “The Theory of the Leisure Class. An Economic Study of Institutions”

Autor: Thorstein Veblen

Fecha: 1899

 

Editorial en español: Fondo de cultura económica

 

Índice

 

Introducción de John Kenneth Galbraith

 

2. Emulación pecuniaria

3. El ocio ostensible

4. Consumo ostensible

5. El nivel pecuniario de vida

6. Cañones pecuniarios del gusto

7. El vestido como expresión de la cultura pecuniaria

8. La exención de tareas industriales y conservadurismo

9. La conservación de rasgos arcaicos

10. Supervivencias modernas de la proeza

11. La creencia de la suerte

12. Observaciones devotas

13. Supervivencias del interés no valorativo

14. El saber superior como expresión de la cultura pecuniaria

 

Texto de la contraportada

Escrito por John Kenneth Galbraith

 

“Veblen no es una universal fuente de luz sobre la sociedad norteamericana. No vio lo que aún no había ocurrido. Y también, en algunos aspectos, se equivocó y, en la disyuntiva entre exactitud y alguna fórmula que él sintiera que escandalizaría a su público, rara vez vaciló. Optó por el escándalo. Pero ningún hombre de su tiempo, no posterior, vio con ojo tan frío y penetrante, no tanto el lucro pecuniario sino el modo en que su búsqueda hace comportarse a hombres y mujeres.

Esta mirada fría y penetrante es la sustancia que hay tras la leyenda de Veblen. Es una mirada que aún asombra al lector con lo que revela.

(…) La gran obra de Veblen es un comentario vasto e intemporal de la conducta de quienes poseen riqueza o andan en pos de ella y que, aparte de su dinero, carecen de la eminencia que – según suponían- iba a adquirir con él. Nadie ha leído realmente mucho si no ha leído al menos una vez  la Teoría de la clase ociosa (cuya tesis) puede exponerse rápidamente. Es un tratado, el más comprensivo jamás escrito, sobre esnobismo y presunción social. Parte de él es aplicable a la sociedad norteamaricana del siglo XIX – en plena edad sobredorada de capitalismo norteamericano – pero es más maravillosamente pertinente en el caso de la opulencia moderna.”

 

Comentarios

Puede que a Galbraith le haya parecido un gran libro pero, en mi opinión, es soporífero y lleno de tópicos. Hay algunas escenas memorables como cuando comenta en el primer capítulo que los jefes guerreros dan premios al honor y la valentía porque casualmente son los valores que a ellos les hacen ganar prestigio social y justifican su primacía en la jerarquía. Es bastante lógico pero es Veblen quien lo pone por escrito.

Otro pasaje memorable es cuando comenta que un millonario o gran señor contrata muchos sirvientes que no hacen nada precisamente para demostrar que despilfarra su dinero porque el sobra. Los gastos inútiles son una prueba de su inmensa fortuna.

Sobre el capitulo de los vestidos, decir que sirven a los más pudientes para distinguirse de los menos acaudalados. El derroche ostensible guía el gasto.

Este libro rememora una sociedad de clases muy marcada pero, al leerlo,  es inevitable pensar en súper millonarios de hoy en día por la exhibición de gastos que hacen. Inmediatamente surge en la mente el nombre de tal o cual famoso que encaja dentro de sus ejemplos, señal de que los tiempos no han cambiado tanto.

El libro merece una segunda lectura y un resumen más detallado, que quedará para otra ocasión.

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxx
Título: “La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo”, de Max Weber (1904)

 

Sociología, estructura económica, estructura social, sociología de las religiones

 

Resumen y anotaciones por E.V.Pita, licenciado en Derecho y Sociología.

 

Título: “La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo”

Título original: “Die protestantische Ethik und der “Geist” des Kapitalismus”

Autor:Max Weber

Fecha de publicación: 1904-1905

 

Editorial: Alianza Editorial, 2001

 

ÍNDICE

La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo

I. El problema

-Confesión y estructura social

-El espíritu del capitalismo

-El objeto de profesión de Lutero

-Objeto de la investigación

II. La idea de profesión en el protestantismo ascético

Apéndice

Adiciones y cambios en la segunda versión (1920)

 

Reseña de la contraportada: “Este libro se interroga por el origen de la mentalidad capitalista moderna, enemiga y vencedora del tradicionalismo, y llega a la conclusión de que tal mentalidad procede, no del propio desarrollo económico capitalista, sino del modo de vida generado por el protestantismo de raiz calvinista, que redundó en una racionalización equivalente a una “desmagificación” del mundo, en la reducción del mismo a objeto de cálculo, explotación y dominación […]”

 

Resumen comentado

[Nota del lector: es un libro clave mencionado en los programas de Sociología]

 

Max Weber empieza su libro con una ojeada a las estadisticas sobre las profesiones en Alemania, que tiene varias confesiones. La conclusión es que los empresarios, capitalistas y mandos de niveles superiores de las empresas modernas y obreros cualificados, y técnicos, son protestantes.Tras examinar las estadísticas considera que este fenómeno se reproduce por todo el país y concluye que

 

“esto hay que atribuirlo, por supuesto, en parte a razones históricas que están situadas en un pasado lejano y en las que la pertenencia a una confesión religiosa no aparece como causa de los fenómenos económicos sino, hasta cierto punto, como consecuencia de los mismos”.

 

Weber señala que llegar a ser un capitalista o un mando intermedio requiere o bien la posesión de capital o bien una costosa educación, o ambas, ser heredero y tener cierto bienestar. Resalta que las ciudades ricas se convirtieron al protestantismo en el siglo XVI y sus consecuencias todavía favorecían en 1904 a los descendientes.

 

Su pregunta histórica es:

 

“¿Qué fundamento tenía esa fuerte predisposición de los territorios más desarrollados económicamente para una revolución eclesiástica?”

 

Señala que la Reforma no eliminó la autoridad religiosa sino que la sustituyó por otra que reglamentó el modo de vida familiar y pública. Este afirma que el calvinismo del siglo XVI sería actualmente insoportable de control eclesiástico del individuo. Los calvinistas pensaban que había poco control. Lo que Weber se pregunta es:

 

¿cómo las naciones más ricas de ese momento y las clases burguesas ascendentes “permitieron la tiranía puritana y que, encima, desarrollaran un heroísmo burgués”?.

 

Su primera conclusión es que, en primer lugar, hubo una herencia del patrimonio de ciudades que ya eran ricas cuando adoptaron el puritanismo. Por ello, busca en una región o país católico como Baden, Baviera o Hungría y descubre que los padres católicos envían a sus hijos a recibir clases superiores por debajo de la media, lo mismo que las clases técnicas o industrial-comerciales. Los católicos, señala Weber, prefieren educar a sus hijos en materias humanistas, lo que explica el reducido porcentaje de católicos humanistas.

 

En una tabla estadística muestra que los protestantes de Baden (ciudad católica)van más al Realgymnasien (69% de los alumnos), Oberrealschulen (52%), Realschulen (49%) y Höhere Bürgeschulen (51%). Los católicos solo son predominantes en el Gymnasium (46%, porque es la base previa a los estudios de Teología). El mismo fenómeno se da en Prusia, Baviera, Wurtemberg, Alsacia-Lorena y Hungría.

 

[Nota del lector: al observar la misma tabla me ha llamado la atención que la presencia de alumnos de religión judia en los colegios es muy alta. Uno de cada diez alumnos es judío pero solo representan el 1,5% de la población. La mitad de los alumnos son protestantes pero solo son el 37% de la población. Los Católicos son el 60% de la población pero solo el 42% de los estudiantes. Es un hechoestadístico relevante que Weber pasa por alto pero que sin duda debería afectar a sus conclusiones].

 

En la escala de oficios, los mandos van a parar a los protestantes porque son formados por maestros artesanos. Los católicos siguen como maestros artesanos mientras que los protestantes ocupan mandos intermedios en las fábricas.

 

La conclusión de Weber es que las caracteristicas mentales adquiridas por educación (atmósfera religiosa de la familia y localidad) determinaron la elección de profesión y posterior destino profesional. Excluye la situación histórico-política.

 

La siguiente pregunta es:

¿qué elemento de las confesiones religiosas es, o ha sido, el que ha tenido, o incluso tiene todavia, un efecto en esta orientación?

 

[Nota del lector: hasta ahora, Weber sigue un método bastante riguroso pero creo que debería haber aportado todas las tablas estadisticas disponibles para cerciorarse de que así ocurre en todas las ciudades o regiones que analizó. Además, es evidente que quienes tienes más dinero pueden permitirse el lujo de cursar estudios superiores por lo que si en el siglo XVI las ciudades ricas hubiesen conservado el catolicismo, ahora serían los católicos los mandos intermedios, por lo que quizás solo se trata de un asunto de riqueza heredada, que Weber no descartó.]

 

En primer lugar, Weber analiza las características que diferencian a los creyentes católicos (más alejados del mundo y rasgos ascéticos, que le importa más llevar una vida tranquila que llena de riesgos y riquezas) y los protestantes (más materialistas). Sin embargo, dice que esa división está equivocada porque en su día los protestantes ingleses u holandeses fueron más puritanos y rechazaban el goce mundanal mientras que los católicos del norte de Alemania les gustaba la buena vida en las capas bajas y enemigos de la religión en las altas. Por ello, concluye que dichas vagas ideas no sirven para relacionar un factor como es el alejamiento del mundo con otro como la participación en la producción capitalista.

 

En las siguientes páginas, Weber examina qué modelo de trabajador necesita una fábrica. Generalmente, uno que tenga virtudes puritanas, disciplinado y puntual y que considera que el tiempo vale oro, y que se adapte a la producción. Por ello, dice Weber, la eficiencia del modelo capitalista y la división del trabajo precisa de una población educada que sepa leer y comprender las instrucciones de trabajo, sea puntual y disciplinada en el trabajo, y tenga ambición para ganar dinero, lo que supone un incentivo. Lo que está claro es que la industria no quiere trabajadores que pasen el día metidos en la taberna sino que le interesan fábricas llenas de buenos padres de familia que vayan del trabajo a casa y sean ahorradores y disciplinados y lleven a su hora al trabajo.

 

[Nota del lector: Sobre el papel de la educación en la época de la revolución industrial, el sociólogo industrial Alvin Toffler habla en La Tercera Ola de la coda o canon, la idea de meter en el siglo XIX el reloj y los horarios en las escuelas para que los alumnos se adapten a los disciplinados horarios de las fábricas]

 

 

Pone como contraejemplo el caso de muchos católicos que consideran que hay que trabajar para vivir pero no vivir para trabajar, un tipo de vida que no encaja del todo con el progreso industrial, según viene a decir Weber.

 

Sobre los salarios a la baja

Esto se nota en los salarios: si usted paga 3 monedas por hacer 10 unidades (30 monedas al día) y ofrece subir el salario a 4 monedas, lo que ocurrirá es que su producción descenderá a 8,5 unidades al día porque es lo que un obrero necesita trabajar para llevar una vida holgada. Sin embargo, si baja los salarios a 2 monedas, los empleados se esforzarán por producir 15 unidades, ya que es el mínimo que necesitan para satisfacer sus necesidades básicas. Esto es porque son tradicionalistas, dice Weber. Y es por ello que los salarios tienden a la baja, comenta.

 

[Nota del lector: Keynes y el industrial Henry Ford llegaron a la conclusión contraria: si sube los salarios, los empleados demandan más productos y hacen crecer la economía]

 

Sobre la educación de un país

Weber examina los diferentes tipos de obreros en Alemania y Polonia. Por un lado, cuanto más al Este menos formados están y si emigran al Oeste, cobran más y se afanan más sin importarle las penalidades que en su tierra no soportarían. Por otro lado, dice que una emigrante polaca que cobraba y producía poco y que era perezosa en su país, si va a una ciudad rica de Alemania, aumenta su producción, se vuelve una empleada infatigable y esforzada e incluso ahorra. ¿A qué se debe este cambio? Weber dice que al ambiente cultural y económico que estimula la generación de ingresos y capital.

[Nota del lector: lo que viene a decir es que a un trabajador de 1904 no le compensaba trabajar mucho en Polonia porque los incentivos eran bajos, quizás porque vivía en una sociedad agraria inmóvil, pero que en Alemania, donde había un mayor movimiento económico, el mismo empleado tenía grandes incentivos para producir lo máximo posible, posiblemente porque los salarios son más justos y acordes con su esfuerzo. En una sociedad premian el esfuerzo y en la otra no]

 

Sobre la filosofía de Benjamin Franklin y el Tiempo es oro

Weber repasa algunos de los eslóganes del puritanismo, pietismo y otras sectas protestantes en los que se recordaba al creyente que no debe desperdiciar el tiempo. Es un claro materialismo frente al misticismo católico más apegado al más allá que al más aquí. Hay refranes sobre esa virtud de aprovechar el tiempo para ganar dinero y no malgastarlo sino invertirlo en crear más capital y rentas. Un chelín bien invertido hace otro chelín en un mes y una libra en un año, si lo gastas en la taberna pierdes una libra al año.

O este: “de la vaca se saca manteca y del hombre, dinero”, todos ellos recopilados por Weber para su libro.

Esta mentalidad pietista es bien representada por Franklin, atareado en mil cosas y uno de los fundadores de Estados Unidos, que nos recuerda la importancia del progreso y de la creación de riqueza y capital.

Todas estas formas de pensar tuvieron éxito porque, parece deducir Weber, casaban bien con la mentalidad que necesitaba el capitalismo para crecer: trabajadores motivados y esforzados con ganas de ganar dinero y trabajar a destajo. Por eso, quienes fueron educados en esa mentalidad protestante tuvieron más oportunidades de medrar en ese ambiente positivista del siglo XIX.

 

[Nota del lector: parece obvio, un tipo que se esforzase en trabajar en una sociedad tradicionalista se daría cuenta de que no ganaba nada y perdería su motivación al ver que su esfuerzo era baldío y rechazado por sus paisanos. Eso explica porque los emigrantes, en otro entorno más propicio, se vuelven altamente productivos]

 

Por ello, protestantismo, finanzas y capitalismo casaron bien porque era el tipo de mentalidad que necesitaba una sociedad en continuo progreso. [Nota del lector: en términos darwinianos y spencerianos, podríamos decir que la mentalidad que mejor se adaptó a los cambios, sobrevivió mejor; así, quienes profesaban el protestantismo entendían mejor la sociedad capitalista que les tocó vivir y ocuparon mejores puestos que sus compatriotas de educación católica, no tan centrados en las nuevas tecnologías. Es lo mismo que hoy en día, quien ha nacido en un entorno que habla, por ejemplo, inglés, tiene más posibilidades de encontrar trabajo que otro en puestos más altos o que requieren mayor comprensión]

 

Lo mismo ocurrió a la hora de alcanzar puestos técnicos o ser un mago de las finanzas. Si una religión dice a sus creyentes que ganar dinero es bueno e incluso piadoso, los candidatos tendrán mayor motivación para prepararse y esforzarse y aceptar riesgos que otros empleados que hayan crecido con un mensaje que les recuerda que este mundo es valle de lágrimas por el que deben pasar a la espera de una vida mejor futura. [Nota del lector: creo que es esto lo que quiere decir Weber o así se deduce de su argumentación]

 

 

(continuará el resumen)
xxxxxxxxxxxxxxxx
“Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero”, de John Maynard Keynes (1935)

 

Sociología, estructura económica

 

Resumen con anotaciones de E.V.Pita, licenciado en Derecho y Sociología.

 

Título: “Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero”

Título original: “The General Theory of Employment, Interest and Money”

Autor: John Maynard Keynes

Año de publicación: 1935

Ediciones posteriores de 1973, 2001 y 2011 (Ciro Ediciones, SA)

 

Texto de la contraportada: “Escrito durante la Gran Depresión y publicado en 1936, es la obra que revolucionó las teorías economicas, creando una ola de seguidores y críticos hasta la actualidad. Economista, intelectual y asesor de gobiernos, al mismo tiempo que uno de los mayores especuladores e inversores financieros de su época, Keynes defiende la influencia de la demanda agregada de dinero en la creación de empleo. Keynes desarrolla sus teorías sobre la competencia y los instrumentos que debe tener en sus manos el Estado para intervenir en situaciones de grave crisis económica para resucitar el consumo y la inversión [nota del lector: economía de la demanda]. Como él mismo dice en el prefacio: “Este libro está principalmente dirigido a economistas, pero espero que pueda ser entendido por todos”.

 

Nota del lector: las teorías de Keynes tuvieron gran predicamento desde 1936, con el plan New Deal, hasta 1973. Pero tras la crisis del petróleo acabó con el Estado de Bienestar y las recetas keunesianas dejaron de funcionar en un contexto de alta inflación. La fórmula de superar una recesión o depresión mediante políticas de expansión de la demanda, con crecimiento, estimulación del consumo y pleno empleo fue desbordada por el problema de las altas tasas de inflación. Muchos gobiernos cambiaron de estrategia y adoptar las recetas monetaristas de Milton Friedman. A partir de 1980, como relata Alan Greenspan en “La era de las turbulencias”, el objetivo número 1 fue controlar la inflacción sin importar la tasa de desempleo. Las teoría keynesianas volvieron a ser desenterradas

 

ÍNDICE

Libro I: Introducción

-La teoría general

-Los postulados de la economía clásica

-El principio de la demanda efectiva

 

Libro II: Definiciones e ideas

-La elección de unidades

-La previsión como elemento determinante de la produción y la ocupación

-La definición del ingreso, ahorro e inversión

-Apéndice sobre el costo de uso

-Otras consideraciones sobre el significado de ahorro e inversión

 

Libro III: La propensión a consumir

-Los factores objetivos

-Los factores subjetivos

-La propensión marginal a consumir y el multiplicador

 

Libro IV: El incentivo para invertir

-La eficacia marginal del capital

-El estado de las previsiones a largo plazo

-La teoría general de la tasa de interés

-La teoría clásica de la tasa de interés

-Los incentivos psicológicos y de negocios para la liquidez

-Algunas observaciones sobre la naturaleza del capital

-Las propiedades esenciales del interés y el dinero

-Nuevo planteamiento de la teoría general de la ocupación

 

Libro V: Salarios nominales y precios

-Modificaciones en los salarios nominales

-La teoría de la desocupación del profesor Pigou

-La función del empleo

-La teoría de los precios

 

Libro VI: Breves consideraciones sugeridas por la teoría general

-Notas sobre el ciclo económico

-Notas sobre el mercantilismo, las leyes sobre la usura, el dinero sellado y las teorías del subconsumo.

-Notas finales sobre la filosofía social a que podría conducir la teoría general.

 

 

Resumen con anotaciones

 

Keynes arranca el libro advirtiendo que la teoría clásica (Ricardo, J.S.Mill, Pigou), teoría dominante en los años 20 del siglo XX, es solo una parte especial de la general [nota del lector: este planteamiento de parte general que engloba a la especial recuerda a la teoría general y especial de la relatividad-gravedad de Einstein, escrita unos años antes].

 

Capítulo 2

 

Definición de ocupación plena. Definida en función de la conducta de los obreros.

Definicin de la ocupación plena desde un punto de vista en el que la ocupación total es ir elástica frente a un aumento de la demanda efectiva de la producción correspondiente.

 

 

Capítulo 3

 

Doctrina clásica: la oferta crea su propia demanda. Quiere decir que f(N) y 0(N) son iguales para todos los valores de N (para cualquier volumen de producción y ocupación. Supone que el precio de la demanda global (o importe de las ventas) siempre se ajusta por sí mismo al precio de la oferta global, de modo que cualquiera que sea el valor de N, el producto D adquiere un valor igual al del precio de la oferta global Z que corresponde a N. Es decir, la demanda efectiva, en vez de tener un valor de equilibrio único, es una escala infinita de valores y el volumen de ocupación es indeterminado, salvo cuando la desutilidad marginal del trabajo marque un límite superior.

Keynes replica que, si esto fuera cierto, la competencia entre empresarios conduciría siempre a un aumento de la ocupación hasta el punto de que la producción dejara de ser elástica, lo que equivale a la ocupación plena.

 

Principio de Say El precio de la demanda global de la producción en conjunto es igual al precio de la oferts global para cualquier volumen de la producción.

Deducción de Keynes: la ley de Say equivale a decir que no existe obstáculo para la ocupación plena.

[nota del lector: La ley de Say vuelve a ser mencionada por Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis!” 2012].

 

Resumen de la teoría general de la ocupación por Keynes:

“Cuando aumenta la ocupación aumenta también el ingreso real de la comunidad. La psicología de esta es tal que cuando el ingreso real aumenta, el consumo total crece, pero no tanto como el ingreso. De aquí que los empresarios resenterían una pérdida si el aumento total de la ocupación se destinara a satisfacer la mayor demanda de artículos de consumo inmediato. En consecuencia, para justificar cualquier cantidad dada la ocupación debe existir cierto volumen de inversión que baste para absorber el excedente que arroja la producción total sobre la comunidad decide consumir cuando la ocupación se encuentra al nivel de que se trate; porque a menos de que exista este volumen de inversión, los ingresos de los empresarios serán menores que los requeridos para inducirlos a ofrecer la cantidad de ocupación de que se trate.

Dada la propensión a consumir de comunidad, el nivel de equilibrio de la ocupación, es decir el nivel que no induce a los empresarios a ampliar o contraer la ocupación, dependerá de la magnitud de la inversión corriente. Esta dependerá del incentivo para invertir que depende de la relación entre la curva de eficiencia marginal del capital y el complejo de las tasas de interés para préstamos de diversos plazos y riesgos.

Dada la propensión a consumir y el coeficiente de nueva inversión, solo puede existir un nivel de ocupación compatible con el equilibrio, ya que cualquier otro produciría una desigualdad entre el precio de la oferta global de la producción en conjunto y el precio de su demanda global. Este nivel no puede ser mayor que la ocupación plena, es decir el salario real no puede ser menor que la desutilidad marginal del trabajo, pero no existe razón en general para esperar que sea igual a la ocupación plena. La demanda efectiva que trae consigo la plena ocupación es un caso especial que solo se realiza cuando la propensión a consumir y el incentivo para invertir se encuentran en una relación mutua particular. Esta relación, basada en la teoría clásica, es óptima pero solo puede darse cuando, por accidente o por designio, la inversión corriente provea un volumen de demanda justamente igual al excedente del previo de la oferta global de la producción resultante de la ocupación plena, sobre lo que la comunidad decidirá gastar en consumo cuando la ocupación se encuentre en ese estado.

Las proposiciones de Keynes:

1) En determinada situación de la técnica, los recursos y los costos, el ingreso ( tanto monetario como real ) depende del volumen de ocupación N.

2) La relación entre el ingreso de la sociedad y lo que se puede esperar que la gente gaste en consumo ( D1) dependerá de las características psicológicas de la comunidad ( su propensión a consumir). El consumo depende del volumen del ingreso global y del de ocupación N, excepto cuando ocurre algún cambio en la propensión a consumir.

3) El volumen de trabajo N que los empresarios deciden emplear depende de la suma (D; demanda efectiva) de dos cantidades : la suma que se espera gastará la comunidad en consumo (D1) y lo que se espera que dedicará a nuevas inversiones.

4) cuando D1+ D2= D= # (N) donde # es la función de la oferta global. Se deduce que #(N)-x(N)=D2

5) por ello, en equilibrio, el volumen de ocupación depende a) de la función de la oferta global # , b) de la propensión a consumir x y c) del volumen de la inversión D2.

 

Esta es en esencia la teoría General de la ocupación.
xxxxxxxxxxxxxxxxx
Título: “Historia del análisis económico”, Joseph A. Schumpeter (1954)

 

Sociología, crecimiento económico, economía política, estructura económica

 

Resumen y comentarios del lector E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

 

Blogs: https://eleconomistavago.wordpress.com y http://evpitasociologia.blogspot.com

 

Título: “Historia del análisis económico”

 

Titulo original: “History of Economics Analysis”

 

Fecha de publicación: 1954 (póstuma)

 

Autor:  Joseph A. Schumpeter

 

Editorial: Ariel

 

Fecha: 1971, 1995

 

Texto de contraportada:

 

“La edición de 1994 está dirigida a las recientes generaciones de economistas que no han podido acceder a esta obra y al público culto en general. Está predecida por un prólogo del profesor Fabián Estapé que resume la actualidad y vigencia del pensamiento de Joseph A.Schumpeter (1883-1950) quien ha sido sin duda el más grande economista contemporáneo. Schumpeter fue un hombre con una cultura vastísima en otras disciplinas (historia, filosofía, sociología, matemáticas) y ello le permitió emprender el estudio de los aspectos analíticos o científicos del pensamiento económico desde la antigüedad hasta el siglo XX, con una riqueza increíble de erudición. […]”.

 

INDICE

 

1. Introducción y plan.

 

2. Interludio 1: Las técnicas del aná lisis económico.

 

3. Interludio 2: Desarrollos contemporáneos de otras ciencias.

 

4. La sociología de la economía

 

Parte 2

 

Desde los comienzos hasta la primera situación clásica

 

1. La ciencia económica grecorromana

 

2. Los doctores escolásticos y los filósofos del derecho natural.

 

3. Políticos y panfletistas.

 

4. Los económetras y Turgot.

 

5. Población, rendimientos, salarios y ocupación.

 

6. Valor y dinero.

 

7. La literatura “mercantilista”.

 

Parte 3. De 1790 a 1870

 

1. Introducción y plan.

 

2. Trasfondo político-social.

 

3. El marco intelectual.

 

4. Revista de las tropas.

 

5. Economía general: corte transversal.

 

6. Economía General: Teoría Pura.

 

7. Moneda, crédito y ciclos.

 

Parte 4. De 1870 a 1914 (y posteriormente)

 

1. Introducción y plan.

 

2. Trasfondo y estructuras.

 

3. Algunos desarrollos de campos limítrofes.

 

4. La Sozialpolitik y el método histórico.

 

5. La economía general del periodo: los hombres y grupos.

 

6. Economía general: carácter y contenido.

 

7. El análisis del equilibrio.

 

Apéndice: nota sobre la teoría de la utilidad.

 

8. Moneda, crédito y ciclos.

 

Parte 5. Conclusión: esquema de los desarrollos modernos.

 

1. Introducción.

 

2. Desarrollos, entroncados con el aparato de Marshall y Wicksell

 

3. La ciencia económica de los países “totalitarios”.

 

4. La dinámica y la investigación del ciclo económico.

 

5. Keynes y la macroeconomía moderna.

 

RESUMEN Y COMENTARIOS

 

[notas del lector: la importancia de Schumpeter estriba en su teoría de los ciclos económicos. Autores como Mokyr han recurrido a él para explicar el avance tecnológico a lo largo de la historia y otros como Niño Becerra se basan en él para defender la existencia de macrociclos de 250 años.]

 

La parte más interesante es la Parte III (1790-1870) porque resume las discusiones teóricas de los grandes economistas (Smith, Malthus, Ricardo, Say, Marx) y sus debates sobre la tierra, el valor y el dinero, y al que hacen constante referencia los libros actuales.

 

Algunos conceptos de interés:

– la regla de Palmer…/ Teoría clásica de la banca central… El curso desfavorable de los intercambios exteriores es señal de una expansión “indebidamente” grande del crédito y afirma que el banco central puede evitar o detener la salida de oro aumentando sus tipos: el aumento disminuirá los prestamos, lo que conllevará un menor volumen de las transacciones y de la ocupación y un descenso de los precios, abaratamiento que aumentará la exportación y disminuirá la importación, lo que invertirá la balanza de pagos y los tipos de cambio.

 

A parte de esto, lo sustancial está en los ciclos económicos.

Los autores de 1790 a 1870 descubrieron los siguientes ciclos económicos o crisis de 1815, 1825, 1836-39, 1847-48, 1857 y 1866.

Schumpeter dice que cuando hay bancarrotas y paro, la prensa y el público lo atribuyen a teorías monetarias y de la superproducción [nota del lector: el exceso del ladrillo en el 2008].

Ley de Say: no ve causa efecto entre superproducción y crisis ( pero no excluye la superproducción parcial).

Malthus ve el subconsumo por un exceso de ahorro y los bajos salarios.

Sismondi dijo que habrá crisis cuando funcione mal cualquier cosa de importancia suficiente.

Tooke y lord Overstone vieron en las crisis unos ciclos comerciales oscilatorios (ciclos de 10 años), ven relaciones en las cosechas de trigo y hay prosperidad con inversiones de capital fijo y tecnológico. La recesión es la reacción al expansion de crédito por el bum. La moneda y el crédito son inestables e introducen inestabilidad en el sistema.

Marx dice que el ciclo de 10 años tiene estas fases: actividad media, prosperidad, sobreproducción, crisis y estancamiento ( esto es cosa de la industria moderna y del proceso de acumulación).

 

Parte IV (1870-1914 y sucesivos)

Se centra en el análisis del valor del dinero o nivel de precios y el problema del tipo de interés.

Wicksell precisó que si los bancos mantienen su tipo de interés de los prestamos por debajo del real están premiando la expansión de la producción y la inversión en instalaciones y equipos duraderos, los precios acabarán por subir y si los bancos se niegan a subir también su tipo de interés de los prestamos, los precios seguirán subiendo acumulativamente sin limite aunque los demás elementos del coste aumenten proporcionalmente. Por tanto , el tipo monetario es una variable que depende de factores diferentes de los que rigen el rendimiento neto del capital  físico. Están relacionadas.

Supongamos que lis bancos salen de un periodo de recuperación o tranquilidad y pasan a un estado de gran liquidez, y tenderán a ampliar el crédito que conceden, lo que logran estimulando la demanda de créditos mediante la  disminución de sus tipos de interés hasta ponerlos por debajo del tipo real (tasa real de Böhm-Bawerk). Las empresas invertirán entonces en bienes de equipo más allá de si la tasa monetaria fuese igual a la real. Empieza un procedo de inflación acumulativa y por otra se distorsiona la estructura temporal de la producción. Pero cuando los bancos llegan al limite y la tasa monetaria es igual a la real la inversión sufre pérdidas, los booms terminen en liquidación y eso acarrea depresión.   ( la teoría fue esquematizada por von Mises). Otros monetaristas son Hayek, Hawtrey y Fisher.

 

Los ciclos detectados son 1849-1872, 1872-1891.

xxxxxxxxxxxxxxxx
“La sociedad opulenta”, de John Kenneth Galbraith (1957)

 

Sociología, sociedad de consumo, estructura económica

 

Resumen, comentarios y anotaciones por E.V.Pita (2011)

 

Título: “La sociedad opulenta”

Titulo original: “The affluent society”

Autor: John Kenneth Galbraith

Fecha de publicación: 1957

 

Valoración personal: el libro está escrito en un lenguaje llano y comprensible, y es muy ameno. Explica cosas que todavía vemos 50 años después en relación a los recortes sociales para reducir el déficit público. Se anticipa a las doctrinas monetaristas de Milton Friedman que prevalecerán entre 1980 y 2008.

 

Resumen: Galbraith observa en los años 50 que hasta los conservadores han abrazado la doctrina keynesiana de un estado que gasta en servicios públicos y estimula la demanda, la producción y el consumo. El problema es que los conservadores no protestan por la subida de impuestos porque el Estado se gasta el dinero en armas para proteger a los más ricos de la amenaza comunista. Guerras como la de Corea, o la futura de Vietnam, movilizaron millones de dólares del sector público, lo que no deja de ser pura doctrina keynesiana [nota del lector: es la misma receta keynesiana que aplicó la Alemania totalitaria entre 1933 y 1939 para reducir el paro mediante un programa de rearme y construcción de autopistas].

 

Sin embargo, Galbraith considera que ese gasto en armas podría dedicarse a mejorar las escuelas públicas o la sanidad, porque en el país hay muchas bolsas de pobreza que no han sido eliminadas. “La gente cree que es una cuestión de si son blancos o negros, diferencias difíciles de arreglar, pero nadie piensa en que la solución es hacer una buena escuela”, dice. [Nota del lector: últimamente, las propuestas de los recortes fiscales siempre inciden en la sanidad o la educación, raramente en el gasto militar. Galbraith considera que los altos costes armamentísticos que gasta el Estado, con el consiguiente aumento de impuestos, son aceptados por los ricos porque sirve para defender su sistema de libre mercado de otros].

 

En los primeros capítulos de la obra, Galbraith analiza a los clásicos Adam Smith, Ricardo y Malthus y su explicación de la pobreza. Smith explica que la libre competencia es mejor que el control del Estado porque el mercado fija los precios reales y permite una distribución más racional de los recursos. Esta idea la aplica Ricardo a los salarios, que afirma que la ley de la oferta y la demanda hará bajar el salario del trabajador hasta el límite de subsistencia, lo que se ha denominado la Ley de Bronce de los salarios. O sea, ganar lo justo para vivir y un poco más para mantener a la familia. Por su parte, Smith explica que el crecimiento económico conllevará un aumento de la población, lo que volverá a ajustar los precios. Otros añaden que puesto que hay que maximizar el beneficio para formar capital y reinvertirlo, los salarios deben ir a la baja.

Y Malthus advierte que el crecimiento exponencial de la población no se compagina con la producción alimentaria y, por tanto, el mundo está condenado al hambre. Galbraith explica que los economistas clásicos contagiaron su pesimismo a todo el siglo XIX al creer que no hay salida para la pobreza y suponiendo que la riqueza generada por los formadores de capital se extendería al resto de la población por filtración.

Lo que ha ocurrido, según Galbraith, es que no se cumplíó la ley de bronce por tres motivos: porque los trabajadores que podían aportar un rendimiento marginal, aportar algo nuevo a la empresa, mejoraron su salario porque la empresa les reconoció sus costes de formación. Y, en todo caso, siempre habría un competidor dispuesto a contratar a un trabajador que va a producir más de lo que cuesta.

En segundo lugar, los que eran incompetentes y su producción era baja, fueron despedidos, y ocuparon puestos en la economía sumergida o fuera del mercado. Un tercer motivo fue que era necesario que los trabajadores se reprodujesen porque si no, al cabo de una generación, quedarían extinguidos, motivo por el cual los salarios tenían que haber aumentado hasta el punto de permitir criar a un hijo. Estas fueron las razones por las que los salarios se mantuvieron siempre por encima del nivel de subsistencia y la ley de bronce.

Lo que lamenta Galbraith es que a ningún economista clásico, que fueron quienes mejor interpretaron el mundo en que vivían, se le ocurrise dar una solución para reducir la pobreza, algo que consideraban inevitable.

Respecto a Veber y su libro sobre “Teoría sobre la clase ociosa”, Galbraith le critica que se limita a describir como los más afortunados despilfarran esos beneficios que tanto ha costado acumular y que se supone que iban destinados a la inversión.

 

Otro clásico siniestro es Spencer, el que aplicó el darwinismo social a sus teorías de que solo sobreviven las empresas más fuertes y los trabajadores más competentes. Los negligentes y las empresas sin inicitiava serán inexorablemente barridas del mercado. No se debe alimentar con limosnas a los pobres porque eso es subvencionar la pereza. Los pobres también forman parte del sistema que no debe ser alterado. Los herederos de las grandes fortunas tienen derecho a ellas porque han heredado los genes triunfantes de sus padres. Galtbraith lamenta que la teoría de la economía clásica haya sido tan despiadada porque la realidad ha mostrado otra cara: monopolios que alteran el mercado, y personas compasivas que han fomentado políticas públicas de ayuda social a los más desfavorecidos.

 

En el capítulo 6 dedicado a Karl Marx, Galbraith reconoce su gran influencia como economista porque interpretó la economía de su tiempo desde distintos puntos de vista: imperialismo, mercado, lucha de clases, Estado… Galbraith comenta que Marx supo prever los monopolios y las depresiones economicas, aunque esta última no llegó a poder estudiarla con detenimiento. Sin embargo, aclara que sus estudios no pueden ser tomados como un dogma ya que si bien acertó en su época eso no quiere decir que lo vaya a hacer en el futuro, algo que les cuesta entender a sus más ortodoxos seguidores.

Hay algo que llama la atencion en Marx: este critica a Ricardo que vea inevitable que haya un ejército de parados expulsados del mercado. La solución es evidente: que el Estado cree puestos de trabajo, algo que luego pondría de actualidad Keynes.

Marx también anticipa una revolución que cambiará las clases dirigentes. Galbraith responde que Marx siempre fue un teórico que llevaba mucha ira dentro.

 

En el capítulo 7 sobre la desigualdad de la renta, Galbraith se pregunta por qué ningún pensador clásico ni actual se ha esforzado en buscar fórmulas para redistribuir la renta. Casualmente, la mayoría de las teorías se esfuerzan en explicar por qué es  buena la desigualdad, porque así maximiza los estímulos para mejorar y competir y dar todo de si. Cuando a alguien se le ocurre la idea de subir los impuestos a los ricos, siempre aparecen teorías que prueban que eso sería contraproducente para todos porque es bueno que una clase acapare el capital y el ahorro para invertir, etc… Galbraith sospecha que lo que hay detrás de estas teorías es la vulgar realidad de que a nadie le gusta desprenderse de su dinero.

Galbraith indaga en las políticas redistributivas de la renta y recuerda que un pais como Noruega, bastante igualitario, goza de una alta renta media mientras que Oriente Medio, la zona más desigual, está lastrado por la miseria. No se cree la teoría de que la acaparaciòn de capital en pocas manos beneficia a todos. Y también examina los salarios y su evolución entre 1900 y 1960. También estudia la concentración de la riqueza entre los más ricos y el porcentaje de pobres a lo largo de los años.

[Nota del lector: la redistribución de la renta es un concepto clave porque es un indicador de cómo se reparten los impuestos; si se dedican a eliminar la pobreza y aumentar el nivel de vida de la población o se gasta en otros asuntos que no mejoran la situación económica de los contribuyentes]

 

Posteriormente, en el capítulo 8, Galbraith examina las razones que han llevado a implantar la seguridad social en muchos países. La principal razón es que las sociedades industriales avanzadas generan riesgos de alto desempleo o de obsolescencia técnica. Las empresas buscan seguridad mediante estudios de mercado e invierten en publicidad para asegurar sus ventas y compiten para no ser superadas técnicamente por novedosas innovaciones. Y los empleados reclaman seguros de desempleo por indemnizaciones por despido para mitigar el riesgo de acabar en la calle y no ingresar dinero. Tras la Gran Depresión, entre 1933 y 1938, los gobiernos se dieron cuenta de que los electores acogían muy favorablemente las políticas de seguridad social porque todos tenían algo que perder en un clima de incertidumbre y riesgo. [ nota del lector: justo lo contrario que en 2008-2012 donde el riesgo vuelve a estar presente].

Galbraith dice que Ford no tenía nada que perder al construir un coche barato pero que su nieto sería un manirroto si se arriesgase con una aventura similar.

Y como dice Galbraith, en los años 50 se pensaba que la aplicación de las recetas keynesianas suavizaron o eliminaron para siempre los efectos adversos de los ciclos económicos de producción y recesión. [nota del lector: los ciclos volvieron a ser una pesadilla a partir de los años 90, cuando se cuestionaron las recetas de Keynes].

 

Los críticos de la protección social sostienen que el progreso tiene un doble estímulo: el éxito y el garrote (quedarse en paro, arruinarse). Dicen que los agricultores europeos, cebados con subvenciones y asegurados, tienen miedo a competir en precios, panorama que no estimula la producción. Según ellos, la inseguridad económica se supera mediante mejoras tecnológicas. Sin embargo, Galbraith replica que la eliminación o reducción de la incertidumbre ha disparado la producción. El conflicto entre progreso y seguridad ya no existe en los años 50 y 60 del siglo XX.El autor también cuestiona las criticas que dicen que la cobertura de paro genera trabajadores perezosos o aprovechados pero este tipo de ociosidad también se da en la universidad y, sobre todo, dice Galbraith, entre los altos directivos de las empresas.

El escritor advierte que lo peor para la producción es caer en una depresión económica aunque sea ligera pues una leve disminución respecto al anterior ejercicio aboca a millones de empleados al paro forzoso. En un párrafo clave del libro, Galbraith recuerda el argumento keynesiano de que el subsidio del paro o la pensión de vejez también contribuye a sostener la producción. Los mismos efectos producen los subsidios a la agricultura o los gastos sociales. Dice que una alta producción beneficia a todos porque da seguridad económica y, por tanto, no deben permitirse las recesiones ni exponer a alguna gente al paro forzoso. Por eso, dice, las antiguas preocupaciones por la igualdad, la seguridad y la productividad se han reducido a una sola preocupación por la productividad y la producción. Pero de aquí surge una paradoja por la preocupación por la producción a metida que esta crece.

 

En el capítulo 9, sobre la importancia de la producción de bienes, ya que con ella se mide la prosperidad de un país. A pesar de las quejas sobre la falta de espiritualidad, la producción sigue presente en las mentes. La producción se aunenta mediante cinco maneras: eliminando la ociosidad de los recursos disponibles, mayor eficiencia en la combinación de trabajo y capital, aumentando la oferta de trabajo y la de capital, y con innovaciones técnicas. Pero de estos cinco métodos, los economistas solo se concentran en aumentar uno o de pasada dos o tres. Raramente se concentran los esfuerzos en invertir en innovaciones técnicas o está mal repartida, con mejoras en las grandes industrias del petróleo o motor pero otras, pymes de construcción o textil, que apenas invierten. Nadie da importancia a que algunas industrias no innoven.

Galbraith llama la atención sobre el distinto rasero con que se considera la producción. Si es privada, nadie cuestiona que esta sea eficiente y de calidad mientras que si es pública, siempre flota la duda sobre su calidad cuando no tiene por qué ser así. Le parece una percepción interesada para desprestigiar lo público y ensalzar cualquier producto que sea fabricado por el sector privado. [ nota del lector: diversos autores han estudiado la privatización del ferrocarril en Inglaterra durante el Gobierno de Thatcher y se vio que la gestión privada tampoco era más eficiente que la pública y en caso de pérdidas, el Estado acudía al rescate porque el tren es un servicio esencial]. Pero lo que interpreta Galbraith es que estos ataques tienen como objetivo reducir los niveles de tributación y pagar menos impuestos.

 

Lo que viene a decir Galbraith en ese capítulo es que nadie debe olvidar que la producción también contribuye a aumentar la producción total, lo que aporta un crecimiento adicional de la producción es lo que actualmente se toma como referencia para evaluar la marcha de la economía de un país. [ nota del lector: hasta el momento Galbraith no menciona específicamente el PIB, que hoy en día determina la fortaleza económica de un país]. Además, señala que la producción no es ni mucho menos eficiente y que todavía se puede subir varios puntos con una mejor estrategia para distribuir los recursos, algunos de los cuales quedan ociosos. Pero esto no se hace ni se persigue de una forma total ni racional por unas razones que Galbraith expone en el resto de su libro. Cree que existe un gran mito respecto a la demanda de bienes y que no nos damos cuenta de necesidades que no tenemos mientras que damos importancia a cosas que tenemos pero que es producción marginal y superflua.

 

En el capítulo 10, examina los imperativos de la demanda del consumidor. Según Galbraith la elevada producción ha garantizado una seguridad económica pero Galbraith destaca que esa producción no tiene por qué estar relacionada con la reducción de la desigualdad o el aumento del empleo. La urgencia es satisfacer las demandas del consumidor. Si antes las personas tenían interés es proveerse de alimentos, casa y vestido ahora la preocupación es tener coches más elegantes, vestidos más románticos o diversiones más sofisticadas. La moderna economía trata de abastecer eses deseos tan terrenales. Pero Galbraith dice que la teoría que defiende esos deseos de consumo y la producción que los fabrica quizás esté bien vista pero “es ilógica y descocada hasta extremos que llegan a ser peligrosos”.

 

Galbraith analiza la teoría de la demanda del consumidor (y la satisfacción de sus deseos más urgentes y luego los secundarios) y para ello retoma la definición de Adam Smith sobre valor de uso y de cambio. El agua tiene un alto valor de uso y el diamante ninguno pero las piedras preciosas son mucho más escasas que el agua y por tanto su precio es mayor, lo mismo que la satisfacción del comprador. Galbraith cree que la distinción fue finalmente aclarada por los economistas Menger, Jevons y Bates Clark a través de la utilidad de la utilidad marginal decreciente y que hace decrecer la producción en condiciones de abundancia creciente. Una vez que el abastastecimiento de pan llegó a todo el mundo, las preocupaciones de consumo se volvieron menos urgentes. Galbraith dice que esta es una teoría clave de la economía pero que, en el siglo XX, fue “convenientemente” olvidada porque científicamente no era posible asegurar que la satisfacción estaría completamente cubierta algún día y porque tal concepto contradecía el paradigma que abogaba por un consumo sin límites.

Galbraith dice que hay unas necesidades urgentes, como comer, y otras secundarias como ir al hipódromo una vez por semana. Las segundas solo son cubiertas con una combinación de las urgentes (renuncias a más calorías para gastar el dinero en el cine). Para Keynes, en sus Essays, era fácil en 1930 cubrir las necesidades básicas y resolver el problema económico. [ nota del lector: en 2012, en el libro Repensar la Pobreza, los autores descubren lo mismo: que un pobre que gana 1 dólar al día si gana un poco más no destina ese dinero a comer màs sino a ocio o bebida].

 

Capítulo 11

 

Galbraith dice que afirmar que repugna al sentido común que las necesidades no se hacen menos urgentes al aumentar el abastecimiento básico. Y lo que no se puede hacer es crear necesidades artificiales o crear otras nuevas con el único propósito de que la producción crezca más. La producción viene a crear un vacío que ella misma ha creado. Se trataría de un tipo de economía funciona como una noria impulsada por una ardilla. Se pregunta si es necesario un producto que necesita ser promocionado con millones para venderse. No hace falta publicidad para venderle comida a un hambriento pero sí para promocionar una marca de cereales del desayuno.

Ve una relación con “efecto dependencia” entre la producción y una demanda que ya no se basa en necesidades reales sino que es alimentada por un consumo avivado por la publicidad. Dice Galbraith que ahora da igual que la producción sea alta para que haya mayor bienestar porque las necesidades a satisfacer también son mayores.

Galbraith recuerda que en el cspítulo 8 habló de que lo importante del crecimiento de la producción es que genera empleo. El consumo es instigado para elevar la demanda e incrementar la producción lo que quiere decir que si no hubiese publicidad el aumento de demanda sería cero. O sea, que la utilidad marginal del producto agregado actual menos la publicidad y la técnica de ventas es cero. El sistema consumista de la sociedad opulenta de los años 50 estaba afianzado en unas “raíces tortuosas”. Termina con esta frase: “creo que se ha roto el lazo que nos ataba a la obra de Ricardo y nos enfrentamos con la economía de la opulencia propia del mundo en que vivimos”.

 

 

 

(el resumen continuará en fechas próximas)
xxxxxxxxxxxxxxxx
“La Tercera Ola”, de Alvin Toffler. (1980)

 

Sociología, sociología industrial, cambio social

 

Autor del resumen y comentarios: E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

 

Título: “La Tercera Ola”

Titulo original: “The Third Wave”

Fecha: 1980

Autor: Alvin Toffler

 

Editorial: Biblioteca de Divulgación Científica

 

Introdución: La Tercera Ola es uno de los libros más influentes en China, actualmente. Escrito hace 30 años, anticipó la producción de productos personalizados a la cara, algo opuesto a la sociedad de masas y productos standard en cadena y educación homogénea. Anticipó la creación de puestos de trabajo fuera de la oficina. En suma, es la antesala de la actual sociedad de Internet y del concepto de prosumidor (hacer una fotografía digital, retocarla con tu programa de Photosop casero e imprimirla en tu impresora, trabajos que antes ocupaban a tres especialistas; la filosofía de Ikea).

 

ÍNDICE

Un entrechocar de olas

1) Superlucha

 

La segunda ola

2) La arquitectura de la civilización

3) La cuña invisible

4) Infringiendo el código

5) Los técnicos del poder

6) El esquema oculto

7) Un frenesí de naciones

8) El impulso imperial

9) Indusrealidad

10) Coda: el borbotón

 

La tercera ola

 

11) La nueva síntesis

12) Las cumbres dominantes

13) La desmasificacion de los medios de comunicación

14) El entorno inteligente

15) Más allá de la produción en serie

16) El hogar electrónico

17) Familias del futuro

18) La crisis de identidad de la corporación

19) Descifrando las reglas

20) El resugimiento del prosumidor

21) El torbellino mental

22) El fraccionamiento de la nación

23) Gandhi con satélites

24) Coda: la gran confluencia

 

Conclusión

25) La nueva psicoesfera

26) La personalidad del futuro

27) El mausoleo político

28) Democracia del siglo XXI

 

 

“El mundo no se ha extraviado en la insania, bajo el tumulto y el estrépito de acontecimientos aparentemente desprovistos de sentido, yace una sorprendente pauta, potencialmente llena de esperanza”. Alvin Toffler escribe estas líneas tras las crisis del petróleo de 1973 y 1979, castigadas por una alta inflación y la escalada de terrorismo en Oriente Medio. Y añade: “La Tercera Ola es para los que creen que la historia humana, lejos de concluir, no ha hecho sino empezar”.[Nota del lector: Fukuyama escribió en esa misma década “El fin de la historia”]

 

Esta es la visión de Toffler:  Muchos cambios actuales (quiebra de la familia nuclear, crisis mundial de la energía, incremento del horario flexible y movimientos separatistas) no son indepedientes entre sí. No son fruto del azar. Son fruto de la muerte del industrialismo y el nacimiento de una nueva civilización, totalmente revolucionaria y confía en que sea más sana y democrática.

 

[Notas del lector: ¿muerte del industrialismo? Quizás en Occidente, pero no en China ni en los países emergentes / La nueva civilización de la que habla, si es la de Internet, no parece haber traído más democracia a los que ya la tenían sino una merma de derechos laborales en aras de la competitividad].

 

Describe la agonizante civilización industrial como “tecnosfera”, “sociosfera”, “infosfera” y “energosfera”, que tienen relación con la “biosfera” y “psicosfera”. Además, una civilización hace uso de la “superideología” para explicar la realidad y justificar su existencia.

 

[Nota del lector: la “superideología”de Toffler recuerda conceptos de Marx, la superestructura, y Freud, el superyo]

Las olas de cambio chocan entre sí y eso conlleva luchas por hacerse con el poder y otros conflictos.

 

Parte 1 / Un entrechocar

Capítulo 1. Superlucha /

Toffler describe las tres olas que cambiaron la historia de la Humanidad y sepultaron culturas o civilizaciones anteriores.

 

-Primera Ola: hace 10.000 años, invención de la agricultura.

Tardó miles de años en desplegarse.

 

-Segunda Ola: Siglo XVIII: revolución industrial.

Tardó 300 años.

 

-Tercera Ola: 1980.

Tardará unas décadas en implantarse.

Los teóricos la denominan Era Espacial, Era de la Información, Era Electrónica o Aldea Global, Era Tecnotrónica (Zbigniew Brezinski), Sociedad Postindustrial (Daniel Bell), Revolución Cientificotecnológica (futuristas soviéticos), Sociedad Superindustrial (Toffler). Pero ningún término es adecuado.

 

Toffler dice que la Tercera Ola trae una nueva vida:

-Fuentes de energía diversificadas y renovables

-Métodos de producción que hacen anticuadas las cadenas de montaje

-Familias no nucleares

-Nueva institución llamada “hogar electrónico”.

-Escuelas y corporaciones radicalmente modificadas.

-Nuevo código de conducta.

-Más allá de la uniformización, la sincronización y la centralización.

-Más allá de la concentración de energía, dinero y poder.

 

[Nota del lector: pues en el 2012, da la impresión de que ha ocurrido justo lo contrario y que la Tercera Ola fue neutralizada y el status quo de La Segunda Ola volvió a su cauce]

 

Efectos de la Tercera Ola al desafiar a la Segunda Ola

-Derribará burocracias

-Reducirá el papel de la nación-Estado

-Dará nacimiento a economías semiautónomas en un mundo postimperialista.

-Exige Gobiernos más sencillos, más eficaces y más democráticos.

-La civilización de la Tercera Ola tiene sus modos de entender el tiempo, el espacio, la lógica y la causalidad.

-Dará origen a la economía del “Prosumidor”.

 

Pensamiento lineal: la gente y las estadísticas dan por sentado que, en el futuro, todo seguirá igual. Para otros, no hay futuro [Nota del lector: y todo terminará en un Gran Bum]. Ambas visiones [Nota del lector: la de Apolítpticos e Integrados, de Umberto Eco] conducen a la paralización de la imaginación y la voluntad, según el autor.

 

Según la “premisa revolucionaria” de Toffler todos los conflictos de los años 70 y 80 del siglo XX [nota del lector: los podemos hacer extensibles hasta el 2012] tiene explicación porque lo que vivimos son los choques entre la agonizante sociedad industrial y la revolucionaria sociedad postindustrial.

 

El primer gran choque entre olas a escala planetaria se produjo en el año 8.000 AC, hace 10.000 años, cuando los agricultores expulsaron a los cazadores-recolectores para ocupar los terrenos cultivables y construir sus aldeas. [Nota del lector: el libro “Armas, gérmenes y acero”, de Jared Diamond explica crudamente este proceso de expansión de los agricultores hacia el sur de África, Sur de Asia, Indonesia y Polinesia, y América]. Esta sociedad dominó el mundo hasta 1650-1750.

 

El segundo choque a gran escala se produjo en el siglo XVII cuando el naciente mundo industrial trató de sustituir a las sociedades feudales agrícolas. La segunda ola aún sigue a día de hoy extendiéndose con la construcción de acerías, fábricas de automóviles, ferrocarriles o procesadoras de alimentos. [Nota del lector: en el 2012, la industralización avanza por los países emergentes como China, Brasil o India, y en un futuro África]. En el tumultuoso siglo XIX, trabajadores y grandes capitalistas, así como las minorías, se hicieron con el poder y los puestos de trabajo que antes ostentaban terratenientes, religiosos y aristócratas, que se resistieron al cambio.

 

El punto de inflexión máximo fue 1955, año en que en Estados Unidos, el número de empleados de servicios superó al de trabajadores industriales y se generalizó el uso del computador, vuelos comerciales o la píldora para el control de la natalidad.

 

[Nota del lector: creo que aquí está la clave del libro: Toffler mira unas estadísticas, se da cuenta de que aumenta el sector terciario o de servicios y dice ¡Eureka, vivimos una revolución! La pregunta que nos debemos hacer es si el sector servicios forma parte de la economía industrial o no, si el turismo, financieros o los informáticos son meras subcategorías de la sociedad industrial, pero no me cabe duda de que forman parte de la sociedad capitalista, que sigue tan vigente como en 1750]

 

La Tercera Ola comenzó tras la Segunda Guerra Mundial “transformando todo cuanto tocaba”, según Toffler. La ola se había extendido en 1980 por Occidente y la Unión Soviética y en esas fechas todas las naciones de alta tecnología experimentan los efectos de colisión de las “anticuadas” economías y políticas de la Segunda Ola con las de Tercera Ola.

 

Por tanto: muchos países están recibiendo simultáneamente el impacto de dos o tres olas de cambio [nota del lector: por ejemplo, los cazadores-recolectores de Amazonia ven invandidas sus selvas por campesinos, mineros con maquinaria industrial e ¿Internet?].

 

Toffler dice: “Cuando una sociedad se ve asaltada por dos o más gigantescas olas de cambio y ninguna de ellas es claramente dominante, la imagen del futuro queda rota”. Así se explica contradicciones como que los progresistas ataquen los derechos de la mujer, la izquierda es partidaria de la centralización o antiecologista, otros son liberales en economía y conservadores en arte. Tras estas tensiones, contradicciones ideológicas hay “un orden oculto” que es el choque de olas y el “entrecruzamiento de corrientes” que se reflejanen actitudes sexualesy moralidad, estilos de vida o voto.

 

Toffler ve tres posiciones en el mundo actual en el mundo rico que crea la tensión política de 1980 y que llama la “superlucha”:

-Personas comprometidas con el mantenimiento del orden agonizante de la Segunda Ola (el mundo industrial) “Se pelean por ver quien ocupa una silla de cubierta en el Titanic que se hunde”, dice. Esta es la civilización que los reaccionarios de hoy de izquierdas o derechas tratan de preservar.

-Empeñadas en la construcción de un mañana diferente. Creen que los problemas de alimentación, energía, ecología, etc…no pueden resolverse en una sociedad industrial.

-Una confusa mezcla de las dos.

 

 

[Nota del lector: la teoría de Toffler explica satisfactoriamente las contradicciones entre izquierda y derecha, que a ojos del votante a veces parecen defender lo mismo, o de por qué se desintegran las familias extensas o nucleares. Pero me pregunto si realmente la revolución informática debe ser considerada una ola a gran escala como la revolución agrícola que arrasó todo a su paso o solo un subtipo de sociedad industrial, una evolución o reorganización de las fábricas hacia otros entornos productivos sin que cambie el sistema político. Creo que, en realidad, el sustrato esencial no varía. Después de todo, los “obreros” de Internet o Google son simplemente los ingenieros y especialistas que todos conocemos de las fábricas y oficinas del mundo industrial. Pero de lo que no me cabe la menor duda es que la sociedad industrial nació gracias a las bases implantadas por el capitalismo y, que yo sepa, Internet no ha hecho desaparecer el espíritu capitalista (bueno, hay que ver si Internet da dinero o no) aunque tras la crisis financiera de 2008- 2012, haya puesto en cuestión sus métodos poco éticos para obtener extraordinarios beneficios mediante el llamado capitalismo de casino. Por eso, creo que Toffler, en su introducción pasa por alto que esta no es una sociedad industrial sino capitalista y que los cambios sociales son una mera evolución del modo de organizar y producir, como lo fue en su día la cadena de montaje. En mi opinión, para hablar de Tercera Ola habría que hablar de una sociedad radicalmente distinta como cuando los cazadores-recolectores vieron por primera vez un poblado con templos sacerdotales y palacios, o los agricultores se toparon por primera vez con un tren o un coche y un político les pidió el voto. Obviamente, en los años 80, la analogía es cuando un obrero empezó a preguntar qué era eso de Internet pero la sociedad de Internet es esencialmente la misma que la industrial pues se basa en Parlamentos, partidos políticos y Facebook y Twitter (una manisfestación de la opinión pública). Se podría alegar que el Gobierno ahora es Mundial o Europeo, pero ello no es un cambio radical si se compara con el nuevo mundo que crearon la agricultura o la industria.]

 

[Nota del lector: al principio creía que la teoría de Toffler explicaba satisfactoriamente el desmoronamiento del Estado Industrial Soviético en 1989 (después de que se escribiese el libro). La URSS no era más que una versión extrema de un sistema de producción industrial cuyo uno capitalista era el Estado que implantaba una economía planificada y centralizada dirigida con un partido único y Parlamento (controlado). Teóricamente, la informática de la Tercera Ola habría permitido sobrevivir a un estado de economía planificada porque sus computadores podrian calcular en menor tiempo los distintos modelos económicos e implementarlos o modificarlos en tiempo real así como distribuir los productos a la población en función de la demanda. Quizás la revolución informática es lo que ha logrado que sobrevivan estados industriales de Estado como China, que ha reproducido una economía capitalista de la Segunda Ola].

 

A continuación, Toffler pasa a explicar qué cambios introdujo la Revolución Industrial.

 

 

Parte 2. La Segunda Ola

Capítulo 2. La arquitectura de la civilización

 

 

(continuará el resumen)

 

 

Libros mencionados:

The Civilizing Process (Norbert Elias): “Una ola de progresiva integración a lo largo de los siglos”.

 

The significance of the frontier in American History (Frederick Jackson, 1837): olas de pioneros del Oeste: pioneros, granjeros, comerciantes…
xxxxxxxxxxxxxxxxx
Título: “El beneficio es lo que cuenta. Neoliberalismo y orden global”, de Noam Chomsky (1999)

 

Sociología, globalización, relaciones internacionales, teoría política, economía política, liberalismo y neoliberalismo

 

Resumen, comentarios y anotaciones de E.V.Pita, licenciado de Derecho y Sociología

 

Ver resumen original y actualizado en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/08/el-beneficio-es-lo-que-cuenta.html

 

 

 

Texto del resumen original (acceso libre) en el siguiente link:

 

Título: “El beneficio es lo que cuenta. Neoliberalismo y orden global”

Título original: “Profit over people. Neoliberalism and global order”

 

Autor: Noam Chomsky

 

Fecha de publicación: 1999

 

Editorial en español: editorial Critica SL, ediciones de bolsillo

 

Texto de la contraportada:

 

“Noam Chomsky, el gran lingüista que se ha convertido en la conciencia del mundo desarrollado, nos ofrece en este libro una crítica frontal del neoliberalismo y del nuevo “orden global”; una crítica de la mitología del mercado, de la manipulación de la opinión pública a través de unos medios de información controlados por los intereses empresariales, del impacto oculto que ejercen entidades antidemocráticas como la Organización Mundial del Comercio o el aFondo Monetario Internacional; una crítica, en fin, de la forma en que las políticas neoliberales transfieren el poder de decidir cuestiones que nos conciernen a todos a manos de ” tiranías privadas que operan en secreto y sin control público.

Con estas amenazas, Chomsky propone la participación activa de todos, la movilización de las organizaciones populares de base, de los sindicatos, de los grupos ecologistas y defensores de los derechos humanos… Propone, en suma, la recuperación de una democracia entendida como un sistema global, no sólo como un mercado global, que defienda los derechos de todos, no sólo como consumidores, sino como ciudadanos.

 

ÍNDICE

 

1. Neoliberalismo y orden global.

 

2. Consentimiento sin consentimiento: la uniformización de la opinión pública

 

3. La pasión de los mercados libres

4. Democracia de mercado y orden neoliberal: doctrinas y realidades

 

5. El levantamiento zapatista

 

6. “El arma decisiva”

 

7. “Hordas de vigilantes”

 

………………

 

Comentarios previos:

 

El libro fue escrito antes del 11-S y de la crisis económica de 2008-2014 pero anticipa las claves sobre el futuro debate sobre el neoliberalismo y sus recetas. Quienes hayan leído ya a Naomi Klein, Krugman, Stiglitz o Graeber encontrarán en estas páginas lugares comunes como la instauración del libre mercado en el Chile de 1973, el llamado “Consenso de Washington” o el proteccionismo sobre poductos africanos.

Desde el punto de vista de la teoría económica, lo más interesante del libro es que aporta una visión critica sobre la deficiente aplicación de la teoría del libre mercado y de las teorías de Adam Smith.

Lo más interesante es la breve cronología que hace sobre estos incumplimientos: en el siglo XVIII Inglaterra impuso trabas proteccionistas al textil de India a la vez que colocaba en ese país sus prendas manufacturadas. Sólo en 1850, adoptó el librecambismo. Otra infracción fue la reducción del precio del algodón en Estados Unidos durante la esclavitud (era una competencia desleal por la caída a cero de los salarios). En el siglo XX, las barreras proteccionistas se han impuesto a Africa a la vez que Europa subvenciona a sus agricultores. Es novedoso el pasaje donde dice que Reagan subvencionó a muchas empresas mientras predicaba reducción de lo público. El Estado también ha subvencionado grandes inversiones en aeronáutica que la iniciativa privada no podría afrontar por sí mismo y por el alto riesgo de la inversión ( Sobre esto, es recomendable la lectura de “La sociedad opulenta” de Galbraith). En definitiva, la lógica pura de libre competencia y mercado solo se aplica a los países más débiles económicamente con la promesa de futuras recompensas en forma de crecimiento económico. Así l lo viene a decir el autor.

El Consenso de Washington ya ha sido explicado por otros autores pero Chomsky debe ser de los primeros por la fecha de públicación del libro.

 

Introducción

 

En la introducción, Chomsky critica que republicanos y demócratas tengan programas parecidos y que cualquier iniciativa que pueda suscitar el interés del ciudadano es bloqueada. Los debates, en un parlamento neoliberal, recuerdan a los del Politburó, comenta McChesney en la introducción.

Las sociedades se vuelven apolíticas mientras los medios de comunicacion y los adeptos captan las alabanzas.

Chomsky desmitifica la competitividad del libre mercado al decir que está dominada por grandes corporaciones que piden al Estado que les ayude y a la vez no quieren pagar impuestos. La Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) imponen a acuerdos a las naciones menos favorecidas.

Según McChesney el orden neoliberal ha causado crisis en Asia, Europa y América, sociedades que viven en confusión, y “se esperan tremendos trastornos para los próximos años”.

 

Capitulo 1

Explica el consenso de Washintong cuyos arquitectos son las grandes corporaciones que, según Chomsky, controlan la mayor parte de la economía y pueden modelar la política mundial para que lógicamente favorezca sus intereses. Según documentos que maneja Chomsky, tras la Segunda Guerra Mundial se acordó impedir regímenes radicales y nacionalistas que quieren mejorar el nivel de vida de las masas.

El punto de inflexión fue 1971 cuando Nixon desmanteló el sistema económico mundial vinculado a la economía real y se desregularizaron las finanzas. En 1995, el 95 % del capital era especulativo. Hace 20 años ya se advirtió que el proceso podía conducir a una Economia de bajo crecimiento y bajos salarios, sin que se tomasen medidas.

Las “malas ideas” aplicadas a países periféricos suelen ser “buenas” para los inversores, dice Chomsky. Este añade que no está claro, como dice Krugman, como se produce el desarrollo y crecimiento económico.

Po otra parte, hay beneficios récord pero bajas nóminas.

Chomsky culpa a Inglaterra y Estados Unidos de hacer fracasar la industrialización en sus colonias o los patios traseros o impedir su desarrollo democrático.

Otro aspecto es que el libre mercado no funciona con grandes compañías como las fabricantes aéreas que necesitan el apoyo estatal para ser rentables. Reagan también interfirió en el mercado para dar subvenciones o convertir el país al proteccionismo.

Chomsky lo resume así: “las doctrinas aprobadas se elaboran y emplean por razones de poder y beneficio. Los “experimentos” contemporáneos siguen una pauta conocida cuando adoptan la forma de socialismo para los ricos dentro del sistema de mercantilismo a escala mundial de las empresas, en la que el comercio consiste en una medida sustancial en transacciones manejadas desde la dirección central dentro de cada una de las sociedades, inmensas instituciones vinculadas a sus competidores por alianzas estratégicas, todas ellas tiránicas en estructura interna, pensadas para socavar la toma democrática de decisiones y para salvaguardar a los señores de la disciplina de mercado. Los pobres e indefensos son los adoctrinados en estas estrictas teorías”.

Chomsky recuerda que Smith describió la división del trabajo pero también sus efectos inhumanos, mientras que Tocqueville, Jefferson o Smith advirtieron del problema de la desigualdad.

 

Capítulo 2

 

Chomsky examina las formas de gobernar sin el consentimiento de los gobernados, a través de la creación de una opinión pública. Fue Giddings el que ideó el consentimiento sin consentimiento. En el siglo XX, eso dio pie a derrocamientos de gobiernos electos en nombre de la “libertad”. Generalmente, lo que ocurrió fue que los beneficiados “se lo quedaron todo y no dejaron nada para los demás”. Luego, se pasó al modelado de las masas mediante la propaganda.

 

xxxxxxxxxxxxxxx
Resumen de: “La frontera del éxito”, de Malcolm Gladwell (2000)

 

Sociología, psicología social, sociedad de consumo de masas, publicidad, fenómenos virales, teoría de la comunicación, información viral

 

Comentarios y resumen por E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

 

El texto del resumen original y actualizado está en el siguiente link:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/12/la-frontera-del-exito-de-malcolm.html

 

Título: “La frontera del éxito”

Subtítulo: “El punto clave para que “cualquier cosa” se convierta en un fenómeno de masas”

Título original: “The tipping point”

 

Fecha de publicación: 2000

 

Editorial en español: Espasa

 

Texto de la contraportada:

 

“La frontera del éxito es una obra brillante y revolucionaria que ha ocupado los primeros puestos en las listas de ventas de Estados Unidos. Con ella se analiza cúal es el punto clave para que “cualquier cosa” se convierta en un fenómeno de masas. Su autor, Malcolm Gladwell, presenta a los personajes que extienden las nuevas ideas, los creadores naturales del boca a boca. Examina las tendencias de la moda, programas infantiles de televisión, la conducta de los fumadores y hasta la publicidad directa, con el fin de encontrar las pistas para hacer contagiosa cualquier idea.

Y en ese punto clave en que comienzan a extenderse ya desbordados los límites de las epidemias “sociales” es para, Gladwell, donde se encuentra la frontera del éxito”.

 

Biografía del autor (2000)

Malcolm Gladwell ha publicado artículos sobre economía y ciencia en el Washington Post. Actualmente, es uno de los redactores de The New Yorker.

 

Reseña

En esta obra analiza por qué los cambios más profundos de nuestra sociedad responden muy a menudo a acontecimientos inesperados. Según su teoría, las nuevas ideas y los nuevos comportamientos, mensajes y productos suelen extenderse como una epidemia. ¿Cómo se convierte un novelista desconocido en un escritor de éxito? ¿Qué hace que un programa de televisión como Barrio Sésamo consiga ayudar a los niños a aprender a leer? Estos son algunos ejemplos de epidemias “sociales”.

 

ÍNDICE

 

1. Las tres leyes de toda epidemia

-Ley de los especiales

-El factor del gancho

-El poder del contexto

 

2. La ley de los especiales: conectores, “mavens” y los vendedores natos.

 

3. El factor del gancho: Barrio Sésamo, Blue scenes y el virus educativo

 

4. El poder del contexto (primera parte)

-Benie Goetz y la ascensión y caída del crimen en la ciudad de Nueva York.

 

5. El poder del contexto (segunda parte)

-El número mágico 150

 

6. Estudio de casos (primera parte):

-Rumores, zapatos de lona y el poder de la traducción.

7. Estudio de casos (segunda parte):

-Suicidio, tabaco y la búsqueda del cigarrillo no adictivo.

 

8. Conclusión: concentrarse, comprobar y tener fe.

 

…………………………………

 

Comentarios y resumen.

 

El autor viene a ser un pionero en el estudio de los fenómenos virales, esas noticias sorpresivas que marcan tendencia y que tan de moda se han puesto con las redes sociales, especialmente con Twitter. También aporta una explicación sobre la caída del crimen en Nueva York (aunque es la primera que siempre se dijo: la tolerancia cero con las pequeñas faltas). Y explica el éxito de Barrio Sésamo y otros programas por sus fórmulas repetitivas hasta la saciedad.

 

Entiende que el éxito proviene de una epidemia que hace que la gente compre un producto y no otro. ¿Por qué ese precisamente? Porque es lo que se ponen la gente “especial” y el gancho. La teoría de los “especiales” se basa en que existen unos individuos que marcan tendencia y que son copiados inmediatamente por miles de personas. Un ejemplo, sería el de la líder de las Spice Girls y esposa de David Beckam, que tiene millones de seguidores que la consideran como una persona “a la última”. Lo que ella lleva será lo que se llevará esa temporada. El mismo caso se aplica para los “vendedores natos”, gente que sabe conectar con su público. Esto suele suceder con los escritores de éxito, cuando dan con un tema que interesa al público por motivos desconocidos y que usan el libro como excusa para reunirse, charlar, debatir o reafirmarse en sus creencias. Las editoriales avispadas enseguida organizan clubs de lectura, conferencias por todo el país para disparar las ventas de un libro que, aparentemente, no tenía garantías de éxito y que sin embargo se vende como churros.

 

Por tanto, una de las claves para generar una epidemia consumidora son los “mavers” o pequeños líderes que marcan las tendencias de moda. Pero no son personas cualquiera sino gente que se mueve en círculos clave y está en sectores punteros. Esta avanzadilla ha atraído la atención de los cazadores de moda. Cuando localizan a uno de estos “mavers”, saben la ropa que se llevará ese año, porque los demás les van a copiar, y se ponen a fabricarla. Han descubierto cuál será la “tendencia” para ese año. Es decir, más que ser líderes son “los primeros indicios” de la moda que se llevará.

 

El autor también investiga el éxito del programa Barrio Sésamo y Blue Scene, que se basan en la repetición. El éxito fue imprevisto cuando uno de los productores lanzó un programa para niños que repetía exactamente el mismo contenido durante una semana entera, todos los días lo mismo, de forma que los pequeños aprendían las respuestas a las preguntas que hacían los muñecos. Lo que subyace detrás es que de un solo vistazo no se puede asimilar los nuevos contenidos de un programa, hay que repetirlos sucesivas veces para que el pequeño espectador lo entienda, asimile y responda sin aburrirse.

 

Respecto a la reducción del crimen de Nueva York es un clásico y parece estar relacionado con la “anomia” o el “descontrol” de la sociedad aunque él lo denomina “el poder del contexto”. El ejemplo más sencillo son los grafitis que manchan el Metro. La situación explotó en los años 80 cuando un pasajero anónimo de Metro fue asaltado por unos pandilleros adolescentes que le molestaron en su asiento y él sacó una pistola y les disparó para responder a las injurias. A uno lo dejó parapléjico de por vida tras dispararle una segunda vez cuando ya estaba indefenso. El pistolero fue aclamado por la prensa y ciudadanos como un héroe porque estaban hartos del bandolerismo en la ciudad. Lo cierto, es que no había ley en el metro porque la gente se colaba, hacían grafitis en los vagones, no había seguridad… La gente lo había asumido como normal. Lo que hizo el Ayuntamiento de Nueva York no fue poner más patrullas sino aplicar la “tolerancia cero” y meter tres días en el calabozo al que se colaba o pintaba grafitis. Eran tres días que no delinquían. A los que pillaban pintando vagones les dejaban terminar su “obra” y luego les obligaban a limpiarlo todo, con lo que desmotivaron a los artistas urbanos. De repente, la gente vio que los vagones volvían a estar limpios y que te cobraban por entrar en el metro, la situación de “anomia” desapareció y volvió a la normalidad. Los índices de delincuencia cayeron. Hay explicaciones alternativas como el hecho de que en los años 90 llegase una época de prosperidad o que los pandilleros se hiciesen mayores y encontrasen trabajo, pero Gladwell cree que son interpretaciones parciales que no explican bien el desplome de la delincuencia.

 

El número mágico 150 sienta las bases de cómo funcionan las redes sociales. Si a cualquier persona le preguntan cúantos amigos tiene en Facebook, dirá unos 150 de media. No es casualidad. Es el número de integrantes de una tribu, un residuo fósil de nuestro pasado comunitario en el que todos los vecinos de la aldea se conocían entre sí. Ese es el motivo, dice Gladwell por el que las empresas funcionan bien cuando son 150 personas y son un descontrol si se supera ese número. No solo las empresas, sino las legiones (centurias) y otras unidades militares han acabado por incluir a 150 personas bajo un único mando para evitar que se conviertan en un órgano disfuncional donde nadie se conoce entre sí.

 

Respecto al ejemplo de los zapatos de lona, las empresas avispadas se dedican a observar a los jóvenes que marcan tendencia para adivinar lo que se llevará la próxima temporada. Si aciertan, se forran. Es lo que ahora hacen muchos bloggers y tuiteros, que saben conectar o están en la pomadilla de lo que se cuece en moda, ropa deportiva, joyas…

 

Finalmente, estudia otros casos prácticos que se aplican a epidemias malignas como el suicidio (estudió un caso en Indonesia que funcionaba por imitación y en el que hasta los niños jugaban a ello). También estudió el caso del tabaco, sobre todo en adolescentes y de cómo la clave está en la capacidad de soportar los índices de nicotina (baja capacidad en los fumadores esporádicos o no fumadores, y alta en los empedernidos, por lo que estos necesitan fumar más para que el organismo diga basta). Los expertos han tratado de reducir esa baja capacidad con parches de nicotina y otras soluciones.

 

Termina el libro con una alusión a una mujer afroamericana que buscaba ayuda contra el cáncer de mama en las iglesias. Tras numerosas conversaciones, un día encontró una buena solución para sensibilizar a las mujeres para que se sometiesen a una consulta preventiva y la difundió con gran éxito, con lo que salvó muchas vidas.  Pero el autor recuerda que, si se hubiese conformado y rendido, no habría conseguido nada. Por tanto, el trabajo es la fórmula del éxito (esto es un añadido del que hace el resumen)

 
xxxxxxxxxxxxxxxxx
“La Palanca de la Riqueza. Creatividad tecnológica y progreso económico”, de Joel Mokyr (1990 )

 

Sociología del crecimiento económico y el cambio social.

 

Título: La Palanca de la Riqueza. Creatividad tecnológica y progreso económico.

Título original: The Lever of Riches. Technological Creativity and Economic Progress.

Autor: Joel Mokyr.

 

Resumen y comentario: E.V.Pita (2010-2011)

 

 

El libro, escrito en 1990, estudia el avance de las nuevas tecnologías y su relación con el crecimiento económico.

 

 

Primera parte. Crecimiento económico y progreso tecnológico.

Mokyr hace distinciones entre el crecimiento schumpeteriano (expansión económica mediante un proceso continuo de innovación tecnológica financiado por la extensión de créditos) y el smithiano (crecimiento de la actividad comercial).

Dice que las tecnologías evolucionan en el sentido darwiniano de supervivencia y progreso del diseño mejor adaptado. También que una “macroinvención” (como la carretilla o el alumbrado de gas) es seguida de “microinvenciones” que lo mejoran.

Habla del “almuerzo gratis”: una tecnología como la noria hidráulica o el molino de viento genera energía extra a cambio de ningún esfuerzo.

 

El crecimiento económico puede darse por cuatro procesos: Inversión (aumento del capital social), expansión comercial (Adam Smith, el comercio es ejemplo de almuerzo gratis), efectos por escala o tamaño (aumento de la población genera aumento de la renta per cápita no siempre), aumento del caudal de conocimientos (crecimiento schumpeteriano).

 

 

Segunda parte.

 

 

2. La antigüedad clásica.

Uno de los planteamientos es que el Imperio Romano conocía la tecnología del vidrio, los molinos de agua, el vapor y el hierro pero apenas la desarrolló: no hizo altos hornos, ni a nadie se le ocurrió fabricar gafas, la innovación fue baja incluso en tiempos de crisis, cuando se agotó la agricultura. Solo después, en la Edad Media, en torno al año 1000, esas tecnologías se emplearon masivamente y llegaron a los campesinos (como las herramientas de hierro) o los arados de doble reja, así como la rotación de cultivos más intensiva.

 

Respecto a las gafas en Roma, hay un texto clásico(¿Plinio el Viejo?) que habla de que Nerón, que era miope, usaba una gema para ver mejor los juegos de gladiadores.

 

Sobre las calzadas, tenían finalidad militar y no comercial.

 

Habla del mecanismo de Antikythera (que demuestra el uso de engranajes en Grecia Clásica) y que los astrolabios eran bastante sofisticados. Pero era un aparato científico, no económico.

 

En Grecia, a partir del 300 aC dejó de haber innovación tras las poleas, roscas. El hierro era malo y pobre mientras que en China conocían el arte de fundir hierro desde el siglo III aC.

 

En agricultura, no sabían como alimentar mejor al ganado. Alguien inventó una cosechadora pero el logro no se difundió. Las velas de sus barcos eran poco eficaces.

 

Los celtas eran buenos en maquinaria y ruedas. Pero el mayor logro de Roma fue la invención de la noria hidráulica de engranajes para moler harina. Eran de corriente baja. Las de corriente alta llegan al final del siglo III. En algunos barcos, llegó a haber cojinetes de bola y manivelas, pero sus inventores se llevaron el secreto a la tumba o fueron inventos que no tuvieron repercusión en la economía antigua.

 

Los romanos intensificaron la tecnología que ya existía previamente.

 

Mokyr se pregunta cómo es posible que una economía comercial y compleja como la antigua, que tenía transporte animal, producción artesanal e industria alimentaria, no halló soluciones obvias a los problemas técnicos.

 

La explicación podría estar en que se tarda un plazo en asimilar las nuevas tecnologías antes de sacarles todo el rendimimiento.

 

La extrapolación es que en economías como la Internet, no se le esté sacando todo el provecho a la Red, o que estos usos se queden estancados en un futuro.

 

3. La Edad Media

Una propuesta es considerar que la Edad Moderna empezó en el año 1000 y que la Edad Media solo cubre los siglos V a X. Otros autores, Cameron y Neal, dicen que la Edad de Hierro realmente empezó en la Edad Media, cuando se popularizó el uso de herramientas de labranza de hierro o las herraduras, y no solo el metal usado para espadas o corazas de los romanos.

 

Del 500 al 800 dC, hay atraso, la economía mundial se redujo pero a partir del 900 surgen inventos prácticos que aumentan el bienestar así como la población. Lo importante es que el invento funcionase, sin importar su origen.

 

El primer logro fue el arado de metal arrastrado por bestias de tiro. El problema era alimentar a los animales pero se hizo un tercer cultivo permitió a los animales pastar en el barbecho y obtener fertilizante para plantar avena para forraje. El segundo logro fue sacarle provecho a las ruedas hidráulicas: fuelles, prensas de vino, aserraderos. En el año 1086 ya había 5.624 molinos al sur de un río de Inglaterra.

 

Otro gran avance fue la herradura de clavos (frente al calzado romano), habitual en el siglo IX. El otro gran avance fue el estribo, petral, balancín y collera de las monturas (son correcciones del arreo romano que perdía 80% de eficacia). Por último, se inventó el arado con ruedas

 

En el siglo XII aparecieron las pastillas de jabón.

 

La movilidad en el mundo musulmán permitió viajar. Perfeccionaron la vela latina, los tejidos (algodón), perfumes y química, e introdujeron el papel (Occidente en el siglo XIII usó la energía hidráulica para procesar la pulpa). Al Jazari escribió El Libro del conocimiento de ingeniosos artefactos mecánicos. Pero su nueva tecnologìa perdió impetú por falta de mejoras.

 

Entre 1200 y 1500, Occidente despega con el molino de viento, el barco de tres palos, la carabela, e instrumentos de navegación (los vikingos eran víctimas de la hafvilla, la pérdida del rumbo en el mar), el compás (mencionado en 1180 en De Utensilibus), la traducción de la geografía de Ptolomeo y su latitud (que promovió el uso del astrolabio).

 

El otro progreso vino de la metalurgia en Alemania, Austria y Bohemian (altos hornos más baratos que fraguas) y la separación del cobre de la plata.

 

El reloj de pesas data del siglo XIII (fue una macroinvención). En el s. XIV, Dondi fabricó uno que imitaba los movimientos celestes. Todos los pueblos querían tener un gran reloj. Se le considera la máquina fundamental de la industria moderna. En el s. XIV se empezó a dividir las horas en 60 minutos de 60 segundos. Aumentó la productividad, exactitud y la eficiencia.

El último gran invento fue la imprenta.

 

Otro invento fue el volante para el torno de hilar y creó una industria de lana en el siglo XII (y anticipó la correa de transmisión).

 

Las gafas datan del siglo XIII, se inventaron en Italia en 1285.

El botón apareció en Alemania en 1230.

En los Países Bajos se inventaron las esclusas para los canales.

El uso de pólvora en armas fue otro “avance”.

 

Europa sabía menos en 1500 que Arquímedes en 22o AC pero su tecnología era superior.

A diferencia de la Antigüedad, la tecnología de la Edad Media no fue grandiosa pero sí práctica y en manos privadas. Cameron dice que los labriegos medievales tenían herramientas propias y por eso buscaban las mejores y más prácticas, lo que impulsó la industria del hierro.

 

 

4. El Renacimiento y la tecnología de 1500 a 1750.

 

Fue un periodo de desarrollo tecnológico pero no de revoluciones tecnológicas.

 

En 1500, la tecnología china estaba agotada porque sus relojes de agua y sus imprentas no se difundieron a gran escala.

En Europa hubo microinvenciones pero no grandes macroinvenciones.

Los Países Bajos lanzaron la “nueva agricultura”: nuevos cultivos, alimentación en establos y eliminación del barbecho (se sustituyó por el abono y la tierra arable). Los molinos de viento giratorios mejoraron. Se empezó a usar el carbón como energía y el coque, los altos hornos mejoraron el rendimiento, hornos de reverbero, trompa para soplar aire en la fragua, talleresde laminado de hierro.

 

Libros: Agrícola: De Re Metallica en 1556 (ingeniería minera).

 

Da Vinci: era un gran mecánico pero legó 5.000 páginas llenas de diseños sin publicar. Produjo pocos beneficios y ninguna idea práctica. El papel de los grandes científicos como Newton, Galileo o Boyle fue mínimo para el avance tecnológico, según Mokyr.

 

Pascal construyó una máquina que podía sumar y restar. Se introdujeron los número arábigos (ya desde el XII por Fibonacci)

 

5. Los años de los milagros: La Revolución Industrial, 1750 a 1830

 

-Tecnología de la energía.

-Metalurgia

-Tejidos

-Servicios.

 

Otto von Guericke hizo en Magdeburgo el experimento de las yuntas de caballo que no pudieron separar dos hemisferios que encerraban un vacío ( en 1691 ya se probó el primer pistón).

El primer motor de vapor data de 1698 (Papin).

Thomas Newcomen logra una bomba de agua mecánica de vapor para las minas y se difundió por toda Europa y colonias.

Watt

 

La clave de los avances es que los ingenieros resolvieron problemas muy difíciles y también hubo un gran esfuerzo colectivo.

 

 

6. Finales del siglo XIX: 1830 a 1914.

 

Adam Smith: beneficios de la división del trabajo.

Producción en masa.

Tercera parte. Análisis y comparaciones.

 

El acero

El convertidor Bessemer.

 

La industria química especializada fue un “almuerzo gratis” (Bayern).

Químicos alemanes.

Leblanc y la producción de sosa.

 

La electricidad

 

7. La comprensión del progreso tecnológico.

 

¿Por qué hay cambio tecnológico en unas sociedades y otras no?

Es una demanda del consumidor.

Los costes se abarataron.

La esperanza de vida

La nutrición

La disposición a aceptar riesgos

El medio ambiente geográfico

La dependencia de la trayectoria

Los costes de la mano de obra

Ciencia y tecnología

La religión

Los valores

Las instituciones y los derechos de propiedad

La resistencia a la innovación

La política y el Estado

La guerra

La apertura e información nuevas

Los factores demográficos

 

8. La tecnología clásica y medieval.

 

9. China y Europa.

 

China encabezó el avance tecnológico mundial hasta 1300 y llegó a explorar el Indico en 1400-1430 y las costas africanas pero luego el país se replegó sobre sí mismo, justo cuando los navegantes portugueses iniciaban la exploración africana en busca de un paso a Oriente.

 

10. La Revolución Industrial: Gran Bretaña y Europa.

 

Cuarta parte. Dinámica y progreso tecnológico.

 

 

11. La dinámica del cambio tecnológico y la evolución.

xxxxxxxxxxxxxxxxx

“La revolución de la riqueza”, de Alvin y Heidi Toffler (2006)

 

Sociología, sociología industrial

 

Título: “La revolución de la riqueza”

Autores: Alvin y Heidi Toffler.

Año: 2006

Editorial: Debate.

 

Crítica por E.V.Pita (2006)

 

La Revolución de la riqueza es un ensayo ameno sobre los cambios que se avecinan en la vida diaria. Es una vacuna contra la antiglobalización y quienes se oponen el progreso tecnológico.

La optimista tesis sostiene que la nueva sociedad de la información generará un gran progreso y que,por inercia, nos hará a todos más ricos.

El sociólogo industrial Alvin Toffler y su esposa Heidi saben de lo que hablan. Recién licenciados recorrieron varias fábricas de Estados Unidos y trabajaron cinco años de obreros en las cadenas de montaje. En sus viajes charlan con el Dalái Lama, un agricultor  de Tejas o el primer ministro de la India. Los frutos han sido superventas como El shock del futuro o La tercera ola.

En su libro, estos gurús de la tecnología comparan el grado de riqueza alcanzado durante la era de la agricultura (hasta el siglo XVIII), la revolución industrial(hasta mediados del siglo XX) y la sociedad del conocimiento,en la que estamos inmersos para bien o para mal con inventos como el ordenador, el móvil o

Internet. La riqueza ya no se obtiene con la producción masiva de coches o cacerolas, sino con mayor inversión en innovación e investigación. Países como China han captado el mensaje y, a la vez que se industrializan, invierten en universidades y laboratorios. Al igual que la India, en una década ha sacado de la pobreza a millones de campesinos.

Toffler recuerda que en el mundo actual conviven países de modo de vida agrícola, con lo justo para subsistir, con otros de tipo industrial y unos pocos Estados muy ágiles que se enriquecen porque aprovechan las nuevas oportunidades del I+D.

Cambiar a ese nuevo tipo de vida afectará al modelo de familia, dejará ofi cios obsoletos y, a veces, generará conflictos con lo agrícola o industrial.

Advierte que la nueva sociedad exige una gran agilidad para tomar decisiones. Ya no vale el modelo de horarios de la sociedad industrial, donde los niños eran adiestrados en masa en escuelas que parecían fábricas con rígidos horarios y disciplina. Ahora, Internet puede mejorar la educación, que será más personalizada.

También ha cambiado el consumidor clásico, pero para peor. Ahora el cliente compra un mueble y debe montarlo, por lo que en su tiempo de ocio trabaja gratis para el fabricante. Ya no digamos el esfuerzo extra que trajo consigo la cámara digital. O el ama de casa que cocina para su marido e hijos sin tener Seguridad Social.

En el futuro, los consumidores tendrán sus propias máquinas de fabricación en 3-D en casa. Toffler cree que esta economía invisible crecerá aún más y propone cuantificarla.

 

Su defecto es que habla demasiado de Estados Unidos, al que toma como modelo. Algunos capítulos son poco académicos: están deslabazados o parecen un collage de recortes de prensa. Su optimista tesis la resume en: ¿acaso un pesimista habría inventado la rueda o el tren?

xxxxxxxxxxxxxxxxxxx
“El fin de la pobreza”, de Jeffrey Sachs. (2005)

 

Sociología, estructura social, estructura económica, cambio social

 

Resumen con anotaciones de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

 

Título: “El fin de la pobreza”

Autor: Jeffrey Sachs

Fecha de publicación: 2005

 

[Nota del lector: El interés por Jeffrey Sachs surge de la mención que hace Naomi Klein en su libro La doctrina del shock. Esta relata que el gobierno boliviano contrató a Sachs para borrar de un plumazo la hiperinflación, lo que consiguió subiendo los precios (al dejarlos libres) y otras reformas de la seguridad social. Sachs venció a la hiperinflación pero su receta provocó miles de despidos. Klein lo cataloga como un neoliberal al estilo de Friedman pero él se presenta en su libro “El fin de la pobreza” como un tipo sencillo que viaja con vaqueros y camiseta a visitar poblados míseros de Africa junto a Bono, el cantante de U2. ¿A quién creer? La lectura del libro nos sacára de dudas]

 

Otros críticos de Sachs son Banerjee y Duflo, en 2012, que cuestionan los grandes y millonarios programas Millenium de Sachs en los que invierte un millón de dólares en una aldea africana a la que dotan de vacunas, ordenadores o fertilizantes y electricidad. Banerjee se pregunta si realmente estas inversiones eliminan la llamada trampa de la pobreza de gente que vive con un dólar al día o si es necesario ver si los afectados pueden progresar con un poco de fertilizante extra y un poco de ahorro.

 

 

Sachs empieza su libro diviendo los países en cinco categorías: los de extrema pobreza (1.000 millones de personas), los pobres (2.000 millones), la clase baja (2.000 millones) y la clase media y rica (1.000 millones).

De extrema pobreza pone como ejemplo a Malawi, cuya población sobrevive debilitada por el sida. El presidente quiso conseguir 200.000 vacunas contra el sida pero los organismos internacionales, según Sachs, regatearon hasta concederle 25.000, una victoria pírrica.

 

De país pobre el ejemplo es Bangladesh, castigado por guerras y catástrofes naturales pero que ha sobrevivido con el trabajo asalariado en talleres textiles. Aunque cobran poco y trabajan mucho, las mujeres encuestadas, dice Sachs, están muy contentas de haber huido de una vida en el campo sometidas. Tienen menos hijos. Reciben microcréditos colectivos, con escasa morosidad.

 

De pais de clase baja, pone la India, donde muchos hindús han logrado empleos en sector de las nuevas tecnologías. Cobran un salario que les da para alquilar una casa y comprarse un scooter. Ellos pueden soñar con ahorrar y mejorar su suerte.

 

De país de clase media baja, está China, que ha logrado generar mucha riqueza en 25 años y ya cuenta con asalariados que disponen de lo último en teléfonos mòviles y que compiten por buenos trabajos.

 

De país de clase media y alta, estaría los países del Oriente Próximo y Europa y América. Es una sexta parte de la población privilegiada. Sachs admite que parte de la riqueza proviene del colonialismo pero también de su sistema generador de riqueza, algo que es un fenómeno global que continúa en ascenso desde hace siglo y medio.

Segun las estadísticas, la mayoría de las poblaciones del mundo han incrementado su población pero también su riqueza desde 1800. El crecimiento es del 0,7% en África y del 1,7% en Estados Unidos, lo que explica que un africano gane 1.200 dólares al año y un americano 25.000 o más. Esto se debe a que Norteamérica y otros países europeos experimentan un elevado crecimiento anual desde hace 150 años.

 

Luego, pasa a buscar las causas de la pobreza en los paises.

Por un lado, algunos países viven en zonas apartadas geográficamente que dificultan el comercio, otros están asolados por graves enfermedades como la malaria, otro tienen economías cerradas…

 

[Nota del lector: Sachs insiste mucho en atribuir a las condiciones geográficas o el clima como causa de la pobreza pero, como sociólogo, creo que este es un error típico de quienes no han estudiado sociología. La idea general es que los países calurosos o montañosos están más subdesarrollados que los costeros o llanos, que facilitarían el comercio, pero la teoría sociológica de manual dice que hay factores mucho más importantes que el clima o la orografía y que están relacionados con la estructura social, la propiedad de la tierra y los recursos, etc…]

 

 

Bolivia

Sachs cuenta su papel en la lucha contra la hiperinflación en Bolivia en 1985.

Estudió a Keynes y llegó a la conclusión de que la hiperinflación en Alemania se eliminó en un día. En Bolivia, los partidos gobernantes le pidieron consejo y lo que hizo fue liberalizar el precio del petróleo, que subió de golpe y llenó los ingresos de las arcas del Estado, que pudo afrontar sus pagos de préstamos. En una semana, no había hiperinflación aunque le siguió una grave crisis por el cierre de minas de estaño por un bajón en la demana y más pobreza. Estonces se reunió con el FMI y les dijo que Bolivia no iba a pagar su deuda externa a lo que el FMI respondió que iban a hablar con su jefe, que era un directivo de un gran banco. Ante la amenaza de revelar a Bolivia que el FMI obraba al dictado de la gran banca, el FMI se hizo el sueco cuando Bolivia dejó de pagar. Luego, se dedicó a exportar productos, incluso convenció a los terratenientes de que tenían que pagar impuestos y relanzar la economía, aunque el crecimiento fue un poco flojo.Como dice Sachs, había muchas goteras.

 

Polonia

 

Su siguiente misión fue liberalizar la economía de Polonia en 1989, tras el ascenso de Solidaridad. Su idea era convertir a Polonia en país europeo “normal” y tomó como ejemplo a España, que pasó de un régimen autártico con Franco a una economía moderna ya en los años 70 y profundizó en sus reformas. En 1955, la renta per cápita de Polonia era de 700 dólares y la de España de 400. En 1989, España estaba dentro de la UE y cuatriplicaba la renta polaca.

En los siguientes capítulos, Sachs describe su experiencia en 1989 para implantar el libre mercado en Polonia, lo que fue aceptado por los políticos, como Walesa. Eso llevó a que en 1992 la economía volviese a estar en marcha.

 

Rusia

No ocurrió lo mismo en la URSS de Gorvachov, luego independizada como Rusia. Dice Sachs que Rusia era un país o un imperio tremendamente complejo, inmensamente más complicado y con decenas de variables más que en Polonia. Su industria era obsoleta e incompatible con la Occidental, el personal no estaba cualificado como otros países del Este. Además, Rusia duplicó su deuda externa en los años 90 y estaba al borde del colapso. El presidente Yeltsin logró convertir al país en una democracia pero cuando Sachs propuso sus reformas para liberalizar los mercados fueron rechazadas o ignoradas por el ala contraria a las reformas liberales. Dice que en Rusia, la posterior privatización de las empresas públicas fue desastrosa porque los bienes estatales acabaron en manos de oligarcas y que las reformas democráticas fueron nominales porque lo que funcionaba era el colegueo entre empresarios y funcionarios que malvendían las empresas públicas a sus amiguetes a cambio de financiar su campaña electoral. Sachs cuenta en su libro que quedó escaldado de su mala experiencia y sus consejos de una liberalización del mercado no fueron seguidas por los políticos rusos. En tiempos de Gorbachov, este no logró apoyo económico del G-7 y, según Sachs, porque Occidente prefería un país con crecimiento estancado porque Rusia no iba a entrar en la OTAN ni la UE. El resultado de la mala gestión rusa es un estacamiento económico durante los años 90 y 2000.

 

[Nota del lector: para tener otra versión de la transición del comunismo al capitalismo en Rusia entre 1989 y 2000 se puede leer “El malestar en la globalización”, de Joseph Stiglitz].

 

China

 

Sachs trata en el siguiente capítulo el regreso al capitalismo de China tras la muerte de Mao y a partir de 1978. Dice que esta gran nación aventajaba tecnológicamente a Occidente en el medievo pero que se estancó durante 500 años, tras la exitosa flota de 1435, y cerró sus puertos que abrió en la década de 1840 por la presión de Inglaterra durante la guerra del opio. “Es como si Colombia declara la guerra a Estados Unidos para que le deje vender cocaína en su territorio”, comenta en su libro. El caso de China es el ejemplo del rápido crecimiento. Primero, reformó las tierras de labranza para que los labriegos tuviesen un espíritu capitalista y produjesen más alimentos. Luego, fomentó la emigración a las ciudades, un viejo truco para estimular el crecimiento. En los años 80, ya estaba creciendo al 8-10%, tendencia que se mantuvo en los años 90. El siguiente paso fue la privatización de empresas públicas pero, al contrario que en Rusia, China se reservó las empresas estratégicas y otras solo las privatizó parcialmente, de forma que continuó ingresando dinero. Respecto a la deuda externa, China apenas se endeudó. En el año 2000, China se había convertido en una nueva potencia industrial y Sachs cree que al igual que Corea y Taiwan acabará por convertirse en un país democrático que respeta los derechos humanos. La razón es que en Tianamen, en 1989, los ciudadanos que protestaban no estaban en contra del sistema comunista de partido único sino que querían tener el mismo bienestar que en Occidente, lo que poco a poco, se ha logrado y China ha sacado a millones de personas de la pobreza.

 

India

 

El siguiente país en analizar es India. En este caso, Sachs recuerda que fue el único país conquistado por una multinacional (la compañía británica de las indias orientales) en el siglo XVIII y cuya administración corrió a cargo de la corona británica hasta 1945. Tras la independencia, Nehru optó por una política planificada socialista que le llevó al estacamiento, según Sachs. Pero en los años 60, la India se benefició de la revolución verde que disparó la produción de alimentos y libró al país de las hambrunas aunque no de la extrema pobreza de la población. Sachs reconoce que hubo una sorpresa: la India apostó por la educación y logró crear núcleos de desarrollo informático y tecnológico, el más conocido es Bangalore, que, en los años 90 y 2000 atrajeron a multinacionales como Microsoft para reducir costes. La India, gracias a sus conocimientos de inglés, se benefició de la deslocalización y, tras abrir sus mercados, comenzó a crecer al 8 y 10%, lo que ha creado incluso una clase media.

 

Africa

 

En la parte final del libro, Sachs se centra en los países africanos, la mayoría sumidos en la extrema pobreza. Este rechaza las acusaciones de que sus gobiernos son corruptos o ineptos y que las ayudas del FMI o Banco Mundial se pierden, o que las condiciones geográficas desaconsejan las inversiones. Sachs cree que hay otras razones de mucho más peso como las enfermedades, como la malaria y el sida, que acaban con poblaciones enteras y a los supervivientes, los sumergen en la trampa de la pobreza, un ciclo por el que los rendimientos e ingresos son más escasos, lo que conlleva menos inversiones y por tanto, al año siguiente, menos producción e ingresos. Para salir de esta trampa de la pobreza solo hace falta…una inyección de capital. Según los cálculos que hizo Sachs, un país de un millón de habitantes cuya renta per cápita sea de 300 dólares está condenado a la trampa de la pobreza pero si recibe una ayuda suplementaria del FMI de 300 dólares más, habrá conseguido ahorrar.

 

Proyecto Objetivos del Milenium

 

Sachs habla del proyecto Objetivos del Milenium, un proyecto de la ONU para erradicar la extrema pobreza en el 2025 y evitar millones de muertes por hambre y enfermedades que en Occidentes ya están eliminadas. Pero el problema es que el FMI y el Banco Mundial no cuentan con donantes suficientes o son reacios a dar más dinero a los países africanos para combatir estas enfermedades, según los reproches de Sachs. Este sostiene que el FMI no debe dar la ayuda que piden los países con extrema pobreza sino la que necesitan, que posiblemente sea más. Y, al puro estilo keynesiano, recuerda que todo dólar invertido en infraestructuras tiene un efecto multiplicador.

 

Aldea de Kenya

 

Habla de su experiencia como asesor en una aldea de Kenya, donde faltaban mosquiteras para combatir la malaria y un médico para aconsejar sobre el sida, tampoco había pozos para el agua ni escuelas. Esos cinco factores son clave para salir de la pobreza: eliminar las enfermedades que debilitan o matan a la población (usando métodos baratos como las mosquiteras), dotar a las aldeas de un experto en sanidad, letras o mecánica que haya sido formado durante un año, hacer obras hidráulicas e invertir en infraestructuras que impliquen a varios países para acercar los productos del interior a los mercados de la costa. La concesión de microcréditos a las mujeres, como prestar un teléfono móvil a una aldeana para que cobra cuotas para amortizar su compra.

 

Sachs advierte que someter a la población a copagos en la sanidad o educación, o las mosquiteras, no funcionará porque quienes viven en extrema pobreza carecen de dinero para comer, por lo que mucho menos lo van a gastar en mosquiteras o anticonceptivos contra el sida, por lo que al final caen enfermos y mueren.

 

En los últimos capítulos menciona las soluciones que dieron los bondadosos ilustrados del siglo XVIII, Adam Smith o Kant, entre otros.

También habla de lo que debería hacer EEUU y dice que el gasto militar es 30 veces más que la ayuda exterior y asegura que la pobreza extrema es un peligro para la seguridad exterior de EEUU porque esa población depauperada suele ser caldo de cultivo para los extremismos. Por tanto, el contribuyente quizás estuviese dispuesto a pagar más impuestos a cambio de resolver el hambre en el mundo y mejorar su seguridad exterior.

También echa por tierra las excusas que dan algunos países ricos o el FMI para justificar su tacañería en base, según Sachs, a falsos mitos como la mala gestión de esos países pobres por culpa de sus corruptos gobernantes o el despilfarro de los recursos que ponen a su disposición.

 

Objetivos 2025

En los capítulos finales, Sachs propone que en el año 2025 se termine con la extrema pobreza en el mundo. Para ello, propone reformar el FMI y el Banco Mundial, para que vuelvan a ser lo que eran en sus inicios, aumentar las ayudas, potenciar la ONU y otras cuestiones ya tratadas en el resumen como la eliminación de enfermedades (con vacunaciones masivas) o la concesión de microcréditos.

 

[Nota del lector: casualmente estoy leyendo simultáneamente a Malthus que también habla de resolver la pobreza pues nadie se explica a dónde se va todo ese dinero que donan los ricos, pero Malthus dice que si a todos los pobres de Inglaterra les dan 3 chelines diarios (una pequeña fortuna) no habría suficiente carne y trigo para todos los habitantes del país, los precios subirían y solo comerían bien los que pagasen más]

 

[Nota del lector: leí a Sachs tras tener noticia de él a través de los textos de Naomi Klein, quien dice que allí donde asesora a un gobierno se instaura un régimen neoliberal que empobrece a la población, pero los argumentos que da en su libro parecen razonables y bienintencionados.]

 

[Nota del lector: alguna tormenta de ideas que se me ha ocurrido tras leer este libro. Si los médicos tienen un juramento hipocrático en el que se comprometen a velar por la salud de su paciente, los economistas deberían tener otro en el que se comprometen a destinar parte de sus esfuerzos teóricos a buscar formas de paliar el hambre en el mundo].

 

(fin del resumen)

 

Lecturas complementarias

Además de La doctrina del shock, que critica a Sachs, existen otros libros que mencionan al autor y analizan sus teorias.

 

“Economía Mundial”, de Jaime Requeijo. (pp. 164) Este dice que hay tres tipos de opiniones sobre la ayuda 1) La ayuda es necesaria, y sin ella, no será posible superar la pobreza. En ella, Requeijo encuadra a Sachs, dirigentes de paises desarrollados, Bush y Kouzimi, artistas como Bono o Geldof y la ONU.

Las otras dos son: 2) la ayuda se pierde en el laberinto democrático (Easterly: El cártel de las buenas intenciones) 3) la ayuda no ha servido para impulsar el desarrollo de las zonas más pobres (Peter Boone (dilató el tamaño del servicio público) y Fredik Erixon (los países no destinan el dinero a inversiones adicionales sino que mantienen su nivel de inversión).

 

Requeijo también menciona dos conceptos: la trampa de la pobreza (por sí solos, los países no podrán superar su condíción de subdesarrollados, porque el nivel de subsistencia no permite ahorrar ni invertir, solo la ayuda externa podrá superar ese estadio y mejorar de forma continuada los niveles de vida). Implica bajas tasas de ahorro, escasa recaudación fiscal, poca inversión extranjera, conflictos violentos, éxodo de cerebros, rápido crecimiento demográfico, degradación ambiental y escasa innovación.

 

El Proyecto del Milenio de la ONU, cuyo director es Sachs: quiere reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas con renta inferior a un dólar por día y también las personas que padecen hambre.

Los países colaboradores adoptarían un triple compromiso: 1) aumentar la ayuda oficial al desarrollo hasta alcanzar el 0,7% del PNB en 2015, 2) abrir sus mercados a la exportación de los paises en desarrollo en el marco de la Ronda Doha y 3) apoyar la investigación científica que permita atender las necesidades de los países más pobres (salud, agricultura, medio ambiente).

 

[Nota del lector: tras la recesión del 2008-2014, supongo que será dificil que los paises desarrollados mantengan sus compromisos de ayuda y mucho menos que abran sus mercados a la importación]

 

 

Críticas a Sachs de otros autores

 

Sobre su proyecto “Milenium”

En el libro “Adáptate”, de Tim Harford.

En su libro Adaptate, Harford analiza diversos proyectos de desarrollo para ayudar a las comunidades tribales de África. Cuestiona ideas como el proyecto Milenio de Sachs y su teoría de las “sinergias” porque Harford apuesta por los estudios experimentales que mide el grado de corrupción de una sociedad o la influencia de los libros de texto, las pizarras y las medicinas antiparasitarias (las enfermedades generan absentismo escolar). Es el modo científico de ensayo y error que permite saber qué proyecto va a resolver realmente un problema determinado sin dar palos de ciego ni despilfarrar las donaciones.

 

Críticas a Jeffrey Sachs

En el libro “¿Por qué fracasan los países?”, de Daron Acemoglu y James. A Robinson

 

 

La teoría de que los países cálidos son intrínsecamente pobres a pesar de contradecirse por el reciente y rápido avance económico de países como Singapur, Malasia y Botsuana todavía es defendida enérgicamente por algunas voces como la del economista Jeffrey Sachs. La versión moderna de esta idea hace énfasis no en los efectos directos del clima en el esfuerzo a la hora de trabajar o pensar, sino en dos argumentos adicionales: en primer lugar que las enfermedades tropicales sobre todos malaria tienen consecuencias muy adversas para la salud y productividad del trabajo. además el suelo tropical no permite desarrollar una agricultura productiva. Pero la desigualdad mundial no se puede explicar mediante climas o enfermedades. Pone como ejemplo la frontera que divide Nogales en México y EEUU.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Resumen: “Decrecimiento y posdesarrollo”, de Serge Latouche (2003)

 

Sociología, estructura económica, crecimiento económico, economía política, globalización, desarrollo sostenible

 

Resumen, comentarios y anotaciones por E.V.Pita (2013), licenciado en Derecho y Sociología

 

Ver texto original y actualizado del resumen en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/08/dececimiento-y-posdesarrollo-de-serge.html

 

 

 

 

 

 

Título: “Decrecimiento y posdesarrollo”

Subtítulo: El pensamiento creativo contra la economía del absurdo

 

Título original: Décoloniser l’imaginaire

 

Fecha de publicación: 2003

 

Editorial en español: El Viejo Topo

 

Motivo de la elección del libro para resumirlo: es uno de los textos de Latouche que recoge los aspectos básicos de su teoría del decrecimiento

 

Texto de la contraportada:

“El modelo occidental de desarrollo ha entrado en una etapa crítica. Sus negativos efectos sobre la mayor parte de la humanidad y el medio ambiente son evidentes. Y el estallido sucesivo de sus diversas burbujas produce crisis también en el propio Occidente, donde provoca además el aumento de las desigualdades. Es necesario, por tanto, frenarlo, ralentizarlo, intentar detenerlo antes de que se desencadenen más cataclismos o más guerras.

Es por ello que por todo el mundo aparecen islotes de un nuevo pensamiento creativo que aspira a configurar una vida social y económica más equilibrada y más justa. Un pensamiento creativo que establece una crítica del desarrollo que zarandea nuestras incertidumbres y cuestiona el pensamiento y la práctica económicos de Occidente”.

 

ÍNDICE

 

Capítulo 1….. La tiranía de la racionalidad

Capítulo 2…. La banalidad del mal y la economía

Capítulo 3…. La hidra del desarrollo

Capítulo 4…. La Máquina Infernal

Capítulo 5…. La mundialización y el imperialismo de la economía

Capítulo 6…. La otra África y la cultura del don

Capítulo 7…. “Sacarnos el martillo económico de la cabeza”

Capítulo 8…. Más que el agua sucia, hay que tirar al niño

 

Resumen

 

Decrecimiento y postdesarrollo

 

Consideraciones generales y opinión personal: este libro resume la teoría del de decrecimiento pero es decepcionante a nivel técnico porque no explica como puede detener el crecimiento sin caer en una recesión, a lo que se oponen por todas las implicaciones sociales que conlleva. Es obvio que nadie quiere vivir en eterna recesión y al borde de la miseria y desempleo masivo. Por tanto, la primera conclusión es que el decrecimiento no supondría un desmantelamiento de lo existente sino un tipo de gestión más sostenible de forma que no se agoten los recursos como, según ellos, nos abocaría el actual modelo de desarrollo. Precisamente, Latouche dice que desde Occidente se ha transmitido la idea de progreso y desarrollo a otras naciones, principalmente de África y Latinoamérica, que no son más que “palabras tóxicas”. Por un lado, clasifican automaticamente a un país como “subdesarrollado” y por otro le obliga a imponer un sistema que agota sus recursos y aplicar a rajatabla las recetas del FMI y el Banco Mundial cuando quizás habría otras maneras de crecimiento menos dañino.

El texto se basa en entrevistas inventadas y sacadas por Internet del investigador Roberto Bosio.

 

Introduccion

Manifiesto de la red por el postdesarrollo

La red del postdesarrollo está inscrita en el International Network for Cultural Alternatives to Development (Incad) de 1992. Cuestiona el desarrollo, ligado al capitalismo y la mundialización. Unos proponen “otro” desarrollo y Latouche aboga por salir del desarrollismo y el economicismo. Se trataría de una deconstrucción del pensamiento económico y cuestiona nociones como crecimiento, pobreza, necesidades o ayuda.

Dicen que la socialdemocracia se desplazó hacia el social-liberalismo.

Dicen que debemos renunciar a la loca carrera hacia el consumo cada vez mayor, no sólo para evitar destruir el planeta sino “para sacar a la humanidad de la miseria psíquica y moral”.

Creen que el desarrollo sustituyó al colonialismo y que la mundialización reemplazó al desarrollo pero que, en esencia, son lo mismo pero por otros medios.

Culpan al desarrollo de los problemas sociales y ambientales desde hace 3 siglos: exclusión, superpoblación, pobreza, contaminación…

Latouche dice que el núcleo duro del desarrollo cuenta con “valores” compartidos por todos como progreso, universalismo, el dominio de la naturaleza, la racionalidad cuantificante. Pero no son aspiraciones universales sino solo están ligadas a Occidente.

También cuestionan los desarrollos sociales, humanos, locales, sostenible, el micro desarrollo o el etnodesarrollo porque no ponen en duda la acumulación capitalista y solo introducen un poco de ensueño en la dura realidad del crecimiento económico. También rechazan el desarrollismo como creencia en una prosperidad material posible para todos y respetuosa del medio ambiente, lo que no es más que un espejismo.

Dicen que la redefinición de desarrollo tiene que ver con cultura, naturaleza y justicia social.

El postdesarrollo busca una expansión colectiva en la que no se provilegiaría un bienestar material destructor del medio ambiente y el lazo social. La nueva cultura tendría plenitud, mejoramiento de las condiciones para todos o estar bien juntos.

Según Latouche, el decrecimiento debe ser organizado para preservar el medio ambiente pero también para restaurar la justicia social “sin la cual el planeta esta condenado a una explosión”. No es un inmovilismo conservador sino que creen que el bienestar se realiza con la satisfacción de una cantidad juiciosamente limitada de necesidades. Ponen como ejemplo el crecimiento lento de las civilizaciones antiguas. La idea es abandonar el crecimiento como crecimiento como motor para lograr ganancias.

Advierten que el decrecimiento no es crecimiento negativo porque eso generaría paro , inestabilidad y el abandono de programas sociales que aseguran una calidad de vida. “Podemos imaginar lo catastrófico que sería una tasa de crecimiento negativa. No hay nada peor que una sociedad laboralista sin trabajo ni una sociedad de crecimiento sin crecimiento”, dice Latouche.

La sociedad del decrecimiento sería  una organización donde tenga más valor el placer en lugar del trabajo y las relaciones sociales tengan primacía sobre la producción o el consumo de productos inútiles o nocivos.

[ nota del lector: suena un poco a una red social estilo Facebook, por ejemplo, donde no se produce nada y hay mucha conversación].

Finalmente, el foro de las oenegé de Río propuso el programas de las 8 R: reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, relocalizar, redistribuir, reducir, reutilizar y reciclar.

En el caso del sur, sería bueno olvidar los cultivos destinados a la exportación (como café) y dedicarlos a alimentación.  Proponen una lógica alternativa al sistema de Breton Woods porque ha expulsado de sus campos a millones de personas y amontonado en los suburbios de las ciudades, y se convierten en “náufragos del desarrollo”.

 

Los objetivos de la red posdesarrollo son cuatro:

1) no estar de acuerdo con la sociedad de crecimiento y desarrollo económico

2) trabajar en teoría y práctica de iniciativas alternativas

3) poner en marcha sociedades autónomas y de convivencia

4) poner en entredicho el imaginario economista dominante

 

Capítulo 1

La economía del comprar barato para vender caro genera un mundo de ganadores, lo que no sería compatible con la ciudadanía al modo aristotélico ni la igualdad ni la justicia. El hombre se convierte en mercancía. Desde hace tres siglos se busca reconciliar moral y negocio y lo logra Adam Smith al seperar la esfera privada y moral de la esfera económica  (en teoría de los sentimientos morales) al decir que el egoísmo y el perseguir el interés propio se engendra el bien común por medio de la mano invisible. Pero Latouche réplica que esa es una feliz coincidencia que ocurre en contadas ocasiones. Y Milton Friedman añade que la empresa puede aumentar sus ganancias si respeta el juego, hay una economía neutra, buena y eficiente. Otros como Say y Solow dicen que las riquezas naturales son inagotables.

Lo más interesante de este capítulo es el mito sobre la racionalidad porque la razón deriva en algo cuantificable: producción, distribución, y consumo.

Añade que ” hoy el pensamiento único pretende imponer una apertura total y un librecambio absoluto en nombre de la racionalidad económica y el cálculo económico. Pero así se arruina a miles de personas y reemplazan sus economías ancestrales por economías a veces irrisorias, ilusorias o por nada. Todo se reduce al PIB”. La públicidad moldea el gusto del homos oeconomicus.

 

Capítulo 2

Aborda la banalidad del mal.

Menciona la megamáquina, una especie de engranaje que procede de las organizaciones masivas como la civilización de China o la egipcia. Orwell menciona tres megamáquinas: la fábrica fordista, la nazi y el socialismo burocrático, donde el individuo ya no es persona sino la pieza de un reloj. Todo esta controlado por una máquina global de racionalidad tecno-científica y económica ( toyotismo) que  no tiene más finalidad que sí misma.

Respecto a la mundialización  hubo cuatro fases: descubrimiento de América, colonialismo en Africa, descolonización y desarrollismo, y la trasnalizacion de empresas. La megamáquina sería el G7, OCDE, Iosco, Isma, foro de Davos.

Insiste en el poder de las transnacionales a la vez que se debilitaba el control estatal en Occidente

 

Capítulo 3

Crítica el desarrollo y la urbanización

 

 

 

 

(proximame)

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

“El optimista racional”, de Matt Ridley (2010)

 

Resumido y comentado por E.V.Pita (2013)

 

Texto original del resumen (libre acceso): http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/07/el-optimista-racional-de-matt-ridley.html

 

 

Título: “El optimista racional”

 

Subtítulo: “¿Tiene límites la capacidad de progreso de la especie humana?”

 

Título original: “The Rational Optimist. How Prosperity Evolves”.

 

Autor: Matt Ridley

 

Fecha de publicación: 2010

 

Editorial en español: Santillana Ediciones Generales

 

Comentarios previos y notas del lector:

 

Matt Ridley fue un directivo de un banco británico que quebró en el 2008 por los bonos basura y productos tóxicos, según cuenta él mismo. En los primeros capítulos de su libro cita a tres autores liberales: Adam Smith, Hayek (del que dice errónameante que es australiano y no austríaco; podría ser un gazapo del traductor) y David Ricardo. Es más, su primer capítulo es tan clavado al de Adam Smith sobre el trueque que él mismo admite que sigue su argumentación pero no es una adaptación moderna de su pensamiento. Sin embargo, desarrolla enormemente la importancia del trueque y la especialización del trabajo como factor clave de la evolución y el progreso humano. También hace mención a las excelencias de la ventaja comparativa de David Ricardo, al igual que otros teóricos de la globalización como Thomas Friedman y su “La Tierra es plana”. Por tanto, su línea es una defensa fervorosa del libre comercio como modo de prosperidad. Paradójicamente, cita tres veces a Hayek en menos de 80 páginas pese a que Hayek es considerado como un economista tétrico y pesimista frente al optimismo de Keynes (ver el libro “Keynes vs. Hayek”), al que Riddley, que tanto defiende el optimismo, no menciona.Por eso, habría que encuadrar este libro dentro de la escuela neoliberal, no solo al citar repetidamente las ideas de Hayek y por centrarse en atacar los argumentos contra la desigualdad que generan el neoliberalismo y la globalización de otros autores como Krugman o Stiglitz, a los que tampoco menciona. Sin embargo, es cierto lo que dice sobre las constantes trabas al avance cultural y los cambios que generan progreso o mayor eficiencia. Por otra parte, las ideas de progreso parecían desfasadas desde Habermas, por lo que vuelve a reavivar el debate.

 

Texto oficial de la contraportada:

 

“El mundo cada vez va mejor. De manera generalizada, el acceso a los alimentos, las rentas y la esperanza de vida han alcanzado niveles muy elevados, mientras que la enfermedad, la mortalidad infantil y la violencia han caído notablemente. Aunque el mundo está lejos de ser perfecto, tanto las necesidades como los lujos son hoy más asequibles; el aumento de la población es más lento; África, siguiendo a Asia, está saliendo de la pobreza; las nuevas tecnologías han enriquecido nuestras vidas de un modo sin precedentes. Los pesimistas, que dominan la opinión pública, auguran que pronto alcanzaremos un punto de inflexión que marcará el desastroso final de los buenos tiempos. Pero llevan anunciándolo 200 años.

 

Matt Ridley explica cómo y por qué las cosas están mejorando. La prosperidad emana del trabajo de todos para todos. La tendencia al intercambio y a la especialización, iniciada hace 100.000 años, ha forjado una mentalidad colectiva que eleva nuestros estándares de vida. Ridley asegura que, gracias a la ilimitada capacidad de innovación del ser humano, el siglo XXI supondrá progresos desde el punto de vista material pero también respecto a la biodiversidad. Una respuesta universal y sorprendente a los agoreros: el progreso no es posible sino probable.

 

INDICE

 

Prólogo: Cuando las ideas se aparean

 

Capítulo 1

 

Un mejor hoy: el presente sin precedente

 

Capítulo 2

 

El cerebro colectivo: 200.000 años de intercambio y especialización

 

Capítulo 3

 

La manufactura de la virtud: trueque, confianza y reglas de hace 50.000 años

 

Capítulo 4

 

Alimentar a los 9.000 millones, la agricultura desde hace 10.000 años

 

Capítulo 5

 

El triunfo de las ciudades: el comercio desde hace 5.000 años

 

Capítulo 6

 

Escape de la trampa de Malthus: la población desde 1200

 

Capítulo 7

 

La liberalización de los esclavos: la energía desde 1700

 

Capítulo 8

 

La invención de la invención: el rendimiento aumenta desde 1800

 

Capítulo 9

 

Los momentos críticos: el pesimismo desde 1900

 

Capítulo 10

 

Los dos grandes pesimismos de la actualidad: África y el clima después de 2010

 

Capítulo 11

 

La catalaxia: el optimismo racional sobre el año 2100

 

……………………………….

Resumen exprés:

 

El autor Matt Ridey es nieto e hijo de empresarios de minas de carbón y defiende que la huella contaminante de los combustibles fósiles (carbón, petróleo…) es insignificante si se compara con la gran cantidad de energía que producen. Por contra, las energías alternativas (solar, eólica, maremotriz, biomasa…) causan mayores destrozos medioambientales, subvenciones y pérdida de empleos (por ejemplo, al llenar los montes de molinos eólicos u ocupar tierras enteras que debían estar dedicadas a los cultivos de alimentos para destinarlos a biocombustibles, lo que supondría desforestar selvas enteras para cultivar maiz y quemarlo en coches). Dice que los combustibles, sobre todo el carbón, son baratos e “inagotables”. Y tiene dudas sobre la futura energía de fusión, no tanto respecto a la de hidrógeno. Habla de maravillas respecto a la nuclear, que, según él, solo produce residuos del tamaño de una lata de refresco fácil de almacenas y que son biodegradables pasados dos siglos. En cambio, dotar a Inglaterra de energías renovables en vez de petróleo y carbón obligaría a ocupar sus mares con molinos y motores de mareas, enormes extensiones de tierra, hidroeléctricas en todos los ríos, 60 nucleares, poner paneles solares en una superficie de una región como Linconshire y llenar todo el campo de tendidos de alta tensión.

Sostiene que la energía fósil ha sustituido a los caballos y a los esclavos y es el sinónimo de progreso y crecimiento económico.

 

También califica de “apocalípticos” a quienes alertan sobre el cambio climático o el agujero de ozono porque para que la Tierra aumente 3 grados su temperatura media a lo largo del siglo XXI, la actividad empresarial y económica tendría que ir tan bien que los africanos vivirían en chalés adosados con piscina, un crecimiento tan rápido que ni siquiera lo experimentó Japón en el siglo XX. Y en ese caso, a quién le importa que haya un poco más de calor. Por tanto, duda que haya ese calentamiento además de que el clima nunca ha estado estable y que, en el pasado, el hombre sobrevivió a las glaciaciones. Asegura que el hombre solo es culpable del 1% de las emisiones y que en el pasado, la quema de madera, era mucho más contaminante.

 

Defiende la catalaxia, una idea de Hayek sobre que el progreso funciona con un intercambio de ideas (por ejemplo, en Internet) y la especialización (la división de trabajo).

Sobre crecimiento económico, menciona a Paul Romer, que sería el sucesor de Schumpeter y Solow respecto a sus teorías del crecimiento. Su palabra clave es “chance” (oportunidad).

Ridey se define a si mismo como inspirado en las teorías de Adam Smith y Charles Darwin, en el sentido de que la tecnología y la economía han evolucionado, a veces con pasos atrás, y ha premiado a las sociedades más innovadoras mientras otras (como China o el Islam) quedaban estancadas en el siglo XII por políticas contra el progreso, que floreció en Italia.

 

En su libro hay ecos de otros autores como los que escribieron “¿Por qué fracasan las naciones?”. Dice que a hay que resgularizar muchas trabas burocráticas al comercio para generar intercambio y permitir que, espontáneamente, surja el comercio en los países más atrasados. No cree en los idealistas del libre mercado porque un libre mercado no es algo que se pueda planificar (en relación a las exigencias de FMI y otros para liberar el mercado a cambio de obtener préstamos).

 

Uno de los capítulos más interesantes es donde hace la historia del progreso económico, que recuerda las primeras páginas de Adam Smith. Dice que un trabajador actual vive mejor que el Rey Sol en el siglo XVIII, comiendo cuanto se le antoje, bien resguardado del frío, con veloces carrozas, sin piojos ni enfermedades y trabajando solo 8 horas al día, lo que un campesino del siglo XIX ni siquiera podía soñar. Y todo ello es gracias a la generación de energía barata, sobre todo con carbón y petróleo que producen electricidad.

En los tiempos prehistóricos, el hombre generaba un cuarto de caballo de vapor, pues era él mismo el que araba los campos.  En los poblados de Asia Menor y Creciente Fértil, o Mesopotomia, surgen las ciudades a la vez que los comerciantes y hay intercambio de productos. Es más barato cultivar un excedente de grano para comprar peces al pescador que ir a pescar uno mismo. La gran potencia comercial fueron los Fenicios que se expandieron por todo el Mediterráneo y hasta Inglaterra sin una sola guerra y nunca ha sido suficientemente reconocida su labor. Allí se descubrió lo importante que era mezclar cobre y estaño para obtener bronce, el gran secreto de los fenicios. Tras la derrota de Cartago, heredera de los fenicios, Roma ocupó esos territorios y los sumó a los suyos. En aquel entonces, la energía ya era de dos o tres caballos de vapor, mediante el uso de bueyes y maquinaria. A ello se sumaban millones de esclavos que, al ser tan baratos, hacían innecesaria la innovación. En la edad media, los caballos sustituyen a los bueyes en los campos y se generalizan los molinos de viento y agua, o la navegación a vela. Esas máquinas ya producían hasta 8 o más caballos de vapor. En el siglo XVIII, Inglaterra dio el gran salto al usar combustibles fósiles para generar energía de vapor que movió trenes y barcos. Fue un gran adelanto, solo superado por el uso de petróleo y la geración de electricidad.

 

(continuará el resumen)

 

xxxxxxxxxxxxxxxx

 

 

 

Written by evpita

diciembre 30, 2013 a 3:45 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: